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Domingo, 27 de Marzo de 2011 20:12

Mike Oldfield - Ommadawn (1975)

por  Grimble
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Parte 1

Si solo pudiese utilizar una palabra para realizar esta reseña de Ommadawn esa sería sin duda alguna “mágico”, pero no una magia de vodevil, sino una magia chamánica, un encantamiento druida que afecta a la mente, a los sentidos... Se trata de una obra muy visceral que agarró fuertemente el alma  y las entrañas a un adolescente que hoy con 32 años sigue prisionero de ese hechizo... y además intenta explicarlo por escrito.
Cuantas veces habrá estado ese adolescente contemplando el mar desde la ventana de su habitación mientras la lluvia golpea el cristal y esa “morriña galega” que nunca le ha abandonado, en una estampa muy similar a la portada del disco que nos ocupa. Nunca me han gustado demasiado las portadas de discos donde aparecen las fotos de los músicos, sin embargo esta sería una excepción, supongo que en gran medida debido a ese grado de identificación adolescente implícita.
Cuantas bandas sonoras habrán tenido los sueños y proyectos planeados desde esa ventana... y entre ellas, Ommadawn con su hechizante melodía inicial donde las reverberaciones de guitarra y coro parecen llamarnos desde lo más profundo de una cueva cual dama Galadriel y uno acude a esa llamada sin dudar, porque sabe que lo que encontrará será bello e intenso, como ese bajo y guitarra eléctrica que empieza a acosarnos. Uno intenta resistirse, pero el hormigueo en el estómago es inevitable y cuando el gong suena ya nos han metido en una jaula. No pasa nada, pues en seguida una música alegre aunque cargada de misterio se encarga de indicarnos el camino a seguir en este breve peregrinaje donde nos acompañan instrumentos de viento y guitarras acústicas como amigas inseparables del viajero, sin duda es el momento más “amistoso” del viaje. Una frenética guitarra eléctrica nos advierte de que el camino no será fácil y que está lleno de pequeñas aventuras. Pero atención, estamos a punto de llegar al santuario, el ritual va a comenzar, entramos en trance a través de la danza tribal. Al igual que los antiguos celebraban la llegada de los solsticios, nosotros celebramos la vida, pero todo nacimiento implica un intenso proceso previo en el cual nos vemos sumergidos ahora, a través de un coro que va repitiendo sus cánticos mientras la guitarra clásica y eléctrica dan pleno sentido a aquella melodía inicial. Poco a poco los pulmones se van llenando, no se si de aire o de emoción, hasta que todo estalla en una explosión de vida, de emociones, de sentimientos...
La celebración ha terminado y una jauría de guitarras a modo de banda de música nos acompañan en el camino de vuelta a casa. El gaitero toca su melodía con la que nos avisa de la reunión, pues es hora de celebrar de forma terrenal lo que hace unos momentos celebramos de forma espiritual; comida, bebida y gran compañerismo. El gaitero cesa con su embriagadora música. Es un momento de paz, quizás de nostalgia o de recuerdo por los compañeros ausentes, pero es momento de celebración y como toda buena fiesta, esta termina alegre, es la hora de la danza, del baile...


...Y uno vuelve a casa, alegre, sintiéndose especial, y sin dejar de canturrear esa cancioncilla que alguien cantaba sin cesar, esa que decía:

...Hey, ahí vamos de nuevo.
A través de la hierba, cruzando la nieve
Gran bestia parda, gran cara parda
Preferiría estar contigo que volando en el espacio
Me gusta el trueno, me gusta la lluvia...

¿Volver a casa?¿Pero si no nos habíamos movido de la ventana?

Parte 2


Ommadawn es una obra, por un lado familiar y por otro una celebración celta, o mejor dicho, una fiesta musical del arco atlántico europeo donde esta invitado el resto del mundo; África, América, Asia... Una obra donde contrastan momentos muy intensos, recordemos que en enero de 1975 fallecía la madre de Mike Oldfield, sumado al abuso que el músico hacía de la bebida, con momentos de celebración o de júbilo. Por otra parte es un disco familiar, no solo por el trágico suceso mencionado y la participación en la grabación de sus dos hermanos Terry y Sally, sino también por la relación con el resto de músicos y las condiciones en que se produce la obra. No es coincidencia que el disco incluyese esa foto de familia.



