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Jueves, 04 de Noviembre de 2010 17:43

Jethro Tull- "Stormwatch" (1979)

por  Anin Jadas
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STORMWATCH
Lines join in faint discord and the Stormwatch brews
a concert of kings as the white sea snaps
at the hells of a soft prayer
whispered


Puesto en las listas de EE UU: 22.
Puesto en las listas de UK: 27.

Ian Anderson: voces, flauta, guitarra acústica y bajo.
Martin Barre: guitarra eléctrica, mandolina y guitarra clásica.
Barriemore Barlow: batería y percusión.
John Evan: Piano y órgano.
David Palmer: Sintetizadores, teclado electrónico y arreglos orquestales.
John Glascock: bajo en "Flying Dutchman", "Orion" y "Elegy".
Francis Wilson: voz en off.

Está claro que Stormwatch cierra una época, recordemos que se publicó en 1979. Los setenta terminan y Anderson y sus chicos deciden despedirles cerrando una trilogía, que comenzó con Songs from the Wood y continuó con Heavy Horses, dedicada a la visión que Ian tenía en aquellos momentos acerca del estilo de vida moderno y de cómo éste ataca directamente a la naturaleza y al medio ambiente, contrapuesta a las bondades del modo de vida tradicional y rural.
Si en Songs from tthe Wood el tono general era de optimismo, en Heavy Horses ya empiezan a notarse ciertas nubes de tormenta que, definitivamente, estallarían con la publicación de un álbum que rezuma pesimismo por la situación del planeta y preocupación por un futuro incierto: Stormwatch.
El título del disco (Stormwatch significa el Vigilante de la Tormenta) refleja la idea de Ian de que está viendo venir una gran tormenta que sumirá a la humanidad en un invierno de destrucción del medio ambiente. El vigía nos advierte del desastre que sobrevendrá si no paramos de destruir la naturaleza y el medio ambiente, en pro del crecimiento económico desmesurado y sin control… Casi treinta años después, resulta difícil negarle la razón a Ian Anderson, al menos en parte.
La magnífica portada representa a Anderson en su papel de vigilante de la tormenta, mirándonos ominosamente por encima de unos binoculares en los que se reflejan unos rayos sobre una plataforma petrolífera: la tormenta se acerca. Los colores verdes y marrones, suaves, de los dos trabajos precedentes son sustituidos por deprimentes negros y azules, y el logo de la banda y el título del disco aparecen en letras digitales rojas: como las de las cuentas atrás de las bombas de las películas, otra señal de alarma…
En la contraportada un gran oso blanco gigante surge de una gran masa de nieve y arrasa una refinería. En el mar helado hay plataformas petrolíferas. En el cielo se ven pájaros y la constelación de Orión (una de las canciones del disco), y tras las aves, como diluida la imagen, se ve a un ángel, probablemente Gabriel, que vendría a soplar su trombón marcando el principio del Apocalipsis…


Para colmo, la muerte del joven bajista de la banda, John Glascock, no contribuiría precisamente a crear un ambiente más optimista. Las partes de bajo que no pudo tocar John, las asumió el propio Anderson.
El sonido de Stormwatch también se hace más áspero, para los estándares tullianos, lo que se refleja sobre todo en el endurecimiento del sonido de la guitarra de Barre. También creo que podemos hablar de álbum conceptual, en cuanto que el tema general sobre el que tratan la mayoría de las canciones es el mismo o similar. Pero veámoslo tema a tema…

North Sea Oil
Desde luego, desde el primer momento, sabemos que estamos escuchando a Jethro Tull, no hay duda: la flauta de Ian Anderson es inconfundible. North Sea Oil es una canción típicamente tulliana, poderosa y enérgica, con la voz y la flauta de Anderson marcando los tiempos. Y como decíamos, una guitarra de sonido un tanto más sucio, más metálico de Barre. Como a mitad de canción hay un pasaje hablado que no es otra cosa que un pronóstico del tiempo en el mar que hizo el “hombre del tiempo” Francis Wilson.
Esta canción nos habla de los riesgos que entrañaban para las costas escocesas los oleoductos que transportaban el petróleo desde las plataformas del Mar del Norte. Ya desde el principio se nos anuncia el tono general del disco…

