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Jueves, 04 de Noviembre de 2010 18:14

Jethro Tull- "Roots to branches" (1995)

por  Edu Senogul
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JETHRO TULL - ROOTS TO BRANCHES (1995)


Ian Anderson: Vocals, concert & bamboo flutes, acoustic guitar.
Martin Barre: Electric guitars.
Andrew Giddings: Keyboards.
Doane Perry: Drums.
Dave Pegg & Steve Bailey: Bass guitar.

All tracks written by Ian Anderson.

Roots to branches supuso el segundo trabajo en estudio de Jethro Tull en la década de los 90, tras la publicación de Catfish rising en 1991, un álbum valorado bastante positivamente por los amantes del sonido clásico “tulliano” de los años 70 aunque muy bien situado en el marco en que fue creado (con un sonido añejo pero contemporáneo). Sólo un año después, en 1992, una grabación en vivo titulada A little light music presentaba una visión retrospectiva del repertorio del grupo en un formato más acústico y personal, mientras que con la doble antología Nightcap (1993), se rescataba gran parte de material de sesiones anteriores que no se había publicado oficialmente. En el ecuador de la década se edita este Roots to branches, un trabajo muy sólido y que refleja el grado de madurez de una banda que ha ido viviendo diferentes momentos musicales a lo largo de, por aquel entonces, 27 años.

La aparición del disco coincide con el segundo trabajo en solitario de Ian Anderson, Divinites: twelve dances for God. Esto no es algo arbitrario, ya que pueden apreciarse en los dos un papel predominante de la flauta y ciertos acentos étnicos en la composición, a pesar de las evidentes diferencias estéticas que ambos trabajos presentaban: mientras Roots... presentaba un tono mayoritariamente rockero, Divinities optaba por una instrumentación más camerística y un enfoque hacia las nuevas músicas de contenido místico.



En el propio título del álbum se hace referencia al concepto de "raíz". Esto me lleva a relacionarlo con dos ideas: por un lado, existe un refuerzo del componente étnico (sobre todo oriental) muy presente en los pasajes de flauta y percusión, a la par que en las melodías de algunas de las piezas del disco; ese matiz conecta directamente con el espíritu del Jethro Tull de los años 70, donde en su mayoría la presencia folk era más evidente. Sin embargo, nunca se pierde el acento rock en ningún momento, hay una convivencia muy sana entre ambas facetas. Por ello, se puede entender el simbolismo de la búsqueda de raíces con una doble finalidad musical: cultural y de evolución personal, jugando con el pasado para la reinterpretación del presente y prepararse para el futuro, como da a entender la letra del tema “Roots to branches”. Muchos de los textos, que fueron posteriores a la música, reflexionan acerca del paso del tiempo y están cargados de varias referencias simbólicas, a la par que se encuentra también un espíritu crítico muy propio del discurso de Jethro Tull, en este caso enfocado a las desigualdades socioeconómicas en el Tercer Mundo, como en el caso de “Out of the noise” o “Beside myself”. 

Con respecto a la grabación de este trabajo, el propio Ian Anderson comenta que hubo un fuerte componente de estudio a la hora de matizar varios de los pasajes instrumentales, siendo incluso algunas composiciones creadas durante el mismo proceso de grabación. En general, el sonido es muy contundente, con mucha preocupación por los detalles (y es que Anderson había construido su estudio poco antes) y denota la personalidad de una banda veterana (entiéndase en el sentido de experiencia). Sin embargo, todo ello no le hace perder un ápice de frescura a los temas. En ello también resultó fundamental la vital aportación del joven bajista Steve Bailey en algunos temas (sustituyendo a Dave Pegg en las sesiones que no podía cubrir por estar de gira con Fairport Convention).   



El carácter general de la mayor parte de las composiciones que aquí se incluyen, podría resumirse en:

- Sonido muy brillante y seguro de la flauta, con giros rápidos y los recursos interpretativos percusivos característicos de Anderson (frullatos, hipersoplidos, multifónicos, voz y flauta, etc): baste escuchar las introducciones de “Roots to branches”, “Dangerous veils” o “Wounded, old and treacherous”, una pieza in crescendo que siempre que Anderson entra a cantar con aquello de "A walk on the quiet side, late in the day..", me trae a la memoria a Lou Reed.

