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Domingo, 03 de Abril de 2016 12:35

Crescent Moon – The Lidless Room (Crescent Moon - 2015)

por  jordi costa
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Crescent Moon es una banda holandesa realmente sorprendente, una banda que rompe moldes. Es una agrupación que busca llegar al público a través del concepto y de una presentación minimalista. Su primer disco, este The Lidless Room, tiene todos los elementos que un trabajo de rock progresivo conceptual ha de tener, pero sin la grandilocuencia y la pomposidad de las grandes obras del género. Podríamos decir que su primer disco encaja perfectamente en los estándares de calidad, es un trabajo sencillo pero impactante, coherente y con un mensaje potente que transmitir. El constante bombardeo tecnológico y la manipulación que ejercen los medios sobre la mente humana, llegando a la práctica alienación de una gran parte de la sociedad es, sin duda, un tema atractivo sobre el que reflexionar. Con estas premisas uno ya puede intuir como se desarrollará el trabajo y con   qué tono se desplegaran las composiciones. Los seguidores del estilo Roger Waters con su “related-prog-rock” reivindicativo , ya sea dentro o fuera de Pink Floyd, encontraran deleite, y todos aquellos que disfruten con las melodías oscuras provenientes del prog-rock nórdico también podrán sentarse y fruir de esta pequeña joya. Aunque también encontraremos algun momento de ritmos más alegres, eso sí, con sarcásticas intenciones, algo muy Waters. Los nombres de los miembros de la banda nos hacen pensar en que todo el trabajo queda en familia: Tim Peters (teclados y arreglos orquestrales), Frank Peters (voz, guitarras y programación), Eric Peters (bajo) y Bas Peters (trompeta, midi).
El disco está impregnado por una sinuosidad que fluye a través de las diferentes piezas, los ecos “floydianos” se hacen visibles en canciones como “Black Vinyl Dreams” y “Of Aphids and Ants”. No encontraremos grandes estridencias, los instrumentos van apareciendo con naturalidad, las guitarras a lo Gilmour dan ese toque desesperado que requiere el guion, los arreglos orquestales le dan profundidad (“The Bellman”, “Through the gate”), los teclados, las voces en off y los arreglos en general sostienen con brillantez el disco. “The Lidness Room” es quizás la pieza más desenfadada, y a hacia el final del disco composiciones como “Obsolete Men” “The Devil and the Machine” nos hacen recordar a gente que conrean el sonido Floyd con “modernidad”, RPWL o incluso Po90 Degrees. Una muy buena propuesta, creo yo, para dejarse llevar una vez más por los caminos inescrutables del universo prog. http://www.crescentmoononline.com/.
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