Orion
Este no es mi disco favorito de Jethro Tull, pero este tema sí que podría estar entre los diez que más me gustan de la banda. La voz de Anderson es deliciosa, a veces exigente, a veces suplicante, y la melodía general tiene una cualidad melancólica que  me emociona siempre que la escucho. El estribillo es duro, marcado fuertemente por la guitarra eléctrica, mientras que el resto del tema lo dominan los arreglos de cuerda, la guitarra acústica y los teclados suaves.
La letra vuelve a ser desesperada, pesimista, y clama a las estrellas para que den una solución: Orión, enciende tus luces: ven a proteger el firmamento, desde el negro horizonte hasta la almohada donde estoy recostado. La canción está llena de imágenes desoladoras y tristes como los mejores años pasan volando con cada latido de la juventud. O: Y las jovencitas tiritan mientras esperan en solitarias paradas de autobús, después de tristes fiestas: sin nadie que las lleve a casa, a sucias habitaciones para el último juego de la noche, para perder la virginidad a mil millas de aquí.

Home
Quizá esta sea una de las pocas concesiones al optimismo de este disco: como en los dos discos precedentes, una vez más Anderson recrea un hogar ideal con jardines tranquilos, campos dorados, chimeneas humeantes, pájaros en la ventana… Y qué decir de la interpretación vocal de Ian: es magnífica, acorde con lo delicioso del tema, basado en arreglos de cuerda y melodías tranquilas, con tan sólo algún toque eléctrico a cargo de Barre.

Dark Ages
Pero la tranquilidad dura bien poco y volvemos a caer en la desesperación de estos tiempos oscuros. El título de la canción hace referencia a la edad oscura en que gran parte de  Europa se sumió durante la Edad Media. Y Anderson profetiza la vuelta de esos tiempos oscuros para la humanidad en este tema, como dice el estribillo: Años Oscuros hacen temblar a los muertos. Páginas cerradas que es mejor no leer. Frías cóleras arden en tu cabeza.
Nos encontramos con la pièce de résistance del disco, casi 10 minutos de sombrías predicciones, donde desde el principio cobra protagonismo la guitarra de Martin Barre, especialmente afilada para la ocasión. Y la voz de Anderson haciéndose más y más desesperada…
Pero no sólo acusa Anderson a los poderes fácticos de la próxima destrucción, también hace partícipe del desastre a la humanidad en general por no hacer nada o por su apatía ante los grandes problemas: Familias que gritan ocupan las aceras y rompen los escaparates de las pequeñas tiendas donde los guardianes cuidan la sangre azul del país. Toman lo que quieren y participan en el juego compartiendo peces y pan y el cura vocifera mientras las luces se apagan, y a nadie le importa en realidad.
La parte central de la canción es un apasionado duelo guitarra-flauta de lo más duro que yo le he escuchado a Jethro Tull, aunque en realidad todo el tema está plagado de punteos y piques con la flauta.
Queridos ¿están listos para la llegada del largo invierno?, dijo la dama en su salón, dijo el mayordomo en el vestíbulo.

Warm Sporran
Este era el último tema de la cara A de un álbum concebido para el vinilo. Un instrumental con aires marciales y épicos, con ciertos toques célticos, pero que relaja un tanto la tensión creada por la canción anterior. Está chulo…
Un “sporran” es ese monedero escocés que se usa con el kilt y que cae por delante, justo sobre la zona genital, si, como dice el título, está templado, por algo será  Giñar


Something Is On The Move
Un potente riff de guitarra abre esta segunda parte, al que se unen la voz y la flauta de Anderson. Se trata de un tema bastante hardroquero, bastante animado musicalmente y que describe poéticamente cómo la tormenta, representada en una dama del norte con diadema negra, se abate sobre el mundo: Arrasando todo delante de ella imparable, incansable su fría masa crujiente persigue al reno. Delgados dedos extendidos buscan aferrarse a los cuerpos calientes que se acurrucan en los umbrales de la blanca ciudad londinense.

