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Lunes, 01 de Noviembre de 2010 18:18

Refugee - Refugee (1974)

por  Esquizoide
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Cada vez que me dispongo a escuchar este disco lo primero que asalta mi cabeza de forma instantánea son las preguntas tipo… “¿Qué hubiera pasado si…?”, el siguiente pensamiento es “pobres Lee Jackson y Brian Davison”, realmente deben de ser los dos hombres más traumatizados de la historia del progresivo (incluso por encima del trauma que le debió suponer a Trevor Horn salir de gira sustituyendo a Jon Anderson) ya que no solo fueron abandonados una, sino dos veces por teclistas que inmediatamente después gozaron de éxito en las formaciones a las que fueron a parar.

La historia se inicia cuando The Nice, banda a la que Jackson y Davison pertenecían,  se disuelve tras la salida de Keith Emerson. Según unos simplemente una escisión consensuada por la falta de éxito masivo de la banda, según otros Keith marchó buscando una voz mejor que la de Jackson, fundamentado esto en que por aquellos momentos The Nice comenzaba a tener una gran reputación, aunque no se hasta que punto esto se trasladaba a un aumento de las ventas …

De este modo tras la ruptura de The Nice,  Lee Jackson formó Jackson Heights con los que editó cinco álbumes entre 1970 y 1973. Brian Davison por su parte formó Every Which Way con los que editó un disco en 1970.

“Podríamos resucitar a The Nice”, supongo es lo que pensarían Jackson y Davison en 1974, sobre todo tras encontrarse con el suizo Patrick Moraz, el cual ya había editado un disco con la banda Mainhorse. Otro virtuosísimo teclista, que además era (y es) un excelente compositor.

De este modo el trío comenzó a trabajar bajo el nombre de “Refugee”, editando en 1974 su único disco de estudio, de homónimo título al nombre de la banda.

¿Y como suena este disco? En líneas generales,  si quitamos de “The Nice” el dominio de Keith Emerson, sustituimos a este por el magnifico estilo de Patrick Moraz, es decir menos pomposidad y una mayor aproximación a otros estilos como por ejemplo podría ser el jazz; más un mayor protagonismo en la banda tanto de Jackson como de  Davison, podemos hacernos una idea más o menos acertada de como suena este disco de Refugee.



Con esta primera valoración se puede entrever el disco como un pequeño tesoro progresivo, y así es si dejamos pasar por alto los dos inconvenientes que en mi modesta opinión padece.

El primero y menos grave es la portada…

Bien; podemos dejarlo pasar, corría el año 74 y supongo la estética Glam estaría en pleno auge… la verdad es que esas gafas de sol de Jackson quedarían mejor en una portada de los Village People, pero lo que realmente nos importa es el contenido…

Y ahí es donde nos encontramos con el segundo escollo de este disco, de nuevo de la mano de Jackson… aunque las comparaciones son odiosas, su voz no es que sea precisamente la de Greg Lake, y sinceramente una de las cosas que me planteo es como hubiese quedado este disco con un cantante de mayor calibre. De todos modos la voz de Jackson aparece en pocas y además dispersas ocasiones, ya que se trata de un trabajo mayoritariamente instrumental, por lo cual si no nos irrita en exceso su voz o la podemos obviar, nos queda un disco apasionante, lleno de momentos gloriosos protagonizados por tres virtuosos músicos llenos de talento.

El disco comienza con “Papillon” una vibrante instrumental, llena de ritmo e intensidad donde los tres miembros de la banda dejan claro cuales son sus intenciones. Podemos apreciar entre otras cosas algunas de las armas de Moraz durante todo el disco; tales como el piano, clavinet, el clásico Hammond B3 o sintetizadores. Sí, el titulo del tema es en referencia a la película de Dustin Hoffman

“Someday”, tras una breve introducción ambiental entra casi de golpe con la voz de Jackson atacando a los veinte segundos… este es el tema  del disco con la estructura más clásica… aun tratándose de un típico tema basado en la machada formula estrofa – estribillo…  contiene algunos pasajes realmente fascinantes a manos de Moraz, y aquí es donde podemos escuchar los primeros timbres de sintetizadores que nos suenan familiares… sonidos parecidos a los que después podríamos escuchar en “Relayer” de Yes. En resumen, un buen tema si podemos pasar por la quebrada voz de Jackson.

