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Sábado, 06 de Noviembre de 2010 10:16

Magma- "Live" (1975)

por  icrp1961
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Magma – Live



CD I
01. “Köhntark (Part One)” – 15:44
02. “Köhntark (Part Two)” – 16:16
03. “Ëmëhntëht-Rê (announcement)” – 8:07

CD II
01. “Hhaï” – 8:41
02. “Kobah” – 6.23
03. “Lïhns” – 5:51
04. “Da Zeuhl Wortz Mëkanïk” – 6:25
05. “Mëkanïk Zaïn” – 19:17

Todas las composiciones son de Christian Vander.
Álbum grabado en Olympia de París entre el 1 y el 5 de junio de 1975, con Frank Owens como ingeniero de sonido y producción de Giorgio Gomelsky. Esta edición está remezaclada por Christian Vander y Francis Linon

Klaus Blasquiz – voz y percusión.
Stella Vander – voz.
Brian Godding – guitarra
Gérard Bikialo – piano, órgano
Michel Grailler – piano, clavinet.
Jannick Top – bajo, cello, voz y piano.
Christian Vander – batería, percusión, voz y piano.




Como en otras ocasiones en las que hay ediciones distintas de un disco, se considera como versión de referencia la última edición del mismo, en este caso por el sello Seventh. En su origen, éste era un doble disco de vinilo, que cabía en un único disco compacto. Además, la edición como doble CD por parte de Seventh se hizo incluyendo piezas adicionales y variando ligeramente el orden del programa.

Estamos hablando de un grupo que ha conseguido una suerte de plenitud en directo que no se verá reflejada en estudio. No hay formación de Magma que no haya sido interesante en algún sentido. Destacan, entre otras, todas aquellas en las que estuvo involucrado Jannick Top, aquella con los hermanos Paganotti a las voces, o la actual; pero para muchos “la formación” fue aquella en la que coincidieron Didier Lockwood al violín y Bernard Paganotti al bajo. La que grabó este álbum.
La presencia del violinista le otorgó un carácter muy especial a los arreglos con un “sabor” muy característico. Era muy joven, ni siquiera había cumplido los veinte años de edad al ingresar en el grupo. Paganotti era, más o menos, de la misma generación que Christian Vander,  con el cual ya había tocado en un grupo pre Magma. Tuvo el dificilísimo papel de hacer olvidar a Jannick Top, cosa que logró.




Como todos los discos en directo éste fu retocado en estudio. Más aún, “Kobaïa” fue grabado en una prueba de sonido y “Lïhns” fue grabado por completo fuera de los escenarios. Incluso algunas partes que si fueron grabadas en el recital fueron retocadas en estudio ya que el público no estaba lo bastante silente, en palabras de Klaus Blasquiz.
Este directo incluye piezas inéditas y material de discos previos, que aquí tienen más empuje y vida que en sus contrapartidas de estudio. La obra sólo contiene composiciones de Vander. El único pero, quizá, es que “Mekanïk Destruktïw Kömmandöh” sólo está representado por fragmentos. Esto es algo subsanable a través de grabaciones de la serie AKT como Theatre du Taur 1975Opera de Reims 1976, conciertos registrados por la misma formación –con la salvedad de que un jovencísimo Patrick Gauthier sustituyó a Jean-Paul Asseline en el grupo–.  No sólo es el magnífico repertorio, es que la calidad del sonido, la interpretación y su fuerza van a la par. Fácilmente, éste es uno de los mejores discos en directo de la música progresiva. Ya conocemos las virtudes de Vander, pero el conjunto de la sección rítmica, con Paganotti, se vuelve imbatible. Didier Lockwood añade, repetimos, un sabor especial a este conjunto y sus aportaciones realzan sobremanera piezas como “Köhntark”, adenmás podemos escuchar cómo se explaya en un magnífico sólo en “Mëkanïk Zaïn”. Desde luego, Lockwood es el perfecto sucesor del trono del violín francés, de Stephane Grapelli a Jean Luc Ponty.




