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Martes, 02 de Noviembre de 2010 18:54

VAN DER GRAAF GENERATOR- Pawn hearts (1971)

por  Anin Jadas
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En alguna región de Eurochina, año 4034...

No había sido un buen día para Carmelo. El nuevo yacimiento no resultó ser la solución a las preguntas que el joven Maestre en historia antigua suponía y, además, añadía nuevas incógnitas a las que ya le traían de cabeza. Por ejemplo, el condenado envase metálico decorado con extraños caracteres, que había descubierto al lado del asombrosamente bien conservado cadáver del siglo XXI, o al menos eso indicaban todas las pruebas disponibles de datación temporal. Un auténtico enigma:

Por eso llamaron al Maestre Tronzado, experto en ese periodo histórico de hace 2.000 años, y en concreto de las curiosas manifestaciones de disarmonía sonora que, al parecer durante unos cien o doscientos años, fueron muy populares entre los hijos de aquella misteriosa y perdida civilización de la que tan poco se conoce.
Carmelo Tronzado tomó una dosis cafeínica líquida marca Pepsilon de grado tres y dejó que su mente vagara mientras rescataba las cacofonías de un registro sónico recuperado del yacimiento. Una vez más los ruidos y desmanes sonoros iban acompañados por gritos en ese endiablado dialecto que no había forma de descifrar. “Si al menos gritaran en castellanio 5.0…”, pensó Tronzado con resignación, y se dispuso a contemplar la información en la pantalla de su dispositivo cerebral interno conectado con el Sinfodata. Los datos comenzaron a aparecer…


Charisma (CAROL 1639-2)
UK 1971
Hugh Banton: Hammond E&C, Farfisa Professional organs, piano, mellotron, ARP synthesizer, bass pedals, bass guitar, psychedelic razor, vocals;
Guy Evans: drums, tympani, percussion, piano;
Peter Hammill: lead vocals, acoustic and slide guitar, electric piano, piano;
David Jackson: tenor, alto, and soprano saxophones, devices, flutes, vocals;
Robert Fripp: electric guitar


Desde luego, intentar poner un calificativo preciso a la propuesta musical de Van Der Graaf Generator  sería bastante arriesgado. Más allá de gustos o preferencias, me atrevo a suponer que nadie les negaría el epíteto de “originales”, o al menos, “arriesgados”. Y lo que es más, lo fueron en 1971 cuando parieron este “Corazones de Peón”, y siguen sonando igual de únicos hoy en día.
Fue el batería de la primera formación de Van Der Graaf Generator, Chris Judge Smith, el que sugirió el nombre para la banda basándose en un equipo eléctrico diseñado para producir electricidad estática, el Generador de Van de Graff. Al parecer, la supresión de la segunda ‘f’ fue accidental.
En un principio, Smith intentó hacerse con el liderazgo de la banda británica, algo inútil ante el arrollador talento y personalidad del que sería el verdadero “generador” de Van Der Graaf a través de las sucesivas formaciones y épocas: Peter Hammill, a la sazón cantante, pianista, guitarrista y compositor de la mayoría (por si acaso) de las creaciones del grupo.


Para muchos críticos y conocedores de la obra de VDGG, Pawn Hearts, con sólo tres temas, es su obra cumbre, o al menos la culminación de lo que sería la primera etapa de la banda. Además, también se considera a la formación que grabó este disco como la  más clásica de VDGG. Un excelente puñado de grandes músicos comandados por las excentricidades vocales de Peter Hammill, que aportan a VDGG un sello inconfundible y extraño.
Si a ello añadimos la colaboración del Crimson Robert Fripp en las guitarras y las delirantes y existencialistas letras del carismático Peter Hammill, el resultado es un disco oscuro en sus conceptos e intrincados pasajes musicales, pero brillante y deliciosamente complejo, una delicatessen para paladares que gustan de la intensidad y de, no hay que dudarlo, la calidad musical.


Al parecer, algunos sectores y personas no consiguieron digerir las propuestas artísticas de Peter Hammill y su Generador y llegaron a calificarlos de “extremistas” y “subversivos”. Incluso en esos años, los primeros 70, a los conciertos de VDGG acudían con cierta frecuencia neonazis e izquierdistas radicales, cosa, que en ninguno de los casos, agradaba a Peter Hammill.


De cualquier modo, nos encontramos frente a un disco excesivo (y lo digo en el mejor sentido del término) y que, en principio, puede no ser fácil de asimilar, lo que en mi opinión, lejos de restarle méritos lo sitúa como una obra imprescindible y única: toda una experiencia sonora para degustar poco a poco, entendiéndola “progresivamente”.
Y antes de meternos un poco más a fondo en los temas, dos curiosidades: en algunas de las ediciones de Pawn Hearts aparecía una cuarta pieza musical más breve, compuesta por el célebre y genial productor de los Beatles, George Martin. Y también debemos mencionar que el disco alcanzó el número 1 de las listas italianas, por cierto que menuda lista de lujo gastaban en Italia en aquellos momentos…


Y esta es la lista de éxitos que tuvimos en España en 1972, no es por desmerecer a nadie, pero…
01.- Micky - El chico de la armónica
02.- Camilo Sesto - Yo soy así
03.- Conexión - Harmony
04.- Bruno Lomas - Ven sin temor
05.- Cecilia - Dama, dama
06.- Chicory Tip - Hijo de mi padre (Son of my father)
07.- Cristina - Amarillo
08.- Los Amaya - Bailen mi rumbita
09.- Encarnita Polo - Ay, Sandunga
10.- Mirando al mar - Jorge Sepúlveda
Por otra parte, en los 40 Principales, a 9 de febrero de 1972, el número 1 era: Un beso y una flor de Nino Bravo

