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Martes, 21 de Diciembre de 2010 19:02

BREVE HISTORIA DE BIJOU

por  Alberto
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BIJOU: PROFETAS SIN TIERRA

Corría el año 2000, y por aquel entonces se discutía sobre si estábamos en el siglo XX o en el XXI, cuando un joven estudiante de ingeniería industrial (Alberto Mateos, el que suscribe) y aficionado a la música, con el bajo y la trompeta como instrumentos más practicados, paseaba por la cafetería del “Campus Viriato” de Zamora, cuando se encontró sentados en una mesa a unos viejos conocidos del conservatorio de música, también matriculados en ingenierías técnicas, y que despachaban entre ellos sobre la planificación de su recién creado grupo de rock, aprovechando alguna hora muerta entre clase y clase.  



ARTURO GONZÁLEZ
(BATERÍA)

NACHO MORÁN
(GUITARRA)

RUBÉN GARCÍA
(TECLADOS)

ÁLVARO GARCÍA
(GUITARRA)

ALBERTO MATEOS
(BAJO)

No eran otros que los guitarristas Nacho Morán y Álvaro García, grandes amigos y amantes de la música, unidos sobre todo por su amor a QUEEN. Tanto es así, que me comunicaron que el nombre elegido para el grupo era BIJOU, como el título de un tema de este gran grupo adorado también por el resto de componentes, aspecto que desde el primer momento me pareció muy bien, tanto por la admiración al sonido QUEEN, como por el juego de palabras que se podría hacer en Inglés (“Be You”).

Por aquel entonces, ya disponían de local de ensayo alquilado a muy buen precio, cercano a nuestros domicilios y tan bien situado que no se molestaba a nadie aunque se ensayara a altas horas de la madrugada (un lujo para cualquier grupo de rock).
Entonces les pregunté si necesitaban bajista, ya que llevaba mucho tiempo sin tocar con nadie (salvo con mis grupos y artistas preferidos, enchufados juntos a través del equipo de música o en alguna jam sesion de un conocido bar musical zamorano, con cualquiera que se quisiera subir al escenario). Felizmente, la respuesta fue afirmativa, ya que el bajista que disponían era “prestado” por el grupo de rock grunge (Nihil), con el que comenzaron compartiendo local de ensayo, pero no afinidad musical. La siguiente pregunta me la formularon a mí, sobre si sabía cantar, a lo que desgraciadamente tuve que contestar que no, ya que con un curso escaso de coral en el Conservatorio, la ausencia de academias de canto en Zamora que te enseñaran las técnicas necesarias para manejar la voz como instrumento y mi escasa tesitura, eran grandes inconvenientes que me impedirían emular a nuestros admirados vocalistas, circunstancia que se daba igualmente en el resto de compañeros.




La siguiente quedada fue en el local de ensayo, donde ya iba provisto de mi “Hacha negra” de 4 cuerdas, marca Ibanez, y un pequeño amplificador Vantage, que quedó escaso comparado con el resto del equipo y que tuve que suplementar a través de la mesa de mezclas. Me presentaron a un jovencísimo, pero increíblemente talentoso, teclista: Rubén García, hermano de Álvaro, y a Arturo González, batería con el que ya había tocado en alguna nocturna (y noctámbula) Jam sesion, seguramente un Standard o algún tema improvisado en aquel momento, a partir de una base rítmica que ya no recordaba…, ni siquiera la noche en la que coincidimos.



Me empezaron a mostrar el material que habían comenzado a componer. Me enseñaron las bases de tres temas y enseguida surgió la magia, la compenetración, el feeling común… el buen rollo! Una de esas bases sería luego lo que quedó grabado algunos años después, en nuestro primer y único CD (El Profeta), con el título: El camino a casa, tema compuesto por Nacho Morán. El bajo a púa que añadí en un primer momento, quedó como definitivo y fue mi pase de entrada para ocupar el puesto de bajista de BIJOU.


La idea primaria era seguir buscando vocalista. Un cantante que supiera cantar (aunque suene redundante, después de las numerosas pruebas que hicimos, esta frase no quedaría sin sentido), ya que ninguno de nosotros estábamos dispuestos a sacrificar la experimentación con nuestros respectivos instrumentos, en post de la responsabilidad de ser el front-man del grupo, así como la voz principal. Estábamos preparados para asumir los coros o segundas voces, pero la voz solista seguía huérfana.

