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Domingo, 24 de Octubre de 2010 12:09

PINK FLOYD- The division bell (1994)

por  Enrique
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PINK FLOYD - THE DIVISION BELL (1994)


Realizado en 1994, posiblemente sea el mejor álbum de la era post-Waters, con unas guitarras muy trabajadas y tratando de emular el estilo establecido en los '70, pero sin rastros de sicodelia ni de riesgos. Aun así, se trata de un disco muy atmosférico, con más instrumentación de lo habitual, donde el nombre de Rick Wright vuelve a formar parte integral de la banda y su figura retoma el protagonismo perdido a partir de The Wall. Recordemos que desapareció en The Final Cut y fue músico colaborador en A Momentary Lapse of ReasonDelicate Sound of Thunder

Como no podía ser de otra manera, Pink Floyd crea un álbum de concepto donde la comunicación es la protagonista y la importancia de comunicarnos con los demás, el argumento; especialmente la comunicación de Roger Waters con los actuales miembros de la banda. De acuerdo con David Gilmour, y dicho de forma diplomática, el título del álbum se refiere a la campana utilizada en el Parlamento británico para llamar a votar a las dos facciones divididas. El álbum coloca a esas facciones los nombres de Waters y los actuales miembros de Pink Floyd.

El concepto gira tristemente en un “Roger, debiste comunicarte con nosotros en su momento y debes hacerlo ahora”, contradiciéndose a las declaraciones hechas por los líderes del grupo. En muchos aspectos, el álbum suena a tributo a Waters y a la guerra establecida con él, como ya veremos más adelante.

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Créditos:

David Gilmour: Voz, guitarra, bajo, teclados y programación.
Nick Mason: Batería y percusión.
Rick Wright: Teclado y voz.
Tim Renwick: Guitarras.
Guy Pratt: Bajo.
Gary Wallis: Percusión.
Jon Carin: Programación y teclados adicionales.
Dick Parry: Saxofón tenor.
Bob Ezrin: Teclados y percusión.
Sam Brown, Durga McBroom, Carol Kenyon, Jackie Sheridan y Rebecca Leigh-White: Coros.
Michael Kamen: Orquestación.

Temas:

1.- Cluster One (5.58)
Intro muy del estilo de los Floyd. Atmosférico. Con un piano suave al que posteriormente se une una guitarra delicada, estableciendo una especie de juego entre ambos instrumentos hasta la entrada de la batería. Muy buen sonido y una gran guitarra en la cual Gilmour, como siempre, saca gran provecho de aparentes sonidos simples recordándonos su condición de gran guitarrista. Buen comienzo para el álbum.

2.- What Do You Want From Me (4.21)
Con un intro de estilo “funky” en el cual la guitarra gana en intensidad, se trata de un buen tema para escuchar con el volumen alto. Sonido muy “floydiano” y una buena letra en la cual destaca la ayuda prestada por Polly Samson, tanto aquí como en el resto de las letras del álbum, sabiéndose que Gilmour nunca se ha destacado por sus líricas. Tema sólido en el que también destaca el sonido de las “Blackberries” o coros femeninos que representarían a los Floyd a partir del Dark Side of the Moon. Buen tema.

En el concepto del álbum, pareciera que se le preguntara al oyente ¿qué necesitas para llamar tu atención?, poniéndonos un poco a la defensiva, pero con arreglos musicales que hacen que aceptemos el desafío de una forma relajada y listos para el siguiente asalto. La conexión entre las canciones se hace de forma continuada, sin saltos entre las pistas, consiguiendo que parezca un álbum de un solo tema y no una colección de canciones sueltas.

3.- Poles Apart (7.04)
Intro de guitarra acústica muy agradable que, junto al bajo, dejan fluir la canción hasta el comienzo de la letra y la guitarra eléctrica. En la mitad del tema nos encontramos con una serie de efectos de sonido que, en mi opinión, estropean la canción. Los Floyd son bien conocidos por los efectos sonoros, pero estos en particular, sobran. Retoma el hilo de la canción hasta terminar en un interesante solo de guitarra. Se trata de Pink Floyd en esencia. 

Regresando a la temática del enfrentamiento con Waters, pareciera un tema “anti-Roger”. Me atrevería a decir que el uso de la frase “Hey you” no es casual. Como queriendo decir que Roger “ha perdido ese brillo de sus ojos” (...lose that light in your (his) eyes), dejando de ser aquel muchacho genial que alguna vez fue un músico excepcional (aunque recordemos que para este disco las letras fueron “co-escritas”, cosa que Waters nunca hizo en el resto de álbumes de la banda, por lo menos nunca junto a elementos ajenos al grupo).

