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Domingo, 24 de Octubre de 2010 12:06

PINK FLOYD- A momentary lapse of reason ( 1987)

por  Edu Senogul
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PINK FLOYD - "A momentary lapse of reason" (1987)

01. Signs of life (04:24) [Gilmour/Ezrin]
02. Learning to fly (04:53) [Gilmour/Anthony Moore/Ezrin/Carin
03. Dogs of war (06:05) [Gilmour/Moore]
04. One slip (05:10) [Gilmour/Phil Manzanera]
05. On the turning away (05:42) [Gilmour/Moore]
06. Yet another movie // 06a. Round and round (07:28) [Gilmour/Leonard // Gilmour]
07. A new machine pt.1 (01:46) [Gilmour]
08. Terminal frost (06:17) [Gilmour]
09. A new machine pt.2 (00:38) [Gilmour]
10. Sorrow (08:46) [Gilmour]

DAVID GILMOUR: guitars, vocals, keyboards, sequencers.
NICK MASON: electric & acoustic drums, sound effects.

Invitados: 

RICHARD WRIGHT: piano, vocals, Kurtzweil, Hammond organ.
BOB EZRIN: keyboards, percussion, sequencers.
TONY LEVIN: bass guitar, stick.
JIM KELTNER: drums.
STEVE FORMAN: percussion.
JON CARIN: keyboards.
TOM SCOTT: alto & soprano saxophone.
SCOTT PAGE: tenor saxophone.
CARMINE APPICE: drums.
PAT LEONARD: synthesizers.
BILL PAYNE: Hamond organ.
MICHAEL LANDAU: guitar.
JOHN HALLIWELL: saxophone.
DARLENE KOLDENHAVEN: backing vocals.
CARMEN TWILLIE: backing vocals.
PHYLLIS ST. JAMES: backing vocals.
DONNIE GERRARD: backing vocals.

"A momentary lapse of reason" supone una importante entrega discográfica dentro de la trayectoria de Pink Floyd. Tras las últimas producciones ("The Wall", 1979 y "The final cut", 1983) que habían orientado la imagen del grupo a girar en el universo de un creador tan personal como Roger Waters no se sabía cuál sería el futuro de la agrupación tras la partida de uno de sus miembros de más peso. La respuesta vino con este trabajo, en donde el discurso musical aparece fluido y coherente, sin tanta complejidad aparente en cuanto a textos y música, pero sin perder ese halo conceptual e hipnótico que tienen Pink Floyd (algo que se puede comprobar en la estética de su portada, con sus toques surrealistas y simbólicos, como la repetición obsesiva de las camas). La música de "A momentary lapse of reason" está más cerca de piezas como "Not now John" (de su álbum anterior "The Final cut"), con influencias de las músicas negras (sobre todo blues, soul o gospel) y un sonido general más cercano a las épocas coetáneas de Dire Straits o Queen, dentro de esa polémica denominación, puramente con fines mercantilistas, de "rock para adultos", aunque manteniendo sellos genuinos de su sonido clásico, como la voz de Gilmour y sus expresivos solos de guitarra sobre ritmos lentos o medios.    

Gilmour y Mason son los artífices de esta vuelta al ruedo de la agrupación, uniéndose posteriormente Wright como músico acompañante (vuelta al seno de la banda que será oficial en "The division bell" de 1994). En cuanto a la plantilla de músicos acompañantes no es para nada desdeñable, conformada en su mayoría por reputados músicos de formaciones muy reconocidas dentro del rock o del jazz y con un sólido recorrido como sesionistas (tanto en grabaciones como en directos): desde el multiinstrumentista Tony Levin (King Crimson, Peter Gabriel y un sinfín de múltiples proyectos de diversas inquietudes musicales), los jazzistas Michael Landau o Tom Scott (colaboradores de gente como Steve Lukather, Joni Mitchell, Chicago, Wings, David Benoit, Eric Marienthal, Alphonse Mouzon, Yellowjackets, Vinnie Colaiuta, America, Jon Anderson, Thijs Van Leer, Billy Cobham, Fred Frith o John Wetton), hasta históricos como John Halliwell & Scott Page (miembros ambos de Supertramp encargados de los instrumentos de viento), Carmine Appice (miembro de Vanilla Fudge, Cactus o el trío eléctrico junto a Jeff Beck y Tim Bogert, entre otros proyectos), Jim Keltner (veterano sesionista de Cal Tjader, John Lennon, Ry Cooder o Paul Horn), Bill Payne (de los blueseros Little Feat) o Steve Forman (colaborador de gente tan diversa como Lee Ritenour, Herb Alpert, Poco o REO Speedwagon), e incluso apostando por caras menos conocidas de aquella como Jon Carin (quien repetiría en su posterior "The division bell") o Pat Leonard (quien ya había colaborado con Stanley Clarke y que en un futuro lo haría con estrellas internacionales de la talla mediática de Madonna o Bryan Adams). Todo ello favorecería e imprimiría un sello de calidad a la música, más allá de los gustos de cada uno.   

El disco se abre con "Signs of life", pieza instrumental que puede recordar por momentos a las primeas partes de "Shine on you crazy diamond" por su tono lánguido y el diálogo creciente entre los teclados y la guitarra (sobre un gran colchón en Mi menor, frente al Sol menor de SOYCD), realizando variaciones sobre el tema principal de "Sorrow", a partir de 02:48 (el tema que cierra el álbum y que también está en Mi menor). En Pink Floyd hay "signos de vida". Y es sólo el principio.

