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Domingo, 24 de Octubre de 2010 15:40

Genesis - Wind and Wuthering (1976)

por  Mr.Green Genes
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“Wind and Wuthering” puede considerarse el último disco de rock progresivo de Genesis. El 2º disco de la banda sin Peter Gabriel suele ser pasado por alto con facilidad, no llegó al nivel de las obras maestras anteriores pero tampoco tuvo el tirón comercial de los álbumes posteriores, ni el de su predecesor “A Trick of the Tail”. Pero esto no sólo ocurrió con los aficionados y la crítica, sino que el propio grupo tendía a olvidarse de este álbum: “El disco tenía algunas canciones muy buenas, y en aquel momento creíamos que era lo mejor que sabíamos hacer. Aunque la verdad es que no nos sentimos muy orgullosos de él, quizás porque después de 'A trick...' que había resultado un álbum tan positivo, encontramos que 'Wind and Wuthering' era quizás demasiado serio, demasiado intenso” (Phil Collins). Con declaraciones como ésta el álbum estaba condenado a ser arrinconado en el baúl de los recuerdos de algunos aficionados a un grupo que no quería volver a tocar rock sinfónico. Así, Wind and Wuthering sería tristemente recordado como el disco de “Afterglow”.

La banda probablemente llegó en estos dos últimos discos a su mayor nivel instrumental (que no compositivo), con temas que se acercaban al jazz-rock en sus secciones rítmicas y motivos armónicos. Además, en directo, con la presencia de Bill Bruford en sus filas, esta formación se mostraba como el mayor espectáculo instrumental de la historia de la banda. Fue como una especie de vaciado instrumental de todo lo que le quedaba al grupo, para después mostrar... otras cosas.

El álbum se caracteriza por ser el último con Steve Hackett en sus filas. El trascendental cambio en el sonido del grupo hizo ver que uno de los principales puntales del “sonido Genesis” era el propio Hackett, a veces olvidado y escondido tras el carisma, protagonismo y genio de Peter Gabriel. El guitarrista ni siquiera esperó a a ver acabadas las mezclas de “Seconds Out”, el directo posterior a este disco. Hackett se sintió marginado por no poder incluir más material en Wind and Wuthering, aun así el poco espacio que le dejaron le permitió mostrar su genio en temas como “Blood On The Rooftops”. Algunos de los temas desechados del guitarrista fueron a parar a su álbum “Please Dont't Touch”.

Personalmente, es un disco que siempre he disfrutado mucho. Es cierto que no llega al nivel de sus predecesores, pero cuando pensaba que ya estaba todo visto después de escuchar todos sus álbumes previos y algunos posteriores escuché Wind and Wuthering. Esos desarrollos instrumentales creía que habían pasado a la historia, pero la esencia genesiana seguía ahí, y Hackett seguía ahí. Después del tiempo reconozco que sobra demasiado tema romántico-melancólico, y no lo digo por la melancolía; es el ambiente que se respira en este disco y le da personalidad, le da vida. Para resaltar esa melancolía Genesis encontró la portada perfecta; una de las portadas más sencillas y bellas del género. Evoca perfectamente la música que uno se va a encontrar y te predispone a viajar en el último grande de Genesis, porque aunque sea inferior a sus discos previos no deja de ser, a mi juicio, un álbum GRANDE.




1 Eleventh Earl of Mar                                    
2 One for the Vine                                     
3 Your Own Special Way                                  
4 Wot Gorilla?                                                
5 All in a Mouse's Night                                    
6 Blood on the Rooftops                                        
7 Unquiet Slumbers for the Sleepers...            
8 ...In That Quiet Earth                                    
9 Afterglow                                                   






-Phil Colins - Voces, baterías, cimbales, percusión

-Steve Hackett - Guitarras eléctricas, guitarra clásica de nilón, de 12 cuerdas, kalimba, arpa

-Michael Rutherford - Bajos, guitarras de 4, 6 y 8 cuerdas, eléctricas y de 12 cuerdas acústica, bajo de pedales

-Tony Banks - Gran piano Steinway, sintetizadores ARP 2600 y Pro-Soloist, órgano Hammond,        melotrón, sintetizador de cuerdas Roland, piano Fender Rhodes, etc.



Eleventh Earl of Mar

La canción trata de la rebelión Jacobita de 1715 en Escocia. El Conde de Mar (Earl of Mar), John Erskine, dirigió las fuerzas rebeldes (en el nombre del Viejo Pretendiente), pero era un general incompetente, que desaprovechó toda ventaja estratégica acampando cerca de Perth por una semana dando a las fuerzas Reales opositoras el tiempo para que se organizara.
Se trata de uno de los temas con más fuerza del grupo. Una entrada espectacular da paso a la historia cantada por un Collins en un gran nivel. Los teclados tienen el peso principal, y Banks se despacha a gusto con los diferentes timbres para recrear las escenas del tema. Éste tiene un interludio típico del grupo, con predominio de guitarras acústicas y un Collins muy dulce. Luego vuelve el tema principal, termina la historia y acaba recordando al inicio.
De una entrevista hecha por Steve Clarke de The New Musical Express en Diciembre de 1976 en la víspera del inicio de la gira de W&W con la reapertura del Rainbow Theatre en Londres:
Mike: “Lo que debes hacer es sentarte en la sala de música y tocarlo unas dos o tres veces y te pones a pensar de qué se trata. Y tratas de darte una idea. Tuve esta idea después de leer este libro de historia acerca de una fallida revuelta escocesa. Me gustó la idea acerca de el personaje.”
Steve: "Hay otra canción en la mitad de eso cuya intención era que fuera completamente diferente. Era una canción por si misma. Trabajaba en la idea del viento, si te gusta. Tenía el título 'The House and Four Winds' (La Casa y los Cuatro Vientos), lo que quería hacer como un todo y eso es lo que quedó de todo eso."



