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Sábado, 02 de Abril de 2011 23:40

Mike Oldfield - Incantations (1978)

por  Edu Senogul
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Mike Oldfield: bajos eléctricos y acústicos, guitarras eléctricas, piano, sintetizadores, percusión, voces electrónicas procesadas.
Sebastian Bell & Terry Oldfield: flautas.
Jabula: tambores africanos.
Mike Laird: trompeta.
Pierre Moerlen: batería, vibráfono.
Sally Oldfield & Maddy Prior: voces.
David Bedford: dirección de cuerdas y coro (The Queens College Girls Choir).

Composición y producción de Mike Oldfield



Incantations es un disco muy especial para mí. Uno de esos trabajos que no puedo escuchar sin emocionarme y que, por más que pase el tiempo, nunca me canso de él. Lo primero que escuché de este trabajo fue, cómo no, el inolvidable fragmento final. Como curiosidad os diré que fue el primer arreglo que toqué con un grupo, en el instituto (nos llamábamos La Bruxa del Norte, aunque nuestro profesor de música se empeñaba en que nos llamásemos El Calderazo, por aquello de que el nombre del instituto era "Calderón de la Barca"). Aún recuerdo cuando escuché por primera vez el disco y, al llegar al final de la parte 2, me encuentro con un fragmento que anuncia ese desarrollo final. La casualidad quiere, a su vez, que reseñe este disco, cuya portada retrata a Mike Oldfield en un playa de Menorca (donde fue invitado a pasar unos días), mientras mis padres están disfrutando unos días de vacaciones por la isla. Curiosamente, parece que en 1978 había interés por retratarse junto a una playa... o si no, que se lo pregunten a Emerson, Lake & Palmer...

Tres años separan a Incantations de Ommadawn, anterior álbum de estudio de Oldfield, rompiendo así la religiosa regularidad de publicación guardada por el compositor. En muchos sentidos, Incantations marca un antes y un después en la trayectoria del artista, retomando las bases ya prefijadas con sus anteriores trabajos y anunciando nuevos elementos que se desarrollarán en la década posterior (donde Oldfield vivirá una renovada etapa creativa en la que la comercialidad y la calidad artística se dan la mano, redefiniendo así su reconocible estilo). El disco se grabó en Througham, entre diciembre de 1977 y septiembre de 1978, y se publicó en formato de doble vinilo (ocupando, cada una de las cuatro partes, una de las caras del vinilo).

Las opiniones acerca de Incantations son muy diversas. José Cantos, en su libro incluido en la colección musical de Cátedra, relaciona el álbum con sus tres inmediatos predecesores, cerrando una suerte de ciclo que encontraría ecos posteriores en The killing fields (así se enfocó la representación de este álbum en el recopilatorio The Complete, editado en 1985) o Amarok. Son muchos los que también tildan al álbum de "incomprendido" o "pretencioso". Esto viene debido, sobre todo, a su larga duración y a una renovada estética en la que la repetición y el carácter atmosférico están muy presentes. En mi opinión, el disco es largo, lo que no implica que tenga que hacerse largo en su escucha. Por ello, a veces es común encontrar opiniones que comparan este disco con Tales from the topographic oceans de Yes, paralelismo interesante si se tienen en cuenta sus impactos -por separado- dentro de las trayectorias de los propios artistas. Como curiosidad, siempre me ha parecido encontrar ecos de la melodía que empieza en el 02:50 del vídeo 1, con la del principio de esta parte en "The remembering". Puestos a buscar paralelismos, también me viene siempre a la cabeza el inicio de "Tarkus", al oír el inicio del vídeo anterior de Oldfield.