4.-Marooned (5.29)
Magnífico “jam” de guitarra que se hizo merecedor de un premio Grammy en la categoría de “Mejor Tema Instrumental”. Los admiradores de Gilmour podemos sentirnos satisfechos y congraciados con este solo, muy de su estilo. Gentil, suave, atmosférico, elegante, sobrio, contundente. Un muy buen tema que da la sensación de aislamiento en una isla con la compañía única de la naturaleza alrededor.

Posiblemente el título se refiera al abandono de la banda por parte de Waters, y seguramente sea ese su significado ya que el siguiente tema es “A Great Day For Freedom” (Un gran día para la libertad).

5.- A Great Day For Freedom (4.17)
El inicio se establece con un piano y la voz de Gilmour. Muy buena letra pero lo más importante: Termina con un gran solo de guitarra, lleno de emoción e intensidad. Tema muy sinfónico.

Si aún no estamos convencidos del planteamiento establecido de que la banda pensaba en Roger Waters al grabar el disco, aquí hay una nota más. La canción empieza con un “On the day The Wall came down”. Por supuesto, aquí no se refiere al muro de Berlín ni al muro levantado por Israel en Palestina. Este muro hace referencia al que se interpone entre las personas (recordemos que el muro de The Wall también se refiere a barreras personales y emocionales), mostrando un poco de ese sarcasmo típicamente “floydiano” donde existe un “Gran día para la libertad” al caer dicho muro. A partir de ese día pueden fluir sentimientos encontrados, pesares y el “amargo residuo” (bitter residue) de lo ocurrido. Además, hablar de los Floyd y de un muro que retiene sentimientos y que posteriormente es derribado... dice bastante.

6.- Wearing the Inside Out (6.49)
Muy buen tema con cierto aire de jazz, que da inicio con un saxo tranquilo del incombustible Dick Parry, acompañado de guitarras y percusiones y en el que la voz de Richard Wright es acompañada por las Blackberries. Seguramente en algún momento se nos haga un tema largo. Posee un solo de guitarra intermedio y otro más intenso al final del tema. En ciertos aspectos, pareciera una continuación al gran tema “Comfortably Numb” de The Wall.

Es el único tema en cuya letra no participa David Gilmour, y la única seña que lo une al pasado de Pink Floyd son los latidos de corazón que pueden ser escuchados al final, que por supuesto nos refieren al gran clásico Dark Side of the Moon.

7.- Take it Back  (6.12)
En este tema todo cambia con respecto a lo que veníamos escuchando. Se trata de una especie de balada pop que no deja de ser interesante ni de sonar bien. Es de entre los siete primeros temas, el más flojo y simple. Tal vez sea por esta razón que sonó en la radio. Una especie de “Run Like Hell” reinventado pero que no posee un solo de ningún instrumento

Mientras que algunos piensan que la letra gira en torno a la Madre Tierra, que nos la va a dar todas juntas un día de estos por los malos tratos que le infringimos, el tema pareciera esconder otra razón para ese “Take it Back” que puede ser traducido como “agárralo de regreso”, “recíbelo” e incluso “retráctate de...”

8.- Coming Back to Life (6.19)
Comienza con una guitarra suave y de tendencia al blues, secundada únicamente por un órgano. Posteriormente llegan las letras y un ritmo muy de los ’80 que tal vez debió ser más trabajado. Otro solo, más letras y un soberbio solo de guitarra al final, muy propio del estilo de Gilmour. Solamente por las guitarras, merece la pena este tema.

La canción sigue en la línea del “Seguimos pensando en Roger”, diciendo “ahora estoy mucho mejor sin ti”. Prestándole atención a la letra, encontramos que habla de un “cuando estabas tu, yo me encontraba fatal” girando todo el tiempo en torno a esta temática. Un antes bueno pero oscuro en el cual miraba a un futuro. “I knew the moment had arrived, for killing the past and coming back to life” (Sé que ha llegado el momento de acabar con el pasado y regresar a la vida).

9.- Keep Talking (6.11)
Muy buen intro en el cual podemos escuchar la voz robotizada del gran físico Stephen Hawking, y en el cual las letras fluyen de gran forma, iniciándose una especie de conversación entre David Gilmour y las Blackberries. Un gran solo de guitarra distorsionado, seguido por otro pero de teclado a cargo de Wright. Vuelven las voces y terminamos con una voz muy distorsionada que hace las veces de solo final. El tema termina de la misma manera que empezó. Muy buena canción que demuestra que Pink Floyd aún tiene algo que ofrecernos.

El problema de la comunicación continúa en este gran tema. Hawking con gran esfuerzo y ayuda tecnológica, expone sus ideas científicas y, en este caso, se comunica con nosotros... y de paso... Roger, ¿por qué no lo intentas?. Keep Talking, Mantente hablando. Comunícate.