La grabación de Ommadawn continúa la tradición de Hergest Ridge, con ese innegable carácter rural fruto de la estancia del guitarrista en The Beacon. La grabación presentó algunos problemas al comienzo, ya que por problemas con el multipistas la obra tuvo que volver a grabarse de nuevo, cosa que el músico aprovechó para revisar y recomponer la música. La lista de instrumentos que interpreta Mike Oldfield es, nuevamente, impresionante: Harpa, guitarras eléctrica, acústica, de 12 cuerdas y clásica, bajo acústico y eléctrico, mandolín, bodhran, bozouki, banjo, piano, órganos, sintetizadores, glockenspiel y percusiones, acompañándole los siguientes músicos:
-   Herbie: Gaitas de Northumbria
-   Leslie Penning: Recorder
-   Terry Oldfield: Flautas
-   Pierre Moerlen: Percusión
-   David Strange: Cello
-   Don Blakeson: Trompeta
-   Jabula: Percusiones africanas
-   Clodagh Simonds, Bridget St. John, Sally Oldfield y “The Penrhos Kids”: Voces
-   The Hereford City band dirigida por Leslie Penning
Terry Oldfield


Cabe mencionar tambien al que fue batería de The Whole World, William Murray, quien por entonces compartía casa con Mike Oldfield, y que realizó labores de asistente y grabó algunas partes de percusión durante la gestación del álbum.
Fue Simon Draper, uno de los mandamases de Virgin, quién sugirió al grupo africano Jabula para encargarse de varias partes de percusión.
Con la intención de poner una pequeña letra a una de las partes corales del disco, le pidió a Clodagh Simonds que escribiese algo, pero que se saliese de lo típico. El resultado fue algo como:

Daddy´s in bed
The cat´s drinking milk
I´m an idiot
And I´m laughing

Que luego se tradujo al gaélico. De aquí procede el título del disco, ya que “ommadawn” (amadán) significa idiota.
Para el comienzo de la segunda parte, Mike volvió a utilizar el recurso de superponer varias guitarras, en este caso el mismo nos cuenta como realizaba el proceso; grababa 8 pistas de guitarra que luego mezclaba en una sola y así sucesivamente hasta que tuvo la friolera de 1.984 guitarras superpuestas (curioso número, está claro que a Oldfield le gusta la literatura de ciencia ficción J) que hacen que la música que escuchamos suenen casi como una banda de gaitas. Realmente es algo impresionante.


Northumbrian Pipes

Una colaboración de última hora fue la del gran Paddy Moloney de The Chiefteins, motivo por el cual no aparece en los créditos, aunque bien pudieron corregirlo en ediciones posteriores. La entrada de Paddy provoca uno de esos momentos mágicos, mientras los dos músicos bebían y tocaban finalmente dan en la diana a altas horas de la madrugada y graban uno de los momentos más entrañables de Ommadawn, ese que en la segunda parte comienza con Mike a la guitarra acústica perfilando un arpegio sobre el cual Paddy irá desarrollando una maravillosa melodía.
Ommadawn mantiene la misma estructura que sus dos discos anteriores dividiendo la obra en dos partes instrumentales. Sin embargo esta vez había una sorpresa, ya que al final de la segunda parte escuchamos “On Horseback”, un canción con letra del propio Mike y William Murray, donde las voces de los niños pertenecen a los hijos del propietario de un restaurante al que solía acudir Mike y donde eventualmente tocaba con su amigo Leslie, de hecho, el título proviene de los paseos a caballo que Leslie y Mike solían dar. Si bien la letra es muy inocente, no desentona con el tono del disco, al ser de nuevo una celebración de las cosas que le gusta hacer al músico.
Un buen cierre para una obra magistral.
Se puso a la venta el 25 de octubre de 1975, alcanzando el puesto número 4 en las listas británicas.



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Yo hablando de que es un disco familiar y aquí tenemos a un padre con sus niños:

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