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Martes, 02 de Noviembre de 2010 20:19

Caravan: "For Girls Who Grow Plump in the Night" (1973)

por  Gil
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Mogutaro- Y bien, Mugujiro ¿Sobre qué tema quieres preguntarme hoy?
Mogujiro- Hoy es el día para For girls who grow plump in the night. ¿Qué puedes decirme sobre él? Por cierto, la portada es lo único que conozco referente a él:

Mogutaro- Es un disco de la banda inglesa Caravan, el quinto de estudio, en concreto.
Mogujiro- Muchas gracias, Mogutaro.

Mogujiro se marcha. Al cabo de un tiempo:

Mogutaro- Qué te trae por aquí joven inquieto?
Mogujiro- No me dijiste nada sobre el disco.
Mogutaro- Te dije que era de la banda inglesa Caravan, su quinto disco en estudio editado en el año 1973, concretamente.
Mogujiro- Sí, pero…
Mogutaro- En sus filas podemos ver un cambio con respecto a la anterior formación, que a su vez fue cambio de la anterior, pero ésta otra anterior, no se extendió mucho, y así, tras un cambio múltiple, doble, en concreto, de la primera se establecerá formación que da paso a este disco.
Mogujiro- Cambio. ¿De cambio?
Mogutaro- Efectivamente, Mogujiro, estás hoy muy perspicaz e inquieto. ¿No es cierto? Te explico en breve, pero antes unas pastas. ¿Quieres alguna?
Mogujiro- No, gracias. Sin embargo. ¿Cómo es posible tanto cambio?  ¿Cómo es que se produjo tal acontecimiento?
Mogutaro- Bueno, cuando se editó el disco Waterloo Lily, inmediatamente anterior a éste, los componentes eran los siguientes: Steve Miller al piano/teclados (sustituyendo así a Dave Sinclair), Richard Sinclair al bajo, Richard Coughlan en batería y percusión además de Pye Hastings a la guitarra y también “a la voz” en la mayoría de los temas, además de unos cuantos invitados. Esta formación no duró mucho tiempo y tras sacar el disco Waterloo Lily la formación se separó por discrepancias artísticas, donde al guitarrista, Pye Hastings, no le gustaba en demasía el sentido "jazzy" para Caravan cosa que era base y fundamento para Miller, y algo también secundado por Sinclair, así que éstos dos últimos marcharon dejando un hueco al bajo y los teclados.


Mogujiro-Y ahora viene una formación que aún duró menos y que ni siquiera llegaron a sacar álbum.
Mogutaro- Exactamente, aunque sí hubo sesiones para comenzar a grabar un disco. Pero tiempo al tiempo, aún no hemos dicho cómo se llamaban los nuevos integrantes. El nuevo bajista fue Stu Evans y el teclista, Derek Austin, además ya se integra en la banda Geoff Richardson que tocará la viola de forma continuada en Caravan, formando parte constante de siguientes discos. Caravan actuará mucho…
Mogujiro- Un momento, Mogutaro, por favor. ¿De qué grupos procede esta gente? ¿Pertenecían al ámbito Canterbury?
Mogutaro- ¿Sabes, Mogujiro? Todos los días son días de aprender, el conocimiento es algo que nunca cesa de crecer y por tanto inabarcable para criaturas tan intrascendentes como nosotros.
Mogujiro- Eso es… que no sabes la respuesta?
Mogutaro- No, por supuesto. Tan solo que la información sobre Stu Evans y Derek Austin no está muy a mano; sobre éste último puedo decir que participó en el grupo Glass (nada relacionado, al parecer, con el mundo Canterbury) el cuál sacó un álbum, de título homónimo al nombre del grupo, en 1970, en el que llegó a participar Peter Green, fundador de la famosa banda Fleetwood Mac, y estaba producido por Mel Collins (todo esto de fuentes muy turbulentas). La banda se disolvió en julio del 71, poco después, y tras grabar en directo con una formación especial de la Keef Hartly Band, Austin se enrolará, por fin con Caravan. Y como te he dicho algo sí se grabó, en la reedición del disco en 2001 por parte de Decca se ofrece un bonus titulado “Derek's Long Thing”, donde éste manejaba los teclados.
Mogujiro- Y qué puedes decirme sobre el más interesante de los tres, de Geoff Richardson?
Mogutaro- Pues, la relación con Caravan le vino a través de un miembro del grupo Spirogyra, el bajista Steve Borrill. Parece ser que a Richardson le gustó el trabajo de Caravan hasta entonces y que en un grupo que formó con un amigo en el que versionaron algún tema del segundo de Caravan. Steve Borrill presentó para suplir el puesto a la viola que se quería en Caravan y así fue como llego a formar parte de ellos.
Mogujiro- Gracias, Mogutaro, por las explicaciones.
Mogutaro- Entonces, con tu permiso continúo lo que estaba contándote. Esta nueva formación de Caravan, a pesar de no grabar ningún disco sí hizo muchas actuaciones viajando al extranjero. Sin embargo tras esta serie de giras, de nuevo caravan pierde al teclista y al bajista. Teniendo que buscar dos nuevos compañeros, la labor del bajo se suplirá con John G.Perry, y para el puesto a los teclados las miradas se posarán en Dave Sinclair que no haría mucho abandonó Matching Mole.