Al mismo tiempo que continuábamos componiendo, hacíamos pruebas a aspirantes a cantantes. Uno de ellos, realmente mereció la pena ya que era conocedor de técnicas para el canto aprendidas en el Conservatorio de Música de Salamanca, y por su padre, que fue cantante profesional en su juventud, además de ser conocido a través de amigos comunes al grupo. Pudo ser un gran cantante para BIJOU (Se cantaba temas de Freddy Mercury con total solvencia), pero sus obligaciones académicas por aquel entonces, le impidieron formar parte del grupo. Su timbre y tesitura de voz siempre me recordarán a las del cantante Damian Wilson (Threshold, Landmarq, Ayreon ). Finalmente, como es conocido por todos, decidimos concluir las pruebas a vocalistas y asumir, sin ningún tipo de complejo, que seríamos un grupo instrumental. Este aspecto, yo personalmente, siempre lo he achacado al boomm del momento: “Operación Triunfo”, en el que los vocalistas y cantantes (hablando de forma generalizada), pasaron de querer formar parte de un grupo de música y componer temas de forma conjunta, a querer ser productos televisivos y marionetas de los más crueles productores de música banal, hecho constatado en las pruebas realizadas a los aspirantes a cantantes durante más de 2 años.
Las letras que escribí para algunos temas quedaron olvidadas en una carpeta, el micrófono y el pie rara vez fueron utilizamos para algo serio, y algunos de los temas los reestructuramos para darles forma solamente con las melodías que salían de nuestros instrumentos, con el ánimo de entretener sin querer llegar a aburrir al personal.




Por aquel entonces, ya había ejercido mi influencia progresiva-sinfónica en los miembros del resto del grupo. Hay que decir que el local de ensayo, también lo era social, y los periodos ociosos se prolongaban bastante, dedicados gran parte a escuchar, junto con muchos amigos que por allí se dejaban caer, la música que íbamos descubriendo y que más nos gustaba. Grupos como: Pink Floyd, King Crimson, Dream Theater, Marillion, Yes, The Flower Kings, Spock’s Beard… y un largísimo etcétera, influyeron en desigual medida entre los miembros de la banda, viéndose reflejadas en los procesos compositivos, así como en las consecuentes tendencias musicales que cada componente orientó a partir de esa época.
Por ejemplo, a los hermanos García les impactó de una manera impresionante la soberbia obra:  Metropolis.- Scenes from a Memory de Dream Theater, pasando a querer investigar más sobre el “Metal Épico”, y a grupos como Stratovarius, Symphony X, Angra… 
Nacho Morán se enamoró del sonido de David Gilmour, así como de las excentricidades guitarrísticas de Adrian Belew, entre otros muchos…
Arturo González, es un espíritu libre que absorbe todo lo que escucha: Jazz, Rock, Flamenco, Étnica… (Aunque te dijera en el momento que no le gustaba mucho), liberándolo de su subconsciente musical en el momento más oportuno a través de sus elementos percusivos.
Un servidor disfruta de casi todo tipo de música, y me encanta explorar todas las posibilidades, experimentaciones, fusiones y tendencias dentro y fuera del rock.




Los procesos compositivos fueron muy variados. Hubo temas que se presentaron en el local casi compuestos del todo por su autor, y otros fueron construyéndose entre todos a partir de múltiples ideas, que se fueron encajando a lo largo de muchos ensayos y pruebas. Aunque las bases armónicas y rítmicas, ya venían dirigidas por el/los firmante/-s de cada tema, los arreglos definitivos corrieron a cargo de todo el grupo, sobre todo, cada partitura personal, que siempre acabaría finalmente escrita por el responsable de su instrumento, pero con la supervisión y aprobación del resto del grupo.

Poco a poco íbamos haciéndonos con más y mejor equipo. Algunos de nosotros renovamos instrumentos por otros de mejor calidad, acorde con nuestras posibilidades. Sufrimos durante una época la ausencia de nuestro batería, que se fue a trabajar a Canarias, estando durante una temporada ensayando sin batería y probando a otros, lo que nos frenó en cierta medida nuestro ritmo compositivo. Finalmente, volvió a su tierra natal, reincorporándose al grupo con renovadas fuerzas y espíritu, gracias a las brisas isleñas.