10.- Lost for Words (5.15) 
Intro acústico que después deriva en acordes de guitarra acústica en un tema que por momentos suena a spot publicitario de TV. La canción fluye y en la mitad volvemos a escuchar los particulares efectos sonoros de Pink Floyd, en este caso un ring de boxeo, y por último un solo de guitarra acústica que se va desvaneciendo hasta el final. Buen tema pero creo que como la mayoría de los de este álbum, la calidad de Gilmour frente a la guitarra marca las diferencias entre lo que es un buen disco y lo que podría haber sido un disco normal poco digno de ser destacado.

Una balada acústica que le propina un último golpe dialéctico a Roger Waters. En esta pista la temática se vuelve más dura, si cabe. Nos adentramos en un ambiente boxístico que recuerda las dificultades que hubo, pero estas dificultades llevan a la irritación y al tedio después de un tiempo. Además, Gilmour canta directamente ”So I open my doors to my enemies, and I ask could we wipe the slate clean, but they tell me please go fuck myself, you know you just can’t win” (Así le abrí la puerta a mis enemigos, y pregunté si podríamos dejarnos de ataques, pero ellos me dijeron por favor jódete, sabes que no puedes ganar).

11. High Hopes (8.32)
Seguramente la mejor pista de todo el disco, este fue el primer tema escrito para el álbum y el último en terminarse. Una gran canción que comienza con un piano repetitivo y el tañido de una campana lejana haciendo juego con el zumbido de insectos y canto de pájaros. Mezcla de sonidos, muy tradicional de la banda hasta el momento en que entra la voz con un aire bastante oscuro e incluso místico. Si estábamos preguntándonos donde está el trabajo de Bob Ezrin que aparece en los créditos, aquí se encuentra su gran influencia. El tema posee un solo de guitarra acústica acompañada de una orquestación para dar paso nuevamente al piano y la campana. Más letras y al final, un gran solo de guitarra slide y orquestación, llevando sobre sus hombros la carga de la canción. Dos minutos de solo soberbio que gustará a cualquier admirador, ya no solo de David Gilmour, si no del sonido de la guitarra en general, y en cuyo final volvemos a escuchar la campana de la división. Como curiosidad, la conversación que puede escucharse al final del tema es entre Steve O’Rourke y Charlie, hijo de Gilmour, con el telefonillo del estudio. Fué incluido dado el deseo de O’Rourke de aparecer o participar en una grabación de los Floyd.

En el concepto, este tema parece significar que la separación entre Roger Waters y la banda es total y definitiva. La letra nos habla de lo mejor que lucen las cosas actualmente, cuando nos deshacemos de lo que sobra o molesta. Lo hemos intentado durante todo el álbum, pero no hay nada que hacer. La ruptura es total y definitiva.

Carátula:

La carátula del álbum fue diseñada por el eterno colaborador de Pink Floyd, Storm Thorgerson. El cd muestra dos esculturas de metal con forma de cabeza con una altura de tres metros y un peso de 1.500 kilogramos cada una. Fueron colocadas en un campo de Cambridgeshire en Inglaterra, donde fueron fotografiadas durante dos semanas a distintas horas del día y condiciones meteorológicas para obtener diferentes efectos luminosos y elegir el mejor. Entre ambas se hace visible la Catedral de Ely junto con unos focos (posiblemente de coche).

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Se esculpieron además dos esculturas adicionales, esta vez de piedra, con las mismas dimensiones para el diseño del cassette que salió también a la venta. La foto de dichas esculturas de piedra no aparece en el cd pero si en el programa de la gira de P*U*L*S*E.

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También se utilizaron distintas versiones de las “dos cabezas” para los tapices y carteles publicitarios del álbum, lo cual le dio una gran riqueza visual al disco y a la maquinaria de marketing montada a su alrededor.

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Las dos cabezas enfrentadas pueden reafirmarnos lo que hemos venido escuchando a lo largo del álbum. Dos seres del mismo nivel y de dimensiones impresionantes (talento) se hallan confrontados.

Con un poco de imaginación, podemos encontrar en todas y cada una de las fotografías y diseños del interior del cancionero del cd, al menos una de las dos cabezas, si no es directamente, las encontramos con formas parecidas que nos las sugieren, como dos guantes de boxeo o incluso una montaña.

Conclusión:

Pink Floyd es un dinosaurio del rock progresivo y sus pasos son lentos, tratando en todo momento de pisar sobre suelo firme y seguro, lo cual supone la ausencia de riesgos, de inventiva e innovación. The Division Bell es un disco muy recomendable, realizado por grandes músicos y colaboradores, pero tenemos que quitarnos de la cabeza la idea del Pink Floyd de los años ’70, trasladarnos a la época actual y dejarnos de prejuicios musicales. Simplemente tenemos que detenernos a escucharlo con atención para darnos cuenta del interesante y buen disco que tenemos ante nuestros oídos. Como leí en internet (no recuerdo donde) y sin desmerecer: “El riesgo quedó en la prehistoria: Pink Floyd se conforma con ser una maquinaria formalmente correcta”.


Enrique
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