Mogujiro- Y la marcha de Sinclair de Matching Mole, a qué de debió?
Mogutaro- Eso tiene fácil respuesta, Mogujiro. Parece ser, siguiendo a los entendidos, por discrepancias artísticas (algo así como le pasaba a Pye Hastings con el Caravan de Waterloo Lily), y es que no estaba muy convencido del camino por el que la banda viraba, un camino más decidido por el jazz rock, así que al tiempo de que se integrase en la banda a un segundo pianista, Dave MacRae procedente de Nucleus, después de una gira europea, Sinclair decidió abandonar la banda. Esa falta de intención jazzistica en Sinclair y Pye Hastings también es de manifiesto en el disco que tratamos, siendo el jazz algo prácticamente inexistente en el disco.
Mogujiro- Y después de dejar Matching Mole hizo una llamada y volvió a Caravan, cierto?
Mogutaro- No exactamente, y es que él fue quien recibió una llamada de Richar Sinclair, antiguo Caravanero, para que participase en un proyecto de grupo, el que al final sería Hatfield and the North, sin embargo también dejó este proyecto, y ya finalmente, y todo esto es contado por los sabios, volvió a integrarse en  Caravan, por problemas económicos, entre otras.
Mogujiro-Así que problemas económicos, eh? ¿Influye eso en el disco?
Mogutaro-Sí puede tener repercusión, al no nacer la música de una intención “artística” de hacerla, y tal vez ese es el motivo por el que este álbum conceda más margen a un cierto ámbito comercial, enfocado al pop y melodías más “fáiles” que en anteriores discos, más concretamente el anterior ya que Caravan generalmente siempre a tenido ese aire (y cuando digo aire digo brisa) algo pop. Sin embargo que esto no te parte del disco y malentendiendo el sentido.