Las circunstancias que nos rodeaban, nos impidieron participar en un mayor número de conciertos. Casi todos éramos estudiantes y sin apenas ingresos, existen poquísimos lugares y pocas oportunidades para tocar en una pequeña ciudad como Zamora, no podíamos permitirnos el lujo de viajar para tocar sin percibir apenas retribución alguna que cubriera los gastos originados… Todo ello, sumado a la creciente proliferación de ideas musicales y composiciones, sobre todo por parte de Rubén, implicó el haber propiciado un marco perfecto para la composición constante de nueva música, ya que pocas veces, por las razones que he explicado, tuvimos que dedicar horas de ensayo a la preparación de conciertos.

Personalmente, estimo que más del 50% de la música de BIJOU, no quedó registrada en ningún soporte físico de reproducción musical. Creo que sólo existe un video casero de nuestro primer concierto en el pueblo de Nacho (COOMONTE DE LA VEGA. ZAMORA), en el que se incluían algunos temas a mayores de los que finalmente acabaron ocupando la totalidad de la grabación:  EL PROFETA.

Empezamos a darle forma y concepto al trabajo discográfico. Queríamos estrenarnos con una gran obra, acorde a nuestro estilo y que fuera lo más “virgen” posible, sin más influencias que las personalidades que queríamos que nos influyeran.
Buscamos estudio de grabación e hicimos un presupuesto (ajustado como un pantalón pitillo a las piernas de un heavy fondón) y nos decidimos por el que mejor relación calidad/precio tenía. Ese estudio sería: ENCLAVE ESTUDIO, del virtuoso guitarrista (estilo Steve Vai) y gran profesional de la grabación y edición: JOSE LUIS PRIETO.












Fue una tremenda suerte que este hombre de origen gallego, estuviera afincado en Zamora, porque fue el “gurugú perfecto” que necesitábamos para darle forma a muchas de las ideas que teníamos, y gracias a su profesionalidad, pudimos dejar plasmadas muchas de esas ideas, para así, poder hacérselas llegar a los oídos de muchos aficionados al rock instrumental, con un relativo buen sonido. Otros elementos, como arreglos de vientos y percusiones, así como otros temas extra, no tuvieron tiempo material de ser abordados de manera digna. El ajustado presupuesto nos dio para cinco días de grabación y edición (en Abril del 2003, justo después de Semana Santa). Por este motivo, el orden y número de los temas quedaron grabados de la siguiente manera:


Los Albores del Fuego Imperecedero.- (6:33) (Rubén García)

De todos los temas del CD, fue el último que se presentó en el local de la mano de Rubén, al que le gustaba mucho componer en su casa, tranquilamente, sentado al piano, ya que es el instrumento de tecla con el que más cómodo se sentía, y este corte es una pequeña muestra de su maestría.
Empieza con unos “cabaretísticos” saltos sobre el piano que nos dejan caer de lleno en la atmósfera que nos presenta el tema, bajo la melodía y acompañamiento principal de los teclados. Poco a poco, se va cogiendo ritmo, suspense y fuerza, para apostar por un tratamiento galopante y épico a lo largo de la mayor parte del tema. Las melodías principales se las van turnando entre las dos guitarras y el teclista. El bajo retoma de nuevo el tema para repetir, variando ligeramente, incluyendo nuevos interludios, para llegar a darle un breve respiro en la parte central del tema, en el que el batería guarda silencio, para volver poco a poco a entrar cada vez con más fuerza, hacia la melodía principal. La subida de tono va anunciando el final, con el consiguiente retardando para darle mayor emoción a nuestra carta de presentación.

El camino a casa.- (4:12) (Nacho Morán)

Primer tema de BIJOU, aunque finalmente ocupó el 2º en la grabación, pero fue nuestra seña de identidad mucho tiempo, sobre todo a la hora de comenzar los conciertos y animar al público a mover un poco el cuerpo, o al menos las cabezas y cuellos, rítmicamente de abajo a arriba. La protagonista “Strato-guitarra” de Nacho, con un ritmo constante aupado por el resto de la banda, va desgranando una melodía al más puro estilo clasic rock, y discurre intercambiando solos con el estilo y sonido “Gibsoniano” de Álvaro.