Old Ghosts
En Viejos Fantasmas, tampoco nos libramos de la pesimista arenga de Ian Anderson, sigue a vueltas con el tema de que todo está perdido y el pesimismo existencial: Y los niños titubean en sus juegos en el altar del escondite de la vida entre altas columnas, donde asesinos con impermeables grises acechan la madrugada de los domingos.
Musicalmente es un tema muy tulliano, con profusión de melodías a cargo de la flauta y arreglos de cuerda, y de nuevo (y aún a riesgo de ser pesado), hay que destacar la magnífica labor como cantante de Anderson.

Dun Ringill
Este tema nos da la clave de la salvación, según Anderson, que es la vuelta a la vida antigua y acorde con la naturaleza, la vida que llevaron los antiguos celtas, representada en un lugar ideal: Dun Ringill. De madrugada me reuniré contigo, abajo, en Dun Ringill oh, y observaremos jugar a los dioses antiguos en Dun Ringill.
Anderson cita rituales y círculos de piedras, construcciones de ancestrales Druidas, evocando una posible alianza ante las “fuerzas del mal”, para que los elegidos y supervivientes a los años oscuros, vivan en armonía con la naturaleza.
La canción es otra joyita típica de Jethro Tull: acústica y con Anderson superponiendo voces y rodeado de graznidos de gaviotas o aves marinas: muy bonita.
De este tema existe un video-clip que se incluyó posteriormente en el videoconcierto Slipstream de 1980.


Flying Dutchman
El título hace referencia al Holandés Errante, el barco maldito condenado a vagar por los siete mares hasta el fin de los tiempos. Y en eso, dice Anderson, en espectros vagabundo nos convertiremos si seguimos instalados en la gran vida (Así pues vengan todos los amantes de la buena vida Miren a vuestro alrededor, ¿lo ven? Con la mirada fija espectral desde el espejo, es el Errante en el que te convertirás...flotando lentamente mar adentro en una triste pena), y olvidándonos de las desgracias del tercer mundo (Chica menuda con sombrero de paja: de un extremo oriente en guerra… Sin esperanza de inmigración continúan estando de paso).
El tema comienza con una melancólica melodía de piano, rota por unos guitarrazos bastante duros de Martin Barre, antes de que entre definitivamente la canción comandada por la voz de Anderson. Esta es la segunda pieza larga del disco y también está impregnada de tristeza y pesimismo y así lo refleja la música. Un pedazo de tema a la más pura tradición Tull, con todos los ingredientes necesarios para convertirse en un clásico. Voz, flauta, arreglos de cuerda, teclados... todos brillantes

Elegy
El disco termina con esta Elegía musical, compuesta por David Palmer (una de las poquísimas concesiones de Anderson en toda la carrera de Jethro Tull), quizá haciendo referencia al fin de la trilogía musical o al posible fin de la humanidad en un futuro no muy lejano…
Musicalmente es una delicia, una pieza reposada, apoyada en las melodías de la flauta y los arreglos de cuerda, que es una maravilla para los oídos.


Para muchos Stormwatch significó el fin de los grandes discos de Jethro Tull, sin ser este mismo uno de los mejores de su carrera. Yo creo que es un buen disco, con un mensaje algo pesimista, aunque realista, y que ha demostrado, por desgracia, seguir de actualidad hasta el día de hoy, en el que la preocupación por la naturaleza, el cambio climático, el hambre y la guerra siguen en la mente de todos.


1 comentario

  • Enlace comentario Ultravox Lunes, 21 de Enero de 2013 19:11 Publicado por Ultravox

    Este disco cierra lo que yo denomino la "edad de plata" del grupo. En mi opinión "Stormwatch" es un gran disco, casi una obra maestra. A partir de entonces ya nada volvió a ser lo mismo.

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