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Domingo, 28 de Febrero de 2016 21:52

Pink Floyd - "The endless river" (2014)

por  Edu Senogul
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"The dawn mist glowing; the water flowing; the endless river, forever and ever"
("High hopes", letra de David Gilmour y Polly Samson, 1994).


SIDE 1
"Things left unsaid" (Gilmour/Wright)
"It's what we do" (Gilmour/Wright)
"Ebb and flow" (Gilmour/Wright)
SIDE 2
"Sum" (Gilmour/Mason/Wright)
"Skins" (Gilmour/Mason/Wright)
"Unsung" (Wright)
"Anisina" (Gilmour)
SIDE 3
"The lost art of conversation" (Wright)
"On noodle street" (Gilmour/Wright)
"Night light" (Gilmour/Wright)
"Allons-y (1)" (Gilmour)
"Autumn '68" (Wright)
"Allons-y (2)" (Gilmour)
"Talkin' Hawkin'" (Gilmour/Wright)
SIDE 4
"Calling" (Gilmour/Moore)
"Eyes to pearls" (Gilmour)
"Surfacing" (Gilmour)
"Louder than words" (Gilmour/Samson)


David Gilmour: guitarras, voz solista (18), bajo (2, 4, 7, 17), e-bow (1, 3, 10), VCS3 (4, 6), piano (6, 7), teclados (7, 15, 16), órgano Hammond (18), percusión (8), coros (7, 14, 17), efectos (16, 18).
Richard Wright: órganos Hammond (1, 11, 13, 16) y Farfisa (4, 6, 14, 16), órgano de tubos (12), Fender Rhodes (3, 9, 18), piano (4, 6, 8, 14, 18), teclados.
Nick Mason: batería, timbales (5), gong (5, 12, 16), percusión (15, 18).
Bob Ezrin: teclados (1), bajo (11, 13, 18).
Jon Carin: sintetizadores (9, 11, 13), loops de percusión (11, 13).
Anthony Moore: teclados (15).
Damon Iddins: teclados (4, 12).
Guy Pratt: bajo (9, 14).
Andy Jackson: bajo (5, 16), efectos (15).
Gilad Atzmon: saxo tenor (7), clarinete (7).
Durga McBroom: coros (14, 17, 18).
Louise Marshall: coros (18).
Sarah Brown: coros (18).
Martin Glover "Youth": efectos (5).
ESCALA - Helen Nash, Honor Watson, Victoria Lyon & Chantal Leverton: cuerdas (18).

 

Veinte años separan a los dos últimos trabajos discográficos de estudio que han salido publicados bajo el nombre de Pink Floyd: The division bell (1994) y The endless river (2014). En esos 20 años se sucedieron importantes acontecimientos en el propio desarrollo del grupo. Uno fue la eventual -e histórica- reunión del cuarteto clásico (Waters, Gilmour, Wright y Mason) para el concierto benéfico Live 8 en el Hyde Park de Londres (2 de julio de 2005), donde tocaron piezas de discos como Dark side of the moon, Wish you were here y The wall. Otro fueron los fallecimientos de Syd Barrett en 2006, y sobre todo, Rick Wright, en 2008 (un hecho fundamental para la concepción del disco The endless river). En ese lapso de tiempo también fallecieron otras importantes personalidades que han formado parte, de alguna manera, del universo "floydiano", caso del diseñador Storm Thorgerson, el manager Steve O'Rourke, el productor Norman Smith o, ya en menor medida, el arreglista Michael Kamen. En 2014 se editó una edición especial de The division bell con motivo de su vigésimo aniversario, pero no incluía ningún material extra que guardase relación con The endless river.

El nuevo trabajo se concibió en distintas fases. Gran parte del material tuvo su origen en unas sesiones que habían tenido lugar durante el proceso de grabación de The division bell y que en su mayoría permanecían inéditas. Según la revista Ultimate Classic Rock, una selección de este material -al que se refieren como The big spliff- llevado a cabo por Andy Jackson (vinculado al grupo como ingeniero de sonido desde 1980) fue incluso considerado (en palabras de Nick Mason) como un posible segundo disco que acompañara a la edición original de The division bell, álbum que finalmente no fue doble. Gilmour y Mason trabajaron sobre este material, re-grabando nuevas líneas e intentando aprovechar al máximo posible los registros originales de Wright, para conseguir así una última reunión virtual. En esta labor de confección también participaron de manera fundamental el propio Jackson, Phil Manzanera (quien había co-escrito con Gilmour la canción de Pink Floyd "One slip", además de co-producir el álbum On an island de Gilmour) o Martin Glover "Youth" (quien coincidió con Gilmour en el más que interesante disco Metallic spheres, del grupo electrónico The Orb).