Encuentros.- (5:42) (Rubén García, Alberto Mateos)

De nuevo la inspiración de Rubén al piano, esta vez compartida con la creación de melodías resueltas por las guitarras y alguna sección más rítmica contestada a través de mi bajo. El carácter dialogante de este tema, las respuestas sucesivas entre los instrumentos, variando de ritmo y tonalidad nos motivó a titular al tema Encuentros, aunque quisimos retomar de nuevo el comienzo para darle protagonismo a unas partes melódicas muy comparables al sonido rock melódico americano. El piano y el sonido de sintetizador analógico, se van turnando a la hora de dibujar los diferentes pasajes que conforman el corazón de “la canción incantabile”.  No pudimos evitar la comparación con la música de cabecera de alguna que otra teleserie americana. La melodía principal de la guitarra, me recordó un tiempo después, a las primeras notas del comienzo del solo que se hace Frank Zappa hacia la mitad de su tema Waka Jawaka, salvando las distancias, claro, ya que fue fruto de la casualidad.

ImaKinación.- (6:22) (Alberto Mateos, Álvaro García, Rubén García)

El nombre de este tema proviene de un juego de palabras entre: imaginación, mákina y acción, y plantea el debate moral entre humanidad y progreso, lo que ha propiciado un sinfín de gazapos. La creación y estructuración de este tema corresponde de igual manera a sus tres firmantes, aunque un servidor tiene bastante culpa del concepto enrevesado e inquieto que se le pudo dar, combinando distintas melodías y partes, soldándolas entre todo el grupo de la manera más natural posible. Como resultado se obtuvo, lo que para mí fue “mi tema preferido” de este CD. Un tema trepidante y rockero de principio a fin, que comienza con un tappin secuencial de bajo que marcaría la armonía de la introducción, para ir poco a poco cogiendo ritmo y presentar los dos riffs principales del tema, al que se le superpone el mismo tappin doblado en velocidad, para ir sumando los acordes del órgano, ora menores ora mayores, y así, continuar desarrollando otros acordes arabescos con las cuerdas batiéndose a duelo con el bajo “aflamencao”. Se van introduciendo otros saltos orquestales de corte más barroco, que acaban coronando un momento cumbre para luego descender en un ritmo más discotequero, pero sin perder el alterne de melodías y sonidos como principal caballo de batalla. Un pequeño respiro en mitad del tema, a modo de avituallamiento de energía, nos permite recuperar la penúltima etapa con los teclados en modo “orquesta de cámara” como principal motor y así coronar con el riff principal, repetido por toda la banda, para que Álvaro y su Epiphone, puedan solear desmelenando su más puro estilo, y concluir con el riff machacón que “makiniza” el tema.

Triste Euforia.- (8:48) (Rubén García, Alberto Mateos, Nacho Morán)

Posiblemente el tema más delicado de todo el disco, con grandes dosis de lirismo, blues y sentimiento floydiano. Presenta el tema el piano moderado por unos sencillos toques de platos. Un deslizante bajo introduce la melodía de la “strato-guitarra”, para repetir la estrofa, con un batería marcando un ritmo sencillo y la misma guitarra, algo más dialogante, haciendo sonar las variaciones de la melodía principal, con un ligero cambio en la ecualización de sus pastillas. Tornamos toda la banda a ritmo ternario para acompañar la respuesta de la “Les Paul” guitarra, para así, retomar otra vez el compás binario enlazado por los armónicos del bajo y piano. Un breve homenaje a Pink Floyd y a su Shine on you Crazy Diamond, nos permite dejar en suspenso el tema y cambiarlo de tercio hacia un marcado ritmo sobre dos acordes, superponiendo todos arpegios, acordes y melodías que retomamos de nuevo con ligeras variaciones, tras un descenso y ascenso en acordes “jazzy”, reforzados por toda la banda. Nos dirigimos al tema principal, aumentando de intensidad, y retomándolo con una creciente fuerza, que nos permite desembocar en nuevos solos de piano y guitarra producto de los García, acompañados esta vez con un ritmo a 4 más “funky”, jugando con algún que otro silencio paralizante. Tras un breve galope, huimos hacia el final, consolado por el sensible piano de Rubén.  
Fue una pena no haber podido grabar la sección de viento (Trompeta, trombón, saxos, clarinete…) especialmente en este tema. Con más experiencia y tiempo, se le pudo haber dado mayor dimensión a la música de BIJOU.