Haciendo un reduccionismo muy burdo podríamos decir, para entendernos, que Tubular Bells nos acerca más al rock; Hergest Ridge a la música post-romántica (sobre todo a la escuela británica de compositores como Elgar, Walton, Holst o Vaughan Williams, lo que le unía a la escuela de la escena de Canterbury) y Ommadawn al folk. Esto es una adscripción meramente funcional. Pero ¿Y qué pasa con Incantations? Los cambios son evidentes y están muy bien asumidos, sin plantear un corte radical con sus trabajos anteriores:

- El peso de una concepción orquestal contemporánea sigue muy presente, con un peso muy notorio de compositores minimalistas como Terry Riley (sobre todo en los inicios de las partes 1 y 2), Steve Reich (y su uso de secuencias encadenadas de vibráfonos/marimbas) o Philip Glass (a quien le rendiría un tributo en su posterior álbum, Platinum).

- Crece el peso de los sintetizadores, habiendo incluso pasajes construidos sólo a base de texturas electrónicas. Salvo en Ommadawn (con el uso de sonidos de cuerdas que proporcionaban un mayor arrope armónico), prácticamente los únicos teclados utilizados por Oldfield en sus anteriores trabajos de estudio fueron pianos y órganos. Esto cambia con Incantations. Siempre me llamó la atención, muy positivamente, que Oldfield rechazara la utilización de instrumentos como el Moog o el Mellotron para sus primeros trabajos, lo que en cierto sentido le proporcionó un sonido muy propio (también en cuanto a la elección de órganos).

- La repetición aquí tiene un tratamiento muy diferente al de los trabajos anteriores, adquiriendo un carácter más rítmico (unido a esa variación temática tan característica de Oldfield). Esto conectará íntimamente con sus trabajos a partir de 1979, empezando con el single "Guilty", que retoma la serie de quintas iniciales de Incantations pero formando un ritmo secuenciado. A partir de aquí, la concepción instrumental de los trabajos de Oldfield cambiará, tanto en estudio como en directo, fijando una banda de rock como sustento y recortando la textura engrosada, en el caso de Incantations, por las cuerdas, los coros y las percusiones.





El guitarrista estaba experimentando, además, un proceso de cambio psicológico y espiritual, a través de unos seminarios terapéuticos muy populares en la Inglaterra de los 70, llamados "Exégesis". Robert d'Aubigny fue su creador y coincidió con Oldfield en unos talleres organizados en Londres, que incluían experiencias activas con los asistentes, como el proceso de "renacimiento" (una especie de catarsis que implicaba enfrentarse a los propios temores del individuo). Oldfield se vio muy implicado en esta dinámica, teniendo lugar durante el proceso de grabación del disco. Tras estas sesiones, y un breve matrimonio con la hermana de Robert, el compositor se mostró más abierto y positivo con respecto a su música, pensando incluso en su materialización en directo (después de varios años apartado de los conciertos en vivo). Ambas facetas personales se pueden encontrar, en cierto modo, en la música de Incantations: vitalismo, introspección, melancolía, jovialidad... todo ello convive, bajo un halo de continua reflexión que nos anuncia un cambio en la perspectiva de Oldfield. Se trata, sin dudas, de un trabajo de gran madurez al que dedicarle tiempo de escucha.

Volviendo a conectar propuestas musicales, pienso en el cambio experimentado (en este caso) por Mahavishnu Orchestra (su segunda formación de estudio), precisamente en un momento clave -espiritualmente- para John McLaughlin, muy imbuido en las enseñanzas del gurú Sri Chimnoy. Si tenéis oportunidad, escuchad las cuerdas en discos como Apocalypse o Visions of the emerald beyond, y veréis cómo se pueden encontrar ciertos nexos armónicos y texturales con las de Incantations.