La forma en la que se presenta el material sonoro del disco es en 4 suites distintas, como las 4 caras de un álbum doble, recordando vagamente al concepto de Ummagumma, aunque sin una personalización compositiva en cada una. Acaba con la misma frase musical con la que comienza, por lo que se puede realizar una escucha cíclica. La mayoría de su contenido es instrumental, siendo la última pieza ("Louder than words"), la única cantada con la característica voz solista de Gilmour, con letra de Polly Samson (al igual que "High hopes"). El término ambient es el que aparece más veces al referirse al material sonoro contenido en The big spliff, dando a entender que en estas sesiones predominaban los pasajes instrumentales contemplativos, largos acordes y tempos lentos, lo que en gran parte se mantiene en The endless river, en piezas como "It's what we do", "Ebb and flow" o "The lost art of conversation". Pero también hay intensidad, caso de las dos partes de "Allons-y" (que podría funcionar fácilmente como sintonía radiofónica) o "Skins". La música, que intuyo que no pretende presentar novedades a estas alturas sino redundar en aquellos elementos consolidados por el propio grupo, suena muy deudora de trabajos anteriores. Algunos dirán que demasiado, y no sin razón. En algún momento me vienen fácilmente a la cabeza fragmentos de "Shine on you crazy diamond", "Welcome back to the machine", "Another brick in the wall", "Comfortably numb", "Run like hell", "Signs of life" o "Learning to fly".

Por supuesto, hay muchas ideas que también fueron desarrolladas en The division bell, contando además con músicos que habían participado en aquel disco (Carin, PrattEzrin o McBroom). Esto se puede comprobar especialmente en piezas como las instrumentales "Cluster one" y "Marooned", o en "Keep talking", donde ya se utilizaba el sampler con la voz de Stephen Hawking hablando acerca de los problemas comunicativos de la sociedad actual para un anuncio de TV de la marca comercial de telecomunicaciones BT (y que re-aparece en The endless river con "Talkin' Hawkin'"). Aquí se puede ver el anuncio original:

Uno de los temas fundamentales de este trabajo es, precisamente, la comunicación entre las personas. Esto se refuerza de una manera muy emotiva a través de la pérdida reciente de Rick Wright y de su última reunión "virtual" con Gilmour y Mason, al igual que con la ausencia de Waters. Además de la intervención de Hawking a la que aludía, títulos como "The lost art of conversation", "Calling" o "Things left unsaid", parece que buscan reconciliarse -en cierto sentido- con un/unos amigos ya perdidos, por distintas razones. Polly Samson, autora de la letra de "Louder than words", explica en esta entrevista cómo creó la letra al ver la ausencia de conversaciones entre el grupo en su reunión del Live 8 (según sus palabras: They don't do small talk. They don't do big talk. It's not hostile, they just don't speak. And then they step onto a stage and musically that communication is extraordinary). Al hilo de todo esto, en el inicio del disco ("Things left unsaid"), se escuchan tres premonitorias intervenciones de los miembros del grupo que reflejan la relación entre ellos:

We certainly have an unspoken understanding. But a lot of things unsaid as well (Rick Wright).

Well, we shout and argue, and fight, and work it on out (Nick Mason).

The sum is greater than the parts (David Gilmour).

Precisamente "Louder than words" fue el single del disco y se hizo un vídeo oficial, rodado en su mayoría en Kazajistán y donde el título del disco cobra un nuevo significado en relación al cambio climático y a los problemas con los trasvases de los ríos que confluían en el mar de Aral.

Algunos de los momentos más curiosos del disco son, por ejemplo, "Skins" (firmada por Gilmour, Mason y Wright), donde un ostinato de batería y el tratamiento tímbrico de guitarra y teclados recuerdan vagamente a la parte central de "A saucerful of secrets"; "Anisina", donde además del saxo tenor interviene un clarinete, timbre bastante poco común dentro de la música de Pink Floyd (ambos instrumentos interpretados por el israelí Gilad Atzmon, quien participó en el disco Comicopera de Robert Wyatt, en el que también colabora Phil Manzanera); o "Autumn '68", que parte de una grabación que el grupo realizó de Wright en el órgano del Royal Albert Hall de Londres en 1968, momentos antes de un concierto del grupo allí. Gilmour y Mason comentan algunos de estos detalles en este pequeño documental que puede resultar más que interesante para conocer algo más de cómo se gestó el álbum:


El arte gráfico fue dirigido por Aubrey Powell (de Hipgnosis), contando con un diseño de portada del joven egipcio Ahmed Emad Eldin. Se han hecho diversas interpretaciones sobre la figura del barquero, dando la sensación de que simbólicamente es un último guiño a Rick Wright navegando hacia terrenos celestiales. Wright era, además, un notable aficionado a la navegación. Cuando Gilmour publicó su disco Rattle that lock (10 meses después de este disco) se incluyó la canción "A boat lies waiting" (letra nuevamente de Samson), y que conecta con esta misma idea de pérdida y homenaje a un buen amigo: [...] What I lost was an ocean. Now, I'm drifting through without you, in this sad barcarolle. En la edición deluxe se incluyen algunos vídeos más que interesantes con material del mencionado The big spliff, además de algunas sesiones de 1994 en las que el grupo toca fluidamente, casi como una jam. En algunos casos se trata de tomas previas a la concepción de piezas del grupo, caso de "Evrika" y "Wearing the inside out" (composición de Wright incluida en The division bell, con letra de Anthony Moore, co-autor de la pieza "Calling" de The endless river); en otras, como la rockera "Nervana", fueron directamente descartadas como parte de la discografía oficial.

Con este disco se cierra (al menos de momento) la discografía en estudio del grupo, con un sabor agridulce en el que resulta difícil discriminar cuánto hay de oportunismo y de espíritu comercial, aunque también se perciba una intencionalidad emocional como trasfondo y el característico saber hacer de un grupo (o "marca", a estas alturas) que ha escrito importantes páginas en la historia del rock desde finales de los años 60.


Eduardo G. Salueña

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