Mogujiro- Bueno, bueno, por fin hemos acabado el repaso biográfico del asunto.
Mogutaro- Pero si no hemos contado a los invitados!
Mogujiro- ¡No, por favor!
Mogutaro- Tuya será la insipiencia…
Mogujiro- Correré el riesgo de no ser arqueólogo.
Mogutaro- Bien, como quieras. ¿Y, cómo empezamos a hablar de la música? ¡Todo es tan subjetivo!
Mogujiro- Está, claro, pero algo podrás decirme.
Mogutaro- Algo sí, faltaría más.
Mogujiro- Bien, eso esperaba.
Mogutaro- Pues siendo así empezaré hablándote sobre la actitud del disco, en todo momento puede verse una actitud en él que podrá llamase de optimismo, al menos es la consecuencia, lo que transmite, pero será mucho mejor tratarlo tema a tema. ¿Te parece?
Mogujiro- Sí, de esa forma podré hacerme una idea más clara del disco.
Mogutaro- El disco comienza con “Memory Lain, Hugh / Headloss” de forma especialmente representativa para todo el disco, las primeras notas son de una guitarra muy potente y que repite la misma estructura una y otra vez acompañada del los golpes al charles de Coulghan a los que al poco tiempo se unen en un mismo momento el bombo y el bajo, muy contundente y con una fuerza especial en la que todo se combina dando una muestra especial de optimismo que con un ritmo muy marcado que ayuda a levantar el ánimo, al poco entra la voz, esa voz aguda y también marcada por un ambiente jovial y que está amortiguada o respaldada por la viola desde el mismo momento en que empieza a cantar, todo esto es el comienzo la toma de fuerzas para un disco que brinda satisfacción y alegría con cada escucha. El tema prosigue y sin mucha dilación la voz toma el control total de la situación en un coro que acentúa esa sensación que cada vez nos va envolviendo más, y vuelta al protagonismo guitarrero y a las voces poco después repitiendo los mismos parámetros, vuelta la voz a subir, a independizarse, y tras una subida nos deja caer en el colchón de una preciosa flauta, acompañada por un bajo juguetón, a la que le sigue la introducción de la viola a un juego de vientos que respaldan el solo guitarrero de Pyle, y se cierra el su momento, con la misma viola que lo abrió. Entra la flauta ahora más enigmática y volátil, a la que se le suma un saxo y una batería muy marcada, la flauta a secas, otra vez, y tras unos segundos, se produce una cierre magistral de la situación con una viola que sube hasta desgarrar la imagen y que abre la segunda parte del tema. ¡La guitarra agresiva, irrumpe! Tras ella, la batería, los teclados y una avalancha sitúa un nuevo plano, más movido incluso que el comienzo del tema, la voz entra ahora, se hace protagonista y con una gran melodía va guiando el tema respaldada muy acertadamente por un coro en un momento determinado. La viola vuelve a tener su pequeño espacio, siempre como interludio, de nuevo la misma melodía vocal. Al tiempo la guitarra se sitúa, toma el protagonismo de la acción,  dando muestra de un solo, al que contesta la viola con otro. Regresa la melodía vocal que estructura esta segunda parte del tema, y prepárate por que llega uno de los mejores cierres del álbum, la viola y la guitarra en un juego entre ambas ¡En un baile para momento de inspiración en ambas! Se van separando dando paso la una y la otra hasta que al final vuelven a unirse para cerrar de forma espléndida el tema.
Mogujiro- Todo parece muy atractivo, sobre todo el uso de los vientos intermedios tiene que ser sobrecogedor. ¿Y los teclados? Casi ni los has nombrado.
Mogutaro- Desde luego el tema ofrece momentos muy sobrecogedores, como ese de los vientos o los espacios para la viola. Sobre los teclados es cierto que no he hablado mucho de ellos, pero es que se encuentran en un segundo plano, y casi no hay momento para que Sinclair se despache a gusto, la tónica del disco verás que no es muy distinta, y es que guarda mucho protagonismo la guitarra, la propia viola (y los  diálogos entre ambos) y, desde luego, la voz. ¿Pasamos al siguiente tema?
Mogujiro- Sí, por supuesto.
Mogutaro- Pues, el disco prosigue con: “Hoedown”. Comienza, como el primer tema, con la guitarra, muy animada ella, formulando la misma estructura y mientras es acompañada poco después con el bombo y un cencerro, todo un ambiente my animado y distendido, de repente entran un par de voces cantando lo mismo que sigue con el ambiente fiestero, y de nuevo ese cencerro!  La viola, unas palmas, todo parece como si estuviésemos en una fiesta báquica los unos por aquí y otros por allá corriendo divirtiéndose y todos borrachos, sin descanso. Un momento de pequeña tranquilidad con unos cristalinos teclados, y otra vez las voces, el sonido de palmas de fondo, y en estos últimos segundo el ese ambiente cristalino se apodera de todo sumiéndolo en la calma, necesaria después de tan emocionante pasaje.
Mogujiro- ¡Qué estupendo tema parece!
Mogutaro- De lo más caluroso del disco, tal vez no sea la mejor en cuanto a composición pero es un tema corto y conciso que transmite una sensación de optimismo gloriosa.
Mogujiro- Sigue, sigue…
Mogutaro- Siguiente tema: “Surprise, Surprise”. Una dulce voz y una guitarra acústica nos introducen en él de una manera tranquila, pausada, distante completamente del tema anterior pero con mucho encanto. Se añaden poco a poco los demás instrumentos y el bajo toma protagonismo, con ese sonido propio tan acolchado, y ahora sí, los teclados, de fondo con un apoyo esencial mientras la voz hace avanzar al tema, hasta llegar, como gusta en este disco a pequeños máximos a los que retorna la melodía anterior. La omnipresencia de la voz en este tema, su constituyente, no cansa y está muy bien respaldada por las pequeñas intervenciones, desde lo lejos, del resto de instrumentos. Al tiempo, la viola toma protagonismo releva a la voz, dando paso a un gran pasaje en solitario respaldado por ese bajo, también omnipresente pero por debajo, y acaba con él mismo algo más puntiagudo que en el resto del tema después de otra pequeña intervención de las voces.