- Secciones instrumentales más complejas con múltiples cambios, remitiendo a las formas más progresivas del grupo, con ciertos ecos jazzísticos: volvemos a recordar “Roots to branches” y “Dangerous veils”, pero se lleva sobre todo la palma “Out of the noise”, uno de los más dinámicos y multiseccionales del disco, con una magnífica labor de la sección rítmica, el Hammond y la flauta de Anderson.

- Potencial de los riffs de guitarra como motor de la pieza, otorgando cierta personalidad expresiva a cada pieza y dándole un matiz muy cercano al heavy metal: con dosis de oscuridad en “Roots to branches”, intensidad en “This free will” o la parte en que entra la batería en “Rare & precious chain”, uno de mis temas favoritos, con un acusado regusto oriental y que conocí a partir del recopilatorio A Jethro Tull Collection (1997).

- Pasajes de mayor rango acústico, con voz, guitarra o piano, flauta ocasional y el apoyo de unas texturas más “orquestalizadas” (en este caso con teclados): las secciones que no pueden dejar de faltar  y que son sello personal de la casa, como se desprende en algunos momentos de “Beside myself” (la intro me trae a la memoria el “My God” de Aqualung), “Valley” o en el delicioso medio tiempo “At last, forever”.

Para mi gusto, las dos últimas piezas constituyen el mayor bajón del disco, aunque se debe más al buen nivel de las anteriores que al aparentemente más flojo de éstas. “Stuck in the august rain” es una agradable canción lenta con tintes melancólicos y mayor presencia de los teclados, mientras que “Another Harry's bar” me recuerda mucho a los ramalazos alla Dire Straits de otros álbumes, con la voz de Anderson más cercana a los declamados de Mark Knopfler, los giros de guitarra y esos devaneos ligeramente country, a la par que esos pianos ornamentados y apoyos de los acordes de Hammond. Me recuerda mucho a “Romeo & Juliet” de Making movies (1980) ¿No os pasa? Aún así, el tema no está mal pero no puedo evitar pensar que no era el cierre que este disco merecía, con el ritmo y carácter impuesto en las piezas anteriores.         



Mis apreciaciones personales sobre este disco son muy positivas, máxime porque fue el primero que descubrí de su etapa en los 90 poco después de verlos en directo en Gijón, en su gira presentación de J-Tull dot com. Acostumbrado a sus trabajos más clásicos, me llamó mucho la atención la energía y el dinamismo que transmitían en vivo y a través del nuevo material. Poco después, un amigo mío se compró el álbum y cuando lo escuché me acordaba de algunas piezas que sonaron aquella noche, como “Beside myself” o “Roots to branches”. De aquel préstamo salió un Primco sonrojado, pero finalmente Fran redimió mi culpa  Inocente. Es un disco que recomiendo fervientemente, tanto para el amante de Jethro Tull como para aquel que gusta del rock de base setentera ubicado con mucha naturalidad y personalidad en el sonido actual. De alguna manera me recordó mucho al espíritu de Focus 8, del grupo holandés Focus, la primera vez que lo escuché... claro que sin ese acento étnico y con mayor presencia de los recursos académicos.

Saludos  Adios
Eduardo G. Salueña

1 comentario

  • Enlace comentario Ultravox Lunes, 21 de Enero de 2013 17:21 Publicado por Ultravox

    El disco de Jethro Tull que más me gusta de los 90. Suena fresco, dinámico, y vital. Dice el autor de la reseña, que dentro del buen nivel general del disco, los dos últimos temas son los que le parecen más flojos. Yo diría que son los que más se salen de la estética musical de Jethro Tull, pero son grandes temas. Y sí, es cierto que que "Another Harry´s Bar" suena muy a Dire Straits. En todo caso, gran reseña por parte del autor.

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