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Domingo, 07 de Noviembre de 2010 10:06

Gong - Shamal (1975)

por  RAMJUR
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Hubo una época, hace mucho tiempo, en que en cada barrio existió un  Sinfomusic, y en el mío evidentemente también, formándose forofos de los diversos grupos punteros, cada uno con sus manías: Jethro Tull (unos bohemios), King Crimson (poco previsibles),Génesis (con sus crisis debido al asunto del cantante), ELP (dando la lata con el Mussorsky ese), Pink Floyd (muy orgullosos ellos) y los Yes (cañeros, melódicos y de aire intelectualoide), yo era de estos últimos (y continuo siéndolo), luego aparecieron los Camel, que nos gustaban mucho a todos pero ya teníamos nuestra bandera particular quedándose como segundo grupo de cada uno de nosotros. Además también existían los “duros” (con sus duelos particulares Purple/Zeppelin)  y los” tradicionales” (Stones, Reed…), todos en cierto modo unidos (con sus mas y sus menos) frente al horterismo de cosas como Camilo Sesto y demás ralea.


Había leído en alguna revista (no recuerdo si era el popular 1, el disco expres o alguna otra) que un grupo llamado Gong sacaba un nuevo disco con muy buenas criticas (y producido por el batería de los Pink Floyd), a pesar de que parecía que no tenia futuro tras largarse algunos de sus componentes mas importantes,  nombres que en aquella época no me sonaban nada de nada, Daevid Allen, Tim Blake... y para colmo el guitarrista (que debía ser muy bueno pues lo ponían por las nubes) un tal  Steve Hillage que seguía el mismo camino, aunque hacia alguna cosilla en este disco, después de esto no entendía bien como podía ser el disco bueno, no dándole mas importancia al tema.

Al pasar un día por delante de una tienda de discos, donde siempre se paraba uno para ver las novedades, lo encontré expuesto en el escaparte,  las dunas del desierto y el nombre del grupo y del disco con grandes letras rojas: Gong y Shamal, y me acordé del artículo, mas por las circunstancias del grupo que por otra cosa, ya que las críticas y reseñas de los discos en la prensa “especializada” no eran  para tirar cohetes (y de  las emisoras de radio mejor no hablar), y me decidí a entrar para escucharlo.
En algunas tiendas de discos de aquellos tiempos existían una especie de cabinas, como las de teléfonos mas o menos  donde te ponías unos auriculares de esos que tapan media cara y te quedabas aislado escuchando el disco (alguna cosa buena teníamos que tener), luego ese modelo de venta se perdería. Pedí que me pusieran el disco en la cabina  mientras me senté en ella ojeando la portada, iniciándose el disco con el chisporroteo habitual de la aguja en el vinilo.

1- Wingful of Eyes -  6.20 -(Howlett)
La entrada es misteriosa y un poco oriental, me llama la atención la flauta y un ¡xilófono!, por cierto el cantante no parece muy bueno. Ya le meten mas caña al tema y aparece el guitarra ese que dicen que se fue del grupo (una pena por que lo hace bien) dándole mas consistencia al sonido, además usa también la acústica con gracia, acompañada por la flauta y el xilófono (o vibráfono no se) ese que no parece que lo usen solo anecdóticamente, el bajo y la batería se han comportado bien, y el sonido es bueno, la producción corre a cargo del mismísimo batería de Pink Floyd, ¡han de ser gente importante!, aunque parecen un poco raros para hacer una canción como esta, que no me disgusta precisamente.

2- Chandra – 7-18 – (Lemoine)
¡Menudo comienzo, batería, bajo y vibráfono a la vez!, y luego un gong que da entrada a una línea de bajo con el xilófono de fondo para entrar el saxo, todo muy jazzero, (fantástico, me esta gustando a rabiar), todos tocan de “muerte”, el batería está muy implicado y hay bastante percusión y cambios de ritmo, el “exótico” xilófono nunca se queda atrás, el de los teclados también se ha incorporado a la fiesta, y para colmo también un violín ¡precioso!. A la mitad de la canción aparece la voz, protegida por la instrumentación ya que el cantante está un poco limitado, pero tampoco queda muy mal en un tema complejo con muchos arranques y paradas instrumentales, ¡muy bien!

3- Bombooji – 5.13 – (Malherbe)
Ruidos de viento y ahora  ¡música japonesa! pero totalmente tradicional, de la que se deriva otra mas “hippiosa” donde entra la guitarra eléctrica  mientras la flauta continua la melodía anterior acompañada por bajo y batería (impresionante) cortada tajantemente por un gong y nos vamos ahora ¡al Perú! con música andina y fin del tema con los vientos y la flauta japonesa, ¡que tema!

¡Vaya, Se terminó la primera cara!, hay poca gente en la tienda y el dependiente está muy animado de palique con un par de chicas, le indico por señas que le de la vuelta al disco ¡me hace caso!, hoy parece que tengo suerte, vuelvo a escuchar la caída de la aguja sobre el disco.