Mogurao- ¿A este tema no comentas nada?
Mogujiro- Simplemente que parece un tema muy agradable. Me suena un poco a intermedio entre dos partes distintas.
Mogutaro- No te equivocas, porque aquí llega: “C'thlu Thlu”, imagina a alguien deslizándose con calcetines por parqué, ponle un micro a sus pies y ese será el primer sonido que oigas en el tema, ponle a éste personaje una actitud intrigante, como buscando algo, en un lugar, obscuro, el bajo  sinuoso (¡pero metálico!), lenta, y ruido de los teclados dibujando parábolas en el cielo, voces, ahora, susurrantes. Y… un salto! Entra otra actitud, la viola se incorpora y las voces más animosas dando brincos estáticos de aquí para allá, pero otra, vez, ahí está ese ambiente, denso, esos teclados, esas voces, y ese bajo. La viola de nuevo, dando vida transformándolo, influyendo sobre las voces que de nuevo cogen copero, y de repente! Un grito. La guitarra distorsionada, hace agridulce el ambiente, ya no es lo mismo los teclados son otra cosa más lastimosos casi llorando y riendo a la vez, una sonrisa macabra. Un nuevo guitarreo, siempre bajo la sombra el tema, esta vez sin distorsión rompe hilos son ruidos chirriantes, y la viola de nuevo intentando salvar la situación entra, pero ya no hay remedio, todo ha acabado este es el final de penuria del tema.
Mogujiro- Sabía yo que algo distinto iba a llegar, pero no tan distinto! Vaya tema más raro dentro del album. ¡Y que espeluznante!
Mogutaro- Pues prepárate a oírlo, la descripción no tiene comparación a la sensación que verdaderamente produce el tema.
Sigo con el disco, que continua con: “The Dog, the Dog, He's at it Again”. Se inicia con una bonita melodía vocal respaldada por una discreta viola, a la que se incorpora una guitarra distorsionada pero muy sutil con una sola nota, tras lo cual los teclados se introducen una parte muy amable, a lo que las voces sustituyen con la ayuda de la viola, y por allá se escucha esa guitarra. Unos coros continúan el tema y después otra intromisión de los teclados primero como antes pero que siguen con un amplio espacio para que Sinclair se luzca creando unos ambientes muy suaves con unos sonidos a veces estridentes, y se cierra con la viola. Retoma la voz al plano principal, y los coros, de nuevo. Todo una ambiente muy suave, del que no sale el tema en momento alguno que continúan el anterior tema de forma muy sugerente, entre lo alegre y lo melancólico; y todo acaba con múltiples voces, dando una ambiente de totalidad a la reconstrucción del espacio derruido en “C'thlu Thlu”, dejando un ambiente neutro para lo siguiente.
Mogujiro- Muy especial el tema, y como dices parece que salva bien el espacio difícil que ofrecía el anterior tema. Y por fin Sinclair se ha hecho notar.
Mogutaro- Una de las pocas veces que toma verdadero protagonismo en el disco, y realmente consigue unos ambientes espléndidos.
Moguiro- ¿Y ahora, qué viene?
Mogutaro- Vamos a ver… El siguiente se titula: “Be Alright - Chance of a Lifetime”, un helicóptero, y un fuerte principio lo inaugura; la viola lleva el ritmo y la batería marca el paso con un ágil rendimiento pero dejando huella, la voz entra ahora tomando como base lo anterior, unos álgidos coros elevan el ambiente y casi sin tiempo entra la guitarra desgarradora. La voz toma la vos discursiva ahora, de nuevo, y maneja el tema durante largo rato dando un par de esos momentos álgidos, tras lo cual un ambiente más sosegado entra en escena con esa voz susurrante acompañada por la viola, com protagonistas de la escena, donde los instrumentos como la acústica e incluso una flauta tienen cabida detrás del protagonismo vocal. Tras una pequeña introducción a piano la viola vuelve a coger protagonismo, en un ambiente calmado pero con aire de grandeza en todo momento, se oye la guitarra a lo lejos, despuntando. Y de repente, tras unos cuantos segundos, se acaba el tema casi sin darse uno cuenta.