One For The Vine

Un pausado y melancólico inicio sirven de apertura al que, a mi juicio es el mejor tema del disco. Grandes bases de teclados atmosféricos acompañados por guitarra acústica y piano sirven de colchón para la historia que narra Collins. Ésta trata de nuevo de la desilusion, el fatalismo y el fracaso, y refuerza ciertas ideas presentadas en la cancion anterior. La saga de un hombre que se convierte en el centro de atencion no deseada de las aspiraciones de un pueblo como resultado de un acto de cobardia. Instrumentalmente es de gran factura, con un Banks (único compositor del tema) en gran forma acaparando casi toda la labor melódica. Los cambios de ritmo a la vieja usanza y el buen gusto melódico hacen de los desarrollos instrumentales una gran obra. El cénit del tema, con los teclados marcando una gran melodía a ritmo acelerado, lleva a un desarrollo guiado por la guitarra que marca el reinicio del tema inicia. Éste sirve como nueva entrada a la voz de Collins, que termina la historia y es seguido por un gran final con los teclados, con el piano como cierre.


Your Own Special Way

Un tema bonito que no deja de ser de lo más flojo del álbum. No es malo, pero sí demasiado recurrente, melodía sencilla, Collins expresivo, tema místico... pero poco más, bonita, pero un tanto vacía. No es la única balada intimista del disco, ni la mejor.


Wot Gorilla

Un buen tema instrumental con una base rítmica muy completa sobre la que se desliza una melodía principal que crece cromáticamente muy “alla Banks”. El papel de Collins es realmente bueno, con una labor percusiva muy rica para adornar esa bonita melodía que forma el tema. Es curioso, porque al principio parece como si llevara a una improvisación, pero está claro que todo estaba muy estudiado.


All in a Mouses Night

Otro buen tema, muy propio de los Genesis de Collins. Una base clara de teclados lleva a un Collins especialmente histriónico, acorde con la letra. Quizá demasiado repetitivo, hasta la llegada de la ruptura, en la que la melodía varía, con unos teclados ampulosos que ascienden y entra el solo de guitarra. Un final realmente bueno en el que la aparición de Hackett era necesaria para dar profundidad a un tema con un comienzo demasiado plano.


Blood on the rooftops


Otro de los mejores temas del álbum, con una entrada de guitarra acústica de Hackett realmente buena, que puede recordar a temas como Horizons ( que ya recordaba en su entrada a la suite nº 1 para violoncello de Bach) o a la Çzarda de Monti. Después, la entrada de la voz está muy bien acompañada por unos sugerentes arpegios muy bien elaborados entre guitarra y teclados. No hay grandes desarrollos instrumentales, pero creo que como preludio a lo que viene después es perfecto. El tema no cae en los tópicos de otras canciones, aunque es sencillo y conciso, pero de buena elaboración.


Unquiet Slumbers For The Sleepers

Precioso tema instrumental que explicita perfectamente ese ambiente solitario, frío y casi triste de la portada. Un enorme trabajo de guitarra y teclados lleva a la creación de un evocador tema hecho con gran clase y acierto melódico.

In That Quiet Earth

Con un motivo ¿cameliano? se desarrolla otro gran instrumental, mucho más alegre y con mucha fuerza. La sección rítmica vuelve a ser espectacular, con grandes dosis de desate técnico, como en pocos temas, con un Hackett más suelto de lo normal y Banks, de nuevo, marcando la pauta. Innumerables cambios de ritmo adornan uno de los temas de mayor explosión instrumental del grupo, fuera de los preciosismos de los primeros discos aquí se sueltan y llegan a terrenos cercanos al jazz-rock. Éste es un tema equivalente a Los Endos en el álbum previo, aunque aquí no actúa como cierre del disco.


Afterglow


El tema más célebre del disco. Sin duda es un buen tema. Sería el comienzo de esa máquina de crear baladas intimistas bonitas que es el Genesis de “los tres”. Una bonita base atmosférica de teclados baña una sencilla sucesión en la guitarra para que Collins haga una emocional interpretación. Todo rodeado por efectivos coros que adornan la parafernalia sentimental de un tema que sería el caballo de batalla del futuro de un grupo cuyos grandes beneficios (económicos, claro) estarían aún por llegar.

Invito a rescatar un disco olvidado como éste. Es el paradigma del disco de transición, con lo que ello conlleva, y el caso es que es un muy buen disco, que no tiene temas absolutamente malos y con uno que sí considero buenísimo. Los temas instrumentales muestran esa imagen de los Genesis más desatados, casi inédita excepto en el disco anterior, además de algunas canciones con intervenciones de Collins realmente acertadas. Con estos cuatro músicos, aunque no se sientan orgullosos del disco, era inevitable hacer uno de gran nivel... después fueron tres

2 comentarios

  • Enlace comentario Ultravox Lunes, 04 de Marzo de 2013 23:24 Publicado por Ultravox

    Mi segundo disco favorito de Genesis tras el "A trick of the Tail". Bonito a más no poder. Una obra maestra. Gran reseña.

  • Enlace comentario escuchador Sábado, 04 de Diciembre de 2010 17:35 Publicado por escuchador

    En mi opinión es un disco tristón pero a la vez precioso que he disfrutado mucho. Ahí van mis cinco estrellas.
    Enhorabuena por la reseña.

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