4- Cat in Clark´s Shoes – 7.43 – (Malherbe)
El comienzo es trepidante muy jazzero, todos a gran velocidad, me llama la atención la combinación del bajo y el vibráfono haciendo de sección rítmica con batería y percusiones mientras los demás se explayan, incluido el violín, pero de pronto hacen paradas y empiezan a hacer música un poco “de coña” (ya decía yo que son un poco raros), ¡caramba! ahora entran en una especie de rollo country, ya ahora ¡un Tango¡, y aunque parezca increíble me lo estoy pasando bomba con todo esto (hasta se escucha de fondo un argentino narrando algo sobre un gato), pero el tema sigue en la onda Jazzera, country y un poco humorística para terminar. ¡Cuántas cosas para un solo tema!

5- Mandrake – 5.04 – (Moerlen)
Esta parece mas tranquila, comienza con el vibráfono (o xilófono, nunca se lo que es cada cosa, a veces creo que suenan las dos a la vez), y la flauta en una preciosa melodía, luego se animan mas y entra el saxo, volviendo luego a la tranquilidad inicial, bellísima canción.

6- Shamal – 9.00 – (Howlett, Malherbe, Bauer, Moerlen, Lemoine)
Un comienzo de Bajo en línea Funky estupendo, al igual que el saxofón posterior y el batería rellenando sin salirse mucho del ritmo (¡que bien me lo estoy pasando!), también tiene unos ambientes de teclados psicodélicos, voces y excelente compenetración de bajo y vibráfono (alucino), entrada de violín y caña de la sección rítmica, parada y vuelta al ritmo inicial, todo ello envuelto en un ambiente un poco “hippy” con coros de voces que parece que repiten una especie de mantra hasta que la canción va poco a poco desvaneciéndose.

Bueno creí que se había terminado el disco pero ahora suenan unos golpes… ¡pero es el dependiente pegando en la puerta!, las chicas ya se habían ido y había mas gente en la tienda esperando usar la cabina para escuchar discos, le explico que me lo guarde  para venir al día siguiente, pero no me prometió nada. Volví a casa y tuve que pedir  “adelanto de paga” (la compra reciente del Yessongs ¡900 pesetas! me había dejado arruinado) pero lo conseguí, y me hice con él.

Volver al barrio y ponerle a la peña el Shamal fue todo uno ¡y que cara pusieron! no había guitarras en la mayoría de las canciones, lo de los vibráfonos, esas flautas y saxos, casi ninguno teníamos mucha idea del Jazz (que era cosa de los americanos negros y no tenían nada que ver con el rock), ¡existía música interesante fuera de la órbita anglosajona!, casi todos eran ¡franceses!, todo el mundo estaba alucinado, y yo ¡como no! parecía un pavo real. El disco fue pasando por los diferentes tocadiscos del personal (existían aun pocos “cassetes” y nos prestábamos los pocos discos que teníamos) causando sensación entre los “musiqueros” del barrio.

Muchos años después aún me encuentro con algunos amigos del barrio, pocos y muy de vez en cuando ya que la vida da lugar a continuos cambios, y en realidad somos muy diferentes (aunque parezca a veces lo contrario, los de Génesis tenían problema con el cantante, los de Jethro siguen “algo” bohemios, a King Crimson se les perdía la pista etc.) y ya no somos tan forofos como antes.
Tomándonos unas cervezas rememoramos los viejos tiempos escuchando aquella música e incluso llegamos a confesar gustos sobre canciones de los otros que antes ni se nos ocurriría dar a conocer.
En mitad de la “sesión”, y sin avisar, puse el Shamal, todos nos quedamos en silencio escuchándolo, paladeándolo, sonriendo nos mirábamos todos. Al rato reiniciamos la conversación sobre el disco, la impresión que nos produjo la primera vez que lo escuchamos  y la etiqueta que le había quedado como clásico “disco de transición” de Gong pasando de la época Allen a otra dominada por el Jazz Rock, con lo cual se mostraba en las crónicas como un disco intermedio o de circunstancias dentro de su discografía.
Pero para nosotros, no cuadraban nada ese tipo de denominaciones, el Shamal, nos había abierto nuevas perspectivas sonoras iniciándonos al mundo de Gong y sus músicos relacionados con él, al del Jazz, y con una gran personalidad en si mismo, un maravilloso disco con entidad propia que siempre nos había emocionado, y continua haciéndolo.

- Didier “Bloom” Malherbe: saxos, flauta, flautas de bambú
- Pierre Moerlen: batería, vibráfono, campanas tubulares
- Mireille Bauer: vibráfono, marimba, glockenspiel, otras percusiones
- Mike Howlett: bajo, voz
- Patrice Lemoine: pianos, órgano, sintetizador Mini-Moog

Colaboradores
–   Steve Hillage (guitarras en 1 y 3)
–   Jorge Pinchevsky (violín en 2, 3, 4 y 6)
–   Miquette Giraudy (voz en 3)
–   Sandy Colley (voz en 6)

F.J.Ramírez

2 comentarios

  • Enlace comentario miguel Martes, 12 de Abril de 2011 00:19 Publicado por miguel

    que buena cronica estimado!

  • Enlace comentario yessiano Domingo, 07 de Noviembre de 2010 10:54 Publicado por yessiano

    Me senti identificado con tu comentario, de una otra forma se parece bastante a lo que muchos hemos vivido compartiendo musica con amigos de la infancia.
    Por revistas de la epoca me conocia las portadas de bastantes bandas que las veia muy lejanas para disfrutar de su musica, pero el tiempo me ha dado la alegria y el placer de conocer discos como este.

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