Sueño en la noche de los tiempos.- (5:49) (Alberto Mateos)

Considerado por muchos el tema más dispar del grupo, producto de estudio e improvisación con el bajo en algún día en que llegué a ensayar antes de la hora fijada. El tic tac pendular marcado por las baquetas da paso a la base protagonizada por los acordes tappin del bajo, repetidos de forma secuencial con ligeras variaciones en la medida, con el ánimo de ir poco a poco creciendo, según se van superponiendo los distintos instrumentos y sonidos con los que contábamos, improvisando melodías que van tejiendo el ambiente buscado.
Unos acordes ambientales en la parte central del tema con una profunda e inquietante guitarra, nos anuncian la segunda parte del tema, dando paso a otro ritmo diferente, pero con la misma filosofía de intercambio de melodías, entre el piano y la guitarra brillante basándose en otro tappin secuencial y ritmo wah wah. Unas escalas con el bajo y damos por finalizado el bucle, perdiéndolo poco a poco en el potenciómetro de la mesa mezcladora.


El Profeta.- (24:03) (BIJOU)

Tema que da nombre y concepto al disco. Dividido a su vez en tres subtemas: El Reino de la Nada (5:54), Recuerdos de Invierno (8:20) y En mi Voz (9:49), considerado el plato fuerte de la grabación, fue compuesto por todos los miembros del grupo a lo largo de muchas horas de ensayo en el local. Las influencias que se pueden apreciar son muy variadas, tantas que se nos han llegado a achacar influencias de grupos que jamás habíamos escuchado, pero es normal admitir la coincidencia en estilos con muchas formaciones musicales, gracias a las mismas fuentes de inspiración, por las que todos hemos bebido. El misterio y el carácter épico que se le quiso dar a lo largo de toda la obra, fue introducido desde un primer momento en la parte primaria: El Reino de la Nada, de mano de Álvaro, a través de sus arpegios y riffs, que vamos contestando y reforzando, realzando la parte principal. Un precioso pasaje de sintetizador atmosférico, resquebraja el tema a la mitad, intentando dar una breve sensación de vacío, que se llena de repente con el resto de la banda entrando de sopetón y posterior trote con el riff principal (que algún crítico, nos indicó que se parecía demasiado a Onwer of a Lonely Heart de Yes, pero nunca tuvimos en cuenta esa parte como fuente de inspiración). Volvemos a romper el ambiente con otro riff saltarín, más rock’n’rollero, jugando a contratiempos, que permite solear alternándose la guitarra y el órgano Hammond. Después de recuperarnos de nuevo, presentamos el final de este subtema con un pequeño solo de bajo acompañado tranquilamente por el charles y la guitarra rítmica. El acorde armónico final nos permite enlazar con Recuerdos de Invierno, subtema central de corte arabesco y de riffs machacones. Los primeros solos corren a cargo de los García, primero con guitarra limpia, luego sinte/sitar y de nuevo guitarra con sonido más poderoso,  para que con un repentino corte, aprovechado por el bajo para marcar la siguiente parte, nos introducimos de lleno en la base que reforzamos toda la banda. La batería posiblemente sea la protagonista, permitiendo desmelenarse e improvisar distintos cortes y breaks, sobre todo en directo. Personalmente me encantan los detalles y arreglos tipo Manuel de Falla, que Rubén nos regala en esta parte. Los estribillos son un duelo entre el bajo y el sinte atrapante, centralizados en el obstinado marcaje de los riffs guitarreros. La repetida escala descendente, finalmente, nos conduce al final del subtema, que es la única parte que se desmarca del estilo morisco, con otro anuncio arpegiado por el teclado de Rubén, reforzando las tónicas con el bajo y batería, y que invita a sumarse al resto del grupo, con la melodía de la guitarra como principal protagonista, para acabar cambiando de sonido, arpegios y tonalidad, y así, enlazar con el siguiente y último subtema: En mi Voz. En esta ocasión, el ambiente hipnótico y meditativo, propiciado por los arpegios repetidos en bucle, superpuestos por todos los instrumentos melódicos, las sucesivas y deliberadas fracturas por poderosos riffs potenciados por toda la banda, fueron una vez más, bastión de BIJOU para afrontar la parte final de EL PROFETA. La conclusión, corre a cargo de una floydiana melodía a cargo de la Guitarra de Nacho, que se desarrolla y acelera, arropada por el resto de la banda, para finalmente, concluir como empezó.

El diseño de la portada y arte gráfico del interior de la carpeta, corrió a cargo de la diseñadora y amiga Yolanda Cabrero, de forma desinteresada.