“Grand Canyon”  es uno de los dos largos temas del disco, con una duración cercana a los diecisiete minutos, nos encontramos con una pieza de gran nivel épico / evocadora. El tema comienza con unas atmósferas muy sugestivas creadas por el genio Moraz, a las que poco a poco se van añadiendo nuevos matices, tras los que se van sucediendo distintos cambios de intensidad y atmósferas… realmente nos hace casi visualizar ese viaje por el gran cañón del Colorado, como si fuésemos ese águila que la letra de Jackson sugiere. Sí, la voz vuelve a aparecer en determinados pasajes del tema, aunque quizá sea en este donde mejor trabajo realizó el bajista a las voces.

“Ritt Mickley” comienza con lo que parece ser un clavinet procesado mediante mucho wha wha y un efecto de phaser, quizá excesivamente tratado para mi gusto… aunque al minuto se produce una parada para que entre toda la banda, pasando de unos aires entre lo jazz y lo funky a una nueva explosión de adrenalina. Es un tema que por momentos puede recordarnos algo a los propios Emerson Lake and Palmer. Como nota curiosa, el título es una chanza interna de la banda, en torno al modo en que Patrick Moraz pronunciaba la palabra “rhythmically”.

El disco finaliza con “Credo”, el otro tema de larga duración. Este comienza con un pequeño estudio al piano por parte de Moraz, donde vuelve a demostrar por enésima vez los motivos por los cuales posteriormente sería elegido para remplazar a Wakeman en Yes. Quizá este sea el corte donde la banda realmente nos muestra todo su potencial como músicos… inclusión de muy distintos pasajes en los que logramos encontrar momentos solemnemente sinfónicos que podrían recordarnos incluso a Genesis, otros fragmentos a la Wakeman, con esos órganos tan eclesiásticos , u otras raciones de pura locura a lo ELP. La voz de Jackson sigue entrando en momentos puntuales, incluso en uno de ellos llega a hacer un tarareo siguiendo la melodía del piano; pero esto no debe distraernos de la grandiosidad y el increíble nivel aquí demostrado. Solo por este tema ya vale la pena la adquisición del disco.

La verdad es que los tres músicos brillan a un increíble nivel, aunque el que más sobresalga pueda ser Moraz, ejecutar estas composiciones del modo en que lo hacen tanto Jackson como Davison, siendo muchísimo más que un mero acompañamiento, denota que estos señores sabían muy bien lo que se tenían entre manos.

Como conclusión final, recomiendo dar un par de vueltas a este disco; creo que cualquier aficionado al progresivo sinfónico más clásico lo disfrutará. Si además se es un fan del trabajo de Moraz en Yes, aseguro que se el deleite total está garantizado.

Para finalizar nos quedaremos con alguno de los interrogantes que al iniciar esta revisión nos asaltaron como… ¿hasta donde hubiese llegado Refugee con un cantante de primer nivel en este disco?, ¿Cómo hubiese sido un segundo disco de no haber marchado Moraz a Yes? .

Para esta última pregunta quizá si se pueda responder en parte, ya que este mismo año se ha editado “Live in concert” una grabación en directo perteneciente a un recital en Newcastle de 1974, donde entre otros temas, contiene una composición hasta entonces inédita de la banda “One left handed Peter Pan”.


Refugee - Live In Concert


Como todos sabéis, precisamente sin aún estar terminada la gira de Refugee, los tentáculos de Yes atraparían a Moraz dejando nuevamente a Davison y Jackson huérfanos de teclista… aunque lo que a partir de entonces aconteció ya forma parte de otra historia.



Raúl Díaz (Esquizoide).
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