“Köhntarkösz” –que por razones contractuales aquí recibe el nombre de “Köhntark”–, con una duración de media hora, ocupaba todo el primer elepé del vinilo. Posiblemente es la mejor versión “antigua” de la pieza, la cual tiene que competir tanto con la original de estudio del álbum previo como con la espléndida interpretación para la BBC registrada el año anterior. Desde el grito “Hamataï” inicial hasta el último compás es una declaración en toda regla del hecho de ser Magma, o como hacer cantar el grupo a través de contratiempos, con una de las piezas más tétricas de su repertorio.

“Ëmëhntëht-Rê (announcement)” se añade a lo que era el primer disco del vinilo convirtiéndose en la pieza que cerraba el primer CD. Es una invocación coral con algo de desarrollo instrumental ya muy similar a lo que es el comienzo del álbum –editado en 2009– Ëmëhntëhtt-Ré.

En el segundo CD se cambia el orden de lo que era la tercera cara del vinilo dándose la vuelta a dos temas. Esta disposición alterada lo que hace es restituir el orden natural de estas piezas tal y como deberían sonar formando parte de la trilogía Ëmëhntëhtt-Ré.

Así se inicia con “Hhaï”, que es la joya del álbum, la demostración de que si este grupo hubiera podido persistir quizá hubiera podido grabar Ëmëhntëhtt-Ré más de treinta años antes. Ésta es nuestra pieza fetiche de Magma. Creemos que contiene todas las virtudes del Vander esencial como compositor. Si hubiera que recomendar sólo un disco de Magma recomendaríamos éste, pero si hubiera que recomendar sólo una canción, ésta sería la elegida. Hay varias versiones grabadas en directo de esta pieza, pero ninguna de ellas supera la de este disco. Se inicia sobre un fondo trémulo por encima del cual canta Vander, con todo el grupo subiendo gradualmente en intensidad. Su canto también se eleva, hasta llegar al clímax; que desemboca en un solo de piano eléctrico. Después las melodías son presentadas por Federow y Lockwood al unísono sobre el bajo prodigioso de Paganotti. Vuelven las voces, en forma de coro, que llevan al clímax final, que desemboca en una coda frenética de violín y bajo eléctrico, de una intensidad apenas soportable y que detiene la respiración hasta que finaliza. A veces, la música es así.

“Kobaïa” –aquí “Kobah”–, es una demostración de cuanto había madurado el grupo en cinco años. Siendo como es una de mis canciones preferidas del grupo encuentro esta versión un tanto “roma” –después de haberla escuchado en directo– al terminar en fade out, presumiblemente para “maquillar” el hecho de haberse grabado sin público.

“Lïhns” –“Lluvia” en la lengua mágica de Kobaïa– es una pieza que trata del así llamado Magma cotidiano. No es una canción que forme parte las trilogías, las grandes obras conceptuales del grupo, sino que está inspirada por las gotas de lluvia. De una gran delicadeza, está cantada por Vander y no por Blasquiz, el primer paso hacia el devenir futuro del grupo. Es una canción extraordinariamente emotiva. Como ya se ha dicho previamente se grabó en estudio y no se interpretó en estos recitales.

Para este segundo disco se interpola “Da Zeuhl Wortz Mëkanïk” –extraído de Mekanïk Destruktïw Kommandöh–. Lo encuentro frustrante, porque está muy bien, pero no deja de ser una parte de un todo.

El segundo CD se cierra con lo que era la última cara del doble vinilo. Con “Mëkanïk Zaïn”, que tiene el mérito de incluir un elaborado y abracadabrante sólo de Didier Lockwood al violín, construido en tres partes siguiendo un modelo coltraneiano sugerido por Vander. Pieza vibrante y un colofón extraordinario para la obra.



Vander te mira a tí


Cómo no recomendar este disco. Fue mi introducción a la obra de Magma y puedo decir que, de alguna manera, aún me estoy recobrando de mi primera audición de “Hhaï”, hace más de treinta años.

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