Por si esta conexión fuera poco, en 1977 Oldfield participa en la banda sonora de un documental titulado Reflection, dirigido por Keith Crichtow y Lawrence Moore en 1977, y que trata de la relación espacial entre algunos lugares de simbolismo espiritual como Stonehenge o la catedral de Chartres. Su implicación viene de la mano de Alan Hacker, clarinetista y padre de una amiga de Oldfield, quien le propuso trabajar en el proyecto. En la banda sonora, se incluyen piezas como "First excursion" (cara B de su arreglo de "The William Tell Overture", aparecido en 1976, incluyéndose también en la antología Boxed), "Woodhenge" (que más tarde aparecerá en Platinum), "The path" (futura cara B del single Shine, junto a Jon Anderson) y fragmentos de Ommadawn e Incantations (los extractos de éste son preliminares, ya que el disco se estaba grabando). Es sorprendente que todo esto ya estuviera compuesto en 1977. Aquí se puede escuchar una base de la parte 4 de Incantations, con bajo, guitarra, bodhran, sintetizador y voces procesadas.





Los músicos participantes en el álbum tienen una procedencia diversa: Mike Laird y Sebastian Bell se vinculan al ámbito académico (Bell, además de trabajar con John Adams, participó en Nurses song with elephants, de David Bedford, y aparecerá un año después en Exposed, de Oldfield). Maddy Prior venía del folk de Steeleye Span, aunque había colaborado con artistas tan diversos como Joan Baez, Jethro Tull, Ralph McTell, Silly Sisters o Mandalaband. También participará en el directo Exposed. Su fiel aliado Pierre Moerlen, procedente de la banda Gong, sigue colaborando activamente con Oldfield, ganando presencia en la batería cada vez más acusadamente (aunque alcanza gran protagonismo, a su vez, con el vibráfono). También están David Bedford y el grupo sudafricano Jabula (quienes ya participan en Ommadawn), a la par que los hermanos de Mike, Terry y Sally (cuyo disco de este mismo año, Water bearer, incluía colaboraciones a la mandolina del propio Mike).

Si uno conoce gran parte de la discografía de Oldfield, reconocerá en Incantations un paso decisivo para la materialización de su sonido personal. Los recursos ya estaban plasmados en sus obras anteriores, pero aún no su timbre característico. Ello se puede comprobar en la limpieza, brillo y mezcla en agudos de las guitarras, muy distantes de la crudeza de Tubular Bells, por ejemplo (y no por ello exentas de vigor y energía); las capas de teclados que refuerzan armónicamente las melodías principales, o la mayor definición en las voces femininas (como en el caso de las dos intervenciones -casi místicas- de Maddy Prior en la parte 2 y en la parte 4, que incoporan textos de Henry Waldsworth Longfellow -The song of Hiawatha- y de Ben Jonson -"Ode to Cynthia", de la obra de teatro Cynthia's revels or The fountain of self-love-). Creo que un disco como Amarok, por ejemplo, se puede relacionar estilísticamente más fácilmente con Incantations que con Hergest Ridge, por ejemplo. También me maravilla re-descubrir los silencios y las transiciones entre las distintas secciones, mucho mejor acabadas que en los discos anteriores.

Finalizo mi reseña invitando a todos los foreros a dejarse llevar por los sonidos contenidos en este trabajo, bastante inclasificable (lo cual ya debería suscitar curiosidad) y cuyos efectos en la mayoría de los oyentes son a largo plazo. Con ello quiero decir que, debido a su densidad y a ese proceso de transición interna que estaba viviendo Oldfield, quizás resulte un disco difícil de asimilar. En cualquier caso, lo mejor es dejar a la música que hable por sí misma y que se exprese con los términos con que se concibió, sin necesidad de adaptarse al contexto de cada oyente. Espero que os haya incitado a querer realizar esta travesía sonora. Yo ya he pulsado play... otra vez más



Un abrazo.
Eduardo G. Salueña

1 comentario

  • Enlace comentario ydalelaburraaltrigo Martes, 28 de Agosto de 2012 01:03 Publicado por ydalelaburraaltrigo

    Brillante análisis de esta gran obra. En general incomprendida y quizás apartada, pero de una calidad enorme y una riqueza sonora y de desarrollo (con sus texturas y carácter cíclico) apabullante. Creo que en general a Oldfield no se le valora como se merece.

    Un saludo.

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