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Lunes, 05 de Septiembre de 2011 08:31

El intercambio de Cassettes...

por  CORONEL MORTIMER
El TAPE TRADING, o intercambio de cintas de cassete, es una práctica ya en desuso que marcó nuestra adolescencia y gracias a la cual los amantes de la música hijos de una clase media hemos podido disfrutar de la música que nos gustaba sin dejarnos prácticamente la vida en conseguir un disco original cuando los bolsillos solo poseían pelusas roídas de añejos kleenex...
El intercambio de cintas en mi caso era prácticamente realizado en el instituto, donde el tráfico de cintas era mayor. Las cintas se dividían en dos caras donde hacíamos verdaderas virguerías para intentar que un disco quedase cuadrado lo mejor posible sin demasiados huecos inútiles. Para ello teníamos las duraciones de 60 y 90 minutos (las de 45 minutos y 120 minutos fueron posteriores y la verdad es que las primeras eran muy útiles y las segundas unas destroza cabezales...) para intentar meter el disco en cuestión lo mejor posible. Evidentemente, quedaban huecos sin utilizar y había que rellenar la cinta con lo "mejor" de otros discos o bien buscar canciones sueltas que nos dejasen satisfechos y no rompiesen demasiado la homogeneidad del cassete.

Era un puro trabajo de artesanía el grabar con la doble pletina, con la ilusión solo propia de la adolescencia y del descubrimiento de algo nuevo que aguardaba enrollado en una cinta magnética propensa a arrugarse y salirse de los cabezales...
No importaba la calidad de la grabación (véanse los actuales WAV, 320 KBS o Vbr...), lo que importaba era conseguir el disco a toda costa y que el malote de la clase te lo prestase para tu correr a tu casa a grabarlo... ¿y que pasaba cuando se te enrollaba la cinta de tu amigo en el cabezal?... ¿lo engañabas?... ¿le decías la verdad?... ¿y cuando le borrabas sin querer un trozo de su disco?...
Las cintas se adornaban con rotuladores de colores, de tu propio puño y letra, emulando los logotipos de los grupos aunque se te fuese la mañana en ello o te saliese un pueñetero churro... porque siempre estaba el manitas de la clase que se "fabricaba" unas cintas que no tenían que envidiarle nada al disco original... y uno hacía lo que podía con los lápices de colores, la regla que corría la tinta en el satinado del papel y que te jodía todo el invento. Luego llegaron los catálogos tipo DiscoPlay y Tipo y uno recortaba las portadas de los discos para pegarlas en las cintas y ver a todo color las cubiertas que en la mayoría de los casos uno solo había visto en revistas ya míticas y hoy en día añejas como Metal Hammer, Heavy Rock y otras tantas... y es que, señores, no existía internet ni teníamos poder adquisitivo, pero sí que teníamos una ilusión que ya no volveremos a recuperar, porque todo lo que ya no cuesta tanto obtenerlo no apasiona como antaño; hoy día tienes el disco colgado en la red semanas antes de salir oficialmente, tienes la serie media y la facilidad de lo digital, el itunes y derivados.... pero antes sólo teníamos el boca a boca, los sellos de correos para conseguir los catálogos y demás tecnologías analógicas.
Las cintas iban perdiendo calidad de grabación con cada copia y llegaba un momento que el Black Metal se convertía en lo más auténtico que habías escuchado en tu vida, ya que junto con la producción pobre que ya de por sí tenían los discos había que sumarle el progresivo deterioro de la cinta magnetofónica, para así obtener un "De Misteris Dom Sathanas" de Mayhem que te llegaba al alma... aunque eso fue después, claro, primero había que pasar por Barón Rojo, Obus, Sangre Azul, Barricada, Iron Maiden, Ac/Dc, Manowar...

También era útil para ligar; con esmero, paciencia y trabajo arduo y difícil, le grababas una cinta con tus gustos musicales a la chica que te gustaba o a tu recién estrenada novia, para luego darte de bruces con la realidad cuando un mes después volvías a preguntarle si había escuchado la cinta y te decía que la había perdido, o que no había podido escucharla... ¿por qué insistíamos tanto?... ¿qué movía nuestras adolescentes y espinillosas infancias para caer cientos de veces en el mismo error de grabar una cinta para intentar ligar?... ¿acaso no aprendíamos del error?... nos currábamos la portada, dibujada con esmero; grabábamos las más tiernas baladas de Heavy Metal esperando romper ese pétreo corazón femenino que nos esquivaba una y otra vez... POBRES DIABLOS...

El Tape-Trading era económico, ecológico, apasionante, adictivo y acumulativo. El Tape-Trading era lo que nos ayudaba a ir al instituto por las mañanas ya que el que se sentaba al lado nuestra nos había prometido traernos o grabarnos una cinta de un amigo de un amigo suyo. El Tape-Trading nos hizo personas tal y como hoy somos; nos hizo amantes de la música y coleccionistas sin remedio. El Tape-Trading no entendía de copyrights ni de SGAE ni de payasadas varias; era legal porque era un pacto entre compañeros de música que se intercambiaban sus gustos musicales y gracias al cual ampliabas tus horizontes... era socializarse y volver al mercado del medievo, en el que se regateaba y se mataba por obtener lo que querías.
DIOS BENDIGA AL TAPE TRADING Y QUE LO ACOJA EN SU SENO. TE RECORDAMOS POR SIEMPRE Y NO TE OLVIDAMOS. QUE TUS LARGAS TIRAS MAGNÉTICAS NO SE ENROLLEN EN LOS CABEZALES DEL RADIOCASETTE ETERNO...
AMÉN.

2 comentarios

  • Enlace comentario CORONEL MORTIMER Martes, 13 de Septiembre de 2011 10:02 Publicado por CORONEL MORTIMER

    Me alegro que te haya servido de ejercicio nostálgico. La verdad es que todo lo que has leído está evidentemente basado en hechos reales y como amantes de la música que somos creo que es un artículo impersonal y trasferible... es decir, que vale para todos.

    Un saludo!

  • Enlace comentario Rainier Sáchez Soriano Lunes, 12 de Septiembre de 2011 18:24 Publicado por Rainier Sáchez Soriano

    Saludos!!!

    Acabas de hacer un Rewind de mi adolescencia. Sobre todo lo de "pétreos corazones", Quize ser un rompe corazones, un rocker lover boy, pero el que terminó con el corazón roto fui yo, la mayoría de las veces...

    Pero mi amor por la música será eterno!!!

    Gracias por esa dosis grata de recuerdos!!

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