Portada Maqueta

Las copias las mandamos a hacer por nuestra cuenta y nosotros mismos vendíamos la maqueta a 6€ entre nuestros amigos, conocidos y seguidores de este estilo de música.
Volvimos a hacer “gira” por Zamora (tres o cuatro conciertos) para promocionar la grabación de nuestro primer CD. Nos presentamos a un concurso de la Junta de Castilla y León para grupos de música, que ganamos conjuntamente con otras formaciones, pero finalmente, el anunciado y prometido premio no lo llegamos a recibir. (Años después, nos ofrecerían ser los teloneros de Barón Rojo en un concierto en Vitoria. Por los problemas originados por la preparación y organización del viaje y concierto, me hicieron dar como finalizada mi etapa como miembro de BIJOU).

Por mis contactos y conocimientos, empecé a enviar por correo la maqueta a páginas web especializadas en rock progresivo-sinfónico (portalesquizofrenia, progvisions, progarchives, la caja de música…), a tiendas de música también especializadas (Diskpol, Pan y música…), a Grupos de rock progresivo españoles de nuestra generación (Psicotropia, Kotebel…), así como a discográficas del género (Musea, Luna Negra Records…), con el fin de difundir nuestra obra y dar a conocernos. Por aquel entonces no tenía conocimiento de que existieran ni Sinfomusic ni Discos Pat, que en estos momentos, con tan buena disposición, nos están difundiendo nuestra obra, tanto como lo pudieron hacer los anteriormente nombrados simpatizantes.

Gracias a los amigos madrileños Psicotropia, nos echaron un cable e intercedieron con la discográfica Mexicana Luna Negra Records, que se ofreció a remasterizar, reeditar, distribuir y vender: El Profeta, rediseñando también el trabajo artístico de la carpeta, y negociando con Musea las zonas de distribución, a cambio de un número de ejemplares que debíamos distribuir nosotros mismos.


Portada Edición actual


Para hacer más atractivos y entretenidos los recitales que ofrecíamos, en los mismos (y únicos) pubs musicales, además de los temas nuevos que incorporábamos que no se habían registrado en la grabación de estudio, decidimos montar un “progpurrí” de temas significativos para nuestras personalidades, y que fueran reconocibles y cantables por el público mayoritario. Los grupos y temas escogidos para nuestro particular homenaje, fueron: QUEEN (Bohemiam Rapshody (1ªpte.)), PINK FLOYD (Money), EUROPE (The Final Coutdown), SANTANA (Soul Sacrifice), DEEP PURPLE (Smoke On The Water) y QUEEN (Bohemiam Rapshody (2º pte.)). Las melodías vocales, eran asumidas por la guitarra (y el pedal Wah Wah) de Nacho acompañadas por los coros del público.  








Los procesos compositivos en el local continuaban viento en popa y Rubén iba demostrando cada vez más su talento e intuición musical, componiendo obras enteras para banda de rock, originales y atrevidas, que hacían las delicias de casi todos los componentes del grupo. Aspecto positivo, que contrastaba drásticamente con el planteamiento sobre el grupo de otro sector, en el que la motivación musical del mismo dejó de ser un aliciente para acudir a los ensayos, desertando del mismo por razones completamente ajenas a la calidad musical que por entonces no paraba de crearse. La falta de motivación que implica el no tocar en directo y exponer tu obra ante el público, hace plantearse varias veces el sentido del grupo y el desánimo no tardó en llegar de forma desigual entre nuestras filas.

Tales diferencias entre los miembros de BIJOU propiciaron poco a poco la destrucción del mismo. El deseo de concluir nuestras carreras académicas y acceder al mercado laboral, así como la consecuente inversión de tiempo en aprobar los exámenes necesarios, hizo desertizar muchos de los ensayos que empezaban a no dar los frutos acostumbrados. Hechos que propiciaron la salida de los componentes del grupo, empezando por mi mismo.

Tras ser sustituido al bajo por un joven aprendiz, el grupo vivió unos meses más hasta que decidieron la extinción total del grupo, aunque en el local se siguió ensayando, por parte de Nacho y Arturo, que asumieron la titularidad del alquiler del mismo, junto con músicos/amigos invitados al mismo, pero sin ninguna intención seria de creación musical.