"Learning to fly" fue el gran single de este disco, un tema que sintetiza lo que será la nueva época de Pink Floyd: gran protagonismo de Gilmour con su voz grave y su toque bluesero guitarrístico, potentes coros de voces femeninas, medios tiempos con estructura estrófica, juegos diversos con efctos sonoros y alguna parte instrumental ocasional, y todo con un sonido bastante digno. Se nota que están cómodos y adaptados a los nuevos tiempos.

...

"The dogs of war" es una de las piezas más oscuras del álbum, con ese comienzo con el ostinato (siempre me vienen ecos de "La consagración de la Primavera" de Stravinsky en esta parte, qué le voy a hacer, aunque me recuerda más al principio de "Empty spaces" de THE WALL) y una voz mucho más agresiva y visceral, también patente en el carácter del solo de guitarra, la fiereza del ataque del saxo en su momento central y los rugidos del órgano Hammond. Los perros de la guerra (cuyas imágenes aparecían en las representaciones en directo cuando interpretaban este tema) parecen plasmaciones orwellianas complementarias a "Animals" ¿No pensáis?

Con "One slip" se incide en esa línea de "Learning to fly", piezas sencillas estructuralmente de sonido rotundo y mucho sabor a rock clásico, con un importante trabajo armónico en las voces y un ritmo muy marcado. Como curiosidad, su inicio de collage sonoro formado por elementos electrónicos que primero suenan por separado y luego en conjunto me recuerdan en cierta manera a la superposición de los relojes de "Time".    

"On the turning away" es una balada que va in crescendo en cuanto a su intensidad y conjunto instrumental, desembocando en un solo de guitarra como culmen expresiva ¿Os acordáis de los "crescendos" que esbozaba en la reseña de "Ummagumma"? Pues aquí va uno pequeñito dentro de esta nueva época:

Inicio: sólo voz Gilmour y fondo teclado grave (00:00-00:55)
Repetición: voz Gilmour, guitarra acústica, percusión y teclados graves/medios (hasta 01:28)
Repetición 2: voz Gilmour con pequeños coros, batería, guitarra acústica y teclados graves/medios (hasta 02:03)
Interludio instrumental: material diferente, (hasta 02:47)
Repetición 3: voz Gilmour, coros femeninos, batería, teclados graves/medios, guitarra acústica y la eléctrica empieza a hacer respuestas en registro medio (hasta 03:28)
Repetición 4: solo de guitarra de Gilmour (empezando en nota aguda: clímax). En 04:07 se marca el ritmo más rápido en la batería, marcando el tiempo en unidades más pequeñas (lo cual da una idea de mayor rapidez y ayuda a realzar el clímax).

...

"Yet another movie" presenta influencia de la estética más maquinista de los 80's, con los sonidos casi rítmicos de los sintetizadores o las marcadas cajas de la batería, a la par que la voz casi robótica de Gilmour. Es un tema bastante oscuro con un par de interludios instrumentales que le dan un mayor color armónico al desarrollo (como el de 03:35 y el del final). Aquí se incluye la coda instrumental atmosférica "Round and round", preparándonos para "Sorrow" (y cómo no, otra vez en Mi menor). "Round and round" aparece como subsección separada de este corte, como 6a, e incluso algunos reproductores que puedan leer este tipo de tracks permite la opción de escucharlos por separado.

La estética maquinista sigue su curso con "A new machine" (parts I & II), en donde los lamentos de Gilmour, manipulados por diversos efectos vocales, se tornan en preguntas sin respuesta que transmiten una tensa sensación de soledad. Entremedio, el instrumental "Terminal frost", uno de mis temas preferidos del álbum, marca una tónica más cercana a las nuevas músicas instrumentales con ecos del jazz de los 80's y de algunas propuestas del sello Windham Hill (como Shadowfax o similares), con un carácter de guitarra solista que está muy presente. Esta línea se verá continuada con temas tan interesantes como "Maroon(ed)" o "Cluster one" de su posterior álbum "The division bell" (1994).

El álbum se cierra con "Sorrow", otro tema muy digno de este disco, con una introducción instrumental a la guitarra muy expresiva y unos cuidados arreglos en las armonías de los teclados (fijaos que el tema se abre en Mi menor, durante las dos veces que Gilmour esboza la melodía principal de la guitarra, y el bajo no cambia. Al final, cuando interpreta toda la línea melódica, a partir de 01:09, el bajo plantea una situación tonal: Do-Sol-Do-Sol-Re que ayuda a buscar ese final que no podía ser otro que Mi). Es el tema más largo del disco (sobrepasando los 8 minutos) y que crece enormemente en directo (sobre todo a partir de la intro y de una outro similar a la anterior que Gilmour siempre solía hacer).

En general, creo que tanto "A momentary lapse of reason" como "The final cut" representan dos momentos de transición: mientras el otro marcaba el final de la época con Waters (mostrando claramente cuál era su importante papel dentro del sonido grupal), éste se encarga de manifestar la continuidad del resto del grupo, mostrándoles en un registro en el que se encuentran muy cómodos y puede dar mucho de sí, viéndose a su vez que el inconfundible toque "Pink Floydesco", sin estar Waters involucrado, sigue patente (aunque en otros registros diferentes). Y es que Pink Floyd era la suma de varios factores en donde, al juntarse, se multiplicaba el valor del producto. Probablemente "The final cut" y "A momentary lapse of reason" fueron necesarios para ayudar a conformar la personalidad musical de Pink Floyd, plantear nuevas cuestiones y aportar nuevas perspectivas. En general me parece un disco bastante aceptable y agradable de escuchar (aunque no plantee nada nuevo), que se verá madurado en su siguiente trabajo en esta línea: "The division bell" (1994).



¡Saludos!   Divertido
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