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Domingo, 24 de Octubre de 2010 11:53

PINK FLOYD- The dark side of the moon ( 1973 )

por  Snowgoose
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David Gilmour: Vocal, guitarras.
Nick Mason: Percusión, efectos.
Richard Wright: Teclados, vocales.
Roger Waters: Bajo, vocales, efectos



Introducción:

¿Por qué es tan complicado hacer un comentario sobre un disco de Pink Floyd?. Quizá porque no son discos cualquiera, porque cada uno de ellos se desarrolla en base a una serie de variables que determinan en mucho su contenido y significado. Buen ejemplo de ello es el trabajo que escogí para reseñar, uno de los mejores y más emblemáticos del grupo, y por tanto, complejo y especial.
“The dark side of the moon”, el disco del prisma y las pirámides, un trabajo realizado en plena época dorada del progresivo y de la música en general, lleno de simbolismos, psicodélico donde los haya. Producido por el genial Alan Parsons, grabado en los estudios de Abbey Road, con una temática importante y una historia detrás.
Es un álbum de concepto que gira en torno a la locura, a la desintegración del hombre dominado por un mundo en continua expansión que le absorbe y le anula. Waters, que es el autor de todas las letras, se inspira en Syd Barret y su decadencia para generar canciones que son verdaderas lecciones filosóficas, reflexiones ante la vida.

Curiosidades:
  • Está en el libro Guiness de los records por aparecer en la lista de los 200 discos más vendidos durante 591 semanas, superando a cualquier otro grupo. Se han vendido más de 35 millones de copias en todo el mundo.
  • Se dice que Roger Waters pasó horas en el estudio intentando que el disco coincidiese con las secuencias del film “El mago de Oz”. He leído que si lo escuchas desde el tercer rugido del león de la Metro, coinciden. No lo he probado, francamente, será cuestión de hacer un hueco.
  • En un principio el disco iba a llamarse “Eclipse (A Piece For Assorted Lunatics)”, nombre que quedó al final para el tema que cierra el álbum. Por aquel entonces, otro grupo musical había sacado un disco con el nombre  “Dark side of the moon”, pero por el escaso eco obtenido no hubo problemas con el nombre duplicado.
  • A lo largo del álbum se escuchan preguntas y respuestas. Algunas se hicieron en los mismos estudios de Abbey Road a gente tan conocida como el propio Paul McCartney.
  • El disco se grabó en siete semanas, mientras preparaban una gira.

Vamos con la escucha... una vez más, de muchísimas, el CD comienza a girar en el reproductor y retengo la respiración expectante. Sé lo que voy a escuchar, pero también que siempre recibo estímulos diferentes...

Speak to me/ Breathe (3:57): Un corazón que late, el tiempo que se escurre entre las manos, la caja registradora simbolizando el nuevo dios de la modernidad, las preguntas, las respuestas, risas, locura, gritos, confusión. Todo ello da paso a la guitarra hermosísima de Gilmour, lenta y cadenciosa, introduciéndonos en ese Breathe que nos explica cómo puede ser un futuro en el que, puestas todas las expectativas, acabemos prematuramente si nos unimos a la corriente (“... but only if you ride a tide... you race towards an early grave”).

On the run (3:35): Rapidez, psicodelia y experimentación en el sonido, más palabras de fondo, pasos que corren no se sabe a dónde, desesperación y más locura. ¿Dónde nos lleva la vida, dónde la corriente? Es un tema que angustia, que hace pensar, que mezcla sonidos y efectos para darte la impresión de estar cayendo infinitamente en un pozo sin fondo, con una monotonía vertiginosa. Risas de fondo, explosión final y sigue la carrera... ¿hacia dónde vamos? Sólo sabemos que huimos.

Time (7:04): Huimos quizá del tiempo... simbolizado por el despertador, por las campanas. Es la hora, y el corazón late más deprisa. Comienza el tema de manera instrumental para dar paso a la parte vocal, preciosa con los coros. Siempre he pensado que las chicas de los Floyd les daban ese toque especial de elegancia, además de la intensidad que imprimían a las partes vocales. La guitarra, fantástica y emocionante. La letra habla del paso del tiempo, de cómo poco a poco estamos más cerca de la muerte a pesar de nuestros intentos por correr en su contra (“...shorter of breath and one day closer to the death...”).

The great gig in the sky (4:47): Uno de mis temas preferidos; instrumental, lentísimo, bellísimo, mueve por dentro todos los resortes de la sensibilidad. Los teclados y la voz de Claire Torry, desgarrada, intensísima, hacen una mezcla de profundidad enorme. Es imposible permanecer sin los sentidos a flor de piel escuchando esa voz que expresa tantísimo en todo su registro. Tristeza, dolor, calma, pasión... no necesita letra, sólo notas. Al final del tema, es la primera vez que el disco se interrumpe y da un cambio brusco.

Money (6:22): El tema más comercial y conocido del disco. Comienza con la caja registradora y el bajo de Waters. ¿Quién, aficionado a la música y con una guitarra en las manos, no ha intentado sacar los acordes rítmicos de este tema?. Sin embargo, lo mejor es la letra, como siempre: una crítica al dios dinero, al vivir para consumir. El saxo de Dick Parry está excelente. La parte instrumental central del tema es trepidante y llena de fuerza. Acaba con más palabras y se enlentece para dar paso al siguiente tema.

Us and them (7:50): Otro de mis indispensables. Balada larga, lenta, dulce... siempre he pensado que es la canción ideal para hacer el amor. El saxo inicial le da esa sensualidad extraordinaria que mantiene toda la canción. Sin  embargo, no es un tema romántico. Es un tema que habla de luchas, de palabras, de derrotas... de ideologías que se diluyen en la generalidad de la masa. Y sin embargo, no podemos conformarnos con ser seres corrientes (“...us and them and after all we're only ordinary men...”).

Any colour you like (3:25): Continuación instrumental y psicodélica. Los teclados se suceden en canon, dando la impresión  de que el sonido gira. El resto del tema es más lineal, aunque es toda una exhibición de teclados.

Brain Damage (3:50): Una buena pieza que trata de la locura, de aquello que hay a veces en la cabeza y que no es uno (...”there’s someone in my head but is not me...”). Se oyen risas, se percibe un ambiente de conformismo con la situación y en la letra aparece por primera vez el concepto de “dark side of the moon”. Tiene un final con cierto toque de humor: “ te veré en el lado oscuro de la luna”.

Eclipse (2:01): El final del disco es también el final de la canción anterior. Una prolongación monótona musicalmente, pero brillante como reflexión, con los coros femeninos siempre estupendos. Lo  mejor: la idea de que, hagamos lo que hagamos bajo el sol, siempre puede ser eclipsado por la pequeña luna.



Acaba la escucha, me quedo pensando, meditando... qué hacemos, dónde nos lleva el tiempo, qué es capaz de hacer la música en nuestras vidas, la locura del hombre... lo cierto es que siento que el espíritu de los Pink Floyd sigue vivo cada vez que miro la luna.

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