Mogujiro- Parece un tema muy variado e interesante, tal vez sea de lo mejor que se haya echo hasta ahora. ¿No?
Mogutaro- Verdaderamente es muy bueno, con muchos arreglos y, como dices, variado, aunque, por supuesto, en la línea del disco. Bien, sabes,… ¿Sabes qué viene ahora?
Mogujiro- Evidentemente no, pero si lo nombras debe ser algo grande.
Moguaro- Evidentemente es algo grande, quizás el tema más completo del disco, quizás su momento de mayor esplendor, reservado, cómo no, para el final. Un tema largo, de unos diez minutos, con arreglos orquestales. ¿Te apetece que lo comente ya?
Mogujiro- Por supuesto, además es lo propio. ¿Cierto?
Mogutaro- Perfecto entonces, contigo: “L'Auberge du Sanglier / A Hunting We Shall Go / Pengola / Backwards / A Hunting We Shall Go (Reprise)”. Comienzo tranquilo, a manos de una guitarra acústica y un acompañamiento de la viola que ligera ella, eleva el tono del tema mientras la guitarra sentencia la pauta que se pierde, y se intuye que se pierde, no muy lejos… Una tremenda explosión, y la batería enervada comienzan con una parte violenta donde la viola coge el máximo protagonismo y con rapidez avanza por el tema enganchando con la guitarra distorsionada a modo de pequeños espasmos; el ambiente elevado fluye por todas partes sintiendo las consecuencias de aquella explosión, la rapidez se hace notar, la viola con sentido profético lanza a la guitarra violenta a escena irrumpiendo con un pequeño solo muy propio a la ocasión, vuelve la viola a tomas mano y vuelve algo más tarde la guitarra repitiendo la estructura, pero esta vez la guitarra se prolonga más y notándose más un tono crudo; de repente la viola con un sonido muy limpio toma otra vez protagonismo, y un momento álgido vendrá enseguida con la viola como comandante pero el resto de instrumentos, cada uno por su lado, ofreciendo lo mejor que pueden a este violento ambiente. Y, ahora, calma, el piano llega, una calmada melodía y, con ella, los arreglos de orquesta, el ambiente calmo va poco a poco tomando fuerza, el piano, deja espacio para la viola y más tarde el bajo, que clava su esencia en escena, y los teclados, más tarde con un ambiente atmosférico mientras, por detrás la orquesta, con los vientos y las cuerdas elevan la situación (Y esto es mejor escucharlo que hablarlo). Y ya hacia el final del tema, coge la fuerza del principio tomando la viola el mismo motivo en aquel, y apresuradamente avanza, de pronto los vientos de la orquesta la apartan a una lada, ella vuelve a envestirles y de repente, una gran explosión acaba con la emoción del espectador que ya no podía seguir siendo contenida y que hubiese acabado con él si no es que el propio tema se aniquila antes.
Mogujiro- Todo parece muy emocionante, y sí, según la descripción parece ser uno de los mejores.
Mogutaro- Tal vez, algo a su favor, es que deja de lado (como ya se venía haciendo desde la segunda mistad del disco) ese ambiente, alegre en demasía y casi fiestero, para contemplar algo más serio pero que no por ello deja de ser verdaderamente emotivo.
Mogujiro- Sí, tal vez tengas razón y sea eso un punto fuerte. Y ¿Aquí se acaba todo?
Mogutaro- Efectivamente, espero haberte sido de ayuda en la duda del día. Y ahora, no tardes más tiempo en ir a escuchar el disco, es cuanto debes hacer ahora mismo.
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