Lo más positivo de toda la vida del grupo, fue la bienaventurada decisión de Rubén García, en abandonar la carrera de Físicas en su primer año de curso, en post de la preparación del examen de acceso al Conservatorio Superior de Música de Salamanca en su especialidad de composición, examen que fue aprobado (el único de su promoción), entre otros motivos, por la presentación de un tema compuesto para BIJOU (“Collage”), que finalmente no se vio registrado en ningún soporte de reproducción musical, salvo quizás, en alguna grabación casera de algún directo que ofreció la banda.

Años después (2007), Rubén y yo, fuimos reclamados por nuestros antiguos compañeros, con el fin de cubrir una oferta que se nos había planteado por parte de la directiva del equipo de baloncesto femenino (Zamarat), y era la composición y grabación de un tema que sirviera como himno y presentación del equipo en antes de los partidos. Aprovechando ideas que quedaron semi-olvidadas, más otras de reciente creación, atendimos la petición en tiempo record. El estudio escogido fue Valve Records, ya que Enclave Estudio ya no existía en Zamora, porque su dueño vendió el edificio que lo albergaba para la construcción de nuevas viviendas, habiendo trasladado el estudio de grabación a Ponferrada.

Esta nueva reunión de algunos componentes de BIJOU, que pudo albergar ciertas esperanzas para retomar de nuevo el trabajo hacia la grabación de un nuevo CD, se vieron definitivamente truncadas, al ser objeto de un robo perpetrado en el local de ensayo un 28 de diciembre (vaya broma!), en el que algunos componentes nos despertamos sin nuestros preciados instrumentos musicales.

En la actualidad, los miembros del grupo estamos trabajando en diferentes puestos y en diferentes ciudades, pero sin mantenernos ajenos al mundo de la música. El único componente del grupo que se dedica profesionalmente a la música, es Rubén García, como director de una coral, compositor de muchas piezas: para coro, banda y orquesta (Ganador de varios premios de composición) y actualmente, después de aprobar la consiguiente plaza, ejerce como profesor de composición en el Conservatorio de Música de Ávila.

Después de 10 años que han pasado desde la fundación de BIJOU, y 5 desde la remasterización y distribución de El Profeta por parte de Luna Negra Records y Musea, echando la vista atrás, dejamos una bonita etapa en nuestras vidas que nos sirvió para crecer un poco más como músicos y como personas, aportando nuestro pequeño granito de arena a la música progresiva neo-sinfónica española exportable, que puede contar con una referencia más, para añadir a larga lista de grupos y músicos que han dado forma a nuestra manera de entender la música. Un melómano y amante de este estilo como el que escribe, vio realizado uno de sus mayores sueños, como es el experimentar la creación, junto con compañeros afines, de la música que te llena y te hace sentir orgulloso, aunque fuese imposible darle mayor continuidad, a esta corta pero intensa historia de un grupo de jóvenes ingenieros músicos zamoranos.

Solo nos queda dar las gracias a todos los que nos han apoyado, a todos lo que en algún momento, han disfrutado con nuestra música, a todos los que se han iniciado en este estilo de música, con El Profeta de BIJOU. Muchas gracias.


Progressor/Spanishprogressiverock/Progarchives/Progvisions/Esquizofrenia


Jose Alberto Mateos Fernández
21-12-2010.

3 comentarios

  • Enlace comentario fendetestas Miércoles, 29 de Diciembre de 2010 18:19 Publicado por fendetestas

    tio, siempre seras un virtuoso, como musico como amigo y como persona
    pocas veces pude ir al local a veros ensayar pero se me ponen los pelillos de punta por que se el empeño y esfuerzo que pusisteies todos en BIJOU, sobre todo tu, que eres muy cabezota, una lastima que no pudiese continuar, estoy seguro que habria dado muchos y muy buenos frutos.
    P.D: aunque no este bien que lo diga yo, me gustaba mas la portada de yolanda.
    Estaria bien que algun dia volvieseis a reuniros de nuevo.

  • Enlace comentario Rubén Miércoles, 29 de Diciembre de 2010 14:08 Publicado por Rubén

    Gracias Alberto por escribir la historia de Bijou. Acaban de venirme a la cabeza muy buenos recuerdos de aquellos tiempos. Un abrazo!!

  • Enlace comentario zappamacias Martes, 21 de Diciembre de 2010 19:25 Publicado por zappamacias

    ¡Felicidades Alberto!. ¡Vaya reseña!. Espero que sirva para que la gente redescubra vustro disco.

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