TEMAS DE PAWN HEARTS

Lemmings (Including Cog) - 11:37
No cabe duda, desde el principio, de que es la increíble voz de Peter Hammill sobre la que recae el peso del tema. La canción comienza con su fuerza vocal a tope. Con sus fluctuaciones maravillosas y sus espectaculares cambios de intensidad nos introduce en una historia extraña e inquietante, un tanto depresiva por lo poco que deduzco de las letras.
Hacia la mitad del tema, los teclados de Banton y el genial saxo de Jackson que hasta entonces se limitan a arropar la voz de Hammill, toman el protagonismo en una secuencia claramente progresiva, que a mi me recuerda bastante a algunos pasajes de King Crimson.
Llegando al final, la canción tiende a relajarse y la voz de Hammill baja de intensidad, sumergiéndonos en una atmósfera musical suave y delicada que se va reduciendo cada vez más en una coda que remata un toque de batería.

Man-Erg - 10:20
Quizá este tema sea mi favorito del disco. Los teclados con que comienzan dan paso a un apasionado Hammill que canta como los ángeles una preciosa composición bastante melódica, pero de gran fuerza lírica.
Eso sí, la letra no es nada tranquilizadora como pretende ser esa entrada: muy al contrario habla de un hombre dividido interiormente entre asesinos y ángeles, un hombre sicótico que busca ayuda con desesperación. Un hombre atormentado por varias personalidades enfrentadas.
Y la música refleja muy bien esa dicotomía, pues pronto esa relajada entrada deriva en un desesperado grito de ayuda al que acompaña una música repetitiva y desquiciante, perfecto reflejo de la locura que acecha al protagonista. Y otra vez vuelve el hombre calmado a tomar posesión, una vez más la música se vuelve deliciosamente apacible y perfecta. Hay que destacar de nuevo la gran labor de los diferentes saxos en este pasaje.
Un tema perfecto para mi gusto. Genial la música y genial como refleja la pasión del Hombre Ergio el señor Hammill. Un 10.
La canción termina de nuevo entre la paz y la locura. Entre la calma y la tormenta de una mente enferma. I'm just a man, and killers, angels, all are these: dictators, saviours, refugees.

A Plague of Lighthouse Keepers - 23:04
a.  Eyewitness
b.  Pictures/Lighthouse
c.  Eyewitness
d.  S.H.M.
e.  Presence of the Night
f.  Kosmos Tours
g.  (Custard's) Last Stand
h.  The Clot Thickens
i.  Land's End (Sineline)
j.  We Go Now

De nuevo es la voz de Peter Hammill la encargada de meternos de lleno en esta trágica y desesperada canción acerca de un solitario farero que se va introduciendo más y más en la locura y nos arrastra en su descenso a los infiernos y la muerte.
Por su parte, el resto de la banda parece echar el resto en el acompañamiento instrumental de este impresionante tema y ejercen de perfectos partenaires de Mr. Hammill.
Una de las partes más exquisitas para mi gusto de este tema es Presence of Night, en la que los ritmos cambian de intensidad a la par que la voz de Hammill, y nos retrata con letras y música la agonía del protagonista: “Solo, solo, dijeron todos los fantasmas apuntándome en la luz. La única vida que siento del todo es la presencia de la noche”.
En Kosmos Tour el farero se lanza al vacío tras un arrebato de locura que refleja a la perfección la música en una progresión cada vez más intensa y que da paso a (Custard's) Last Stand, cuando el protagonista se acerca a la luz y encuentra aterrorizado que no hay Dios que le guíe (The Clot Thickens), lo cual se refleja en una enloquecida secuencia musical y vocal de un trepidante ritmo hasta que llega el final de la tierra (Land's End (Sineline) que refleja el momento en que el protagonista se reconcilia con su suerte y comprende que es una parte de un todo y, por fin, sabe dónde se encuentra: “Pienso que el final es el comienzo. Empiezo a sentir feliz ahora. Todas las cosas son una parte”. La voz de Hammill es gloriosa en estos momentos y se dobla a sí mismo acompañado de teclados y guitarras en un celestial ‘grand finale’ titulado: Ahora nos vamos…

Reacciones
Un experimento realizado con algunos miembros de mi familia. Sin que se apercibieran les puse Pawn Hearts individualmente en distintos momentos de modo que les fuera inevitable escucharlo:
Hermana 1: ¿¡Podrías quitar esa música que me está dando dolor de cabeza!? Joe, que mareo…
Hermana 2: Vale, no está mal, pero por mucho que te empeñes, prefiero el pop inglés, es más, no sé, ¿melódico? Y esas canciones tan laaaargaaas….
Madre: Huy si parece que estés más delgado, te he preparado unas albóndigas para que te lleves…, blablabla…
Padre: ¿Eso que suena qué es Iron Maiden? Donde se ponga la voz de Antonio Molina… (Todos los grupos que escucho se reducen a dos para mi padre: Iron Maiden y Pink Floyd)
Abuela: Hay que ver ese avión que no deja de dar vueltas por encima del pueblo… (Experimento frustrado: fallo en el sonotone)
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