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Domingo, 24 de Octubre de 2010 00:31

Stomu Yamash'ta & Come to the Edge - Floating music (1972)

por  Edu Senogul
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Stomu Yamash'ta & Come to the Edge - Floating music (1972)

1. Poker dice
2. Keep in lane
3. Xingu
4. One way

- STOMU YAMASH'TA: percussion multitudinous
- MORRIS PERT: drums, percussion
- PHIL PLANT: bass (1 & 2)
- ANDY POWELL: bass (3 & 4)
- ROBIN THOMPSON: organ, piano, soprano sax, sho (2, 3 & 4)
- PETER ROBINSON: piano (1)
- DAVE WHITE: soprano sax (2)
- IAN GOFFE: trombone (2)
- RICHARD HARRIS: trumpet (2)

Detrás del proyecto Come To The Edge se encuentra el músico japonés conocido como Stomu Yamash'ta. Su labor se centra, principalmente, en la percusión y la composición (años más adelante se dedicará a los sintetizadores y a la interpretación de instrumentos japoneses construidos con materiales naturales). Previamente a Come To The Edge se había dedicado, en especial, al ámbito orquestal (participando varios años con la Japan National Symphonic Orchestra o la Chicago Chamber Orchestra), destacando una especial sensibilidad por la música contemporánea. Varios compositores han escrito obras para que él las interprete y ha participado en diversas grabaciones como Prison song o El Cimarrón (junto al guitarrista Leo Brouwer) de Hans Werner Henze, Seasons de Toru Takemitsu o Turris Campanarum Sonantium de Peter Maxwell Davies. Serán obras propias como Metempsychosis: a composition for percussion & jazz orchestra (compuesta con Masahiko Sato), y sobre todo Red Buddha, las que le darán una importante relevancia como creador dentro de la música de vanguardia para percusión.

El grupo se formó alrededor de 1972, a partir del contacto de Stomu en la escuela de Berklee (Boston) con otros músicos de la escena y sus viajes a París y Londres. La primera formación contó con el bajista Andy Powell (integrante de los primeros Henry Cow y posteriormente reconocido por sus arreglos orquestales en el Alan Parsons Project), el teclista Robin Thompson (quien venía de compartir un proyecto de experimentación electrónica, junto a Powell, llamado Intermodulation. Estoy casi seguro de que también es el ingeniero de sonido responsable de las tres primeras entregas en estudio de King Crimson) y el baterista y compositor Morris Pert (alma máter de Suntreader y posterior colaborador junto a Brand X, Mike Oldfield, Peter Gabriel o Jon Anderson, entre otros). Pert y Thompson participarían ambos en el proyecto Man from the east, liderado por Stomu Yamash'ta y la compañía Red Buddha Theatre, presentando una formación híbrida a medio camino entre Come To The Edge y los incipientes East Wind. Tras varios conciertos por Europa, la banda se estabiliza y graba este álbum, contando con nuevos colaboradores como Phil Plant (que posteriormente cubriría en directo a Uriah Heep para la gira de Firefly, en 1977) o Peter Robinson (miembro de bandas como Quatermass o Contraband, futuro colaborador de Brand X y Stanley Clarke, y que posteriormente volvería a coincidir con Pert en Suntreader y con Stomu en su etapa con Go). 

La estructura interna de este trabajo (el único adscrito al nombre Come To The Edge) y la fluidez interpretativa de sus músicos me hacen pensar mucho en Third de Soft Machine. Ambos trabajos cuentan con cuatro piezas, cada una con un carácter en el que -a pesar de asentarse sobre varios parámetros ya compuestos- se iba perfilando en el momento con ciertos tintes impredecibles. También en la concepción de cada tema hay diferentes motores que determinan su rumbo, como el trabajo de la intensidad, los matices o los aspectos tímbricos (un factor fundamental aquí). La combinación de grabaciones en estudio y en directo (las dos últimas piezas se registraron en un concierto del 10 de Enero de 1972 en el Queen Elizabeth Hall londinense) también contribuye a que el resultado final sea tan diverso y con un fuerte componente de espontaneidad e interacción grupal. El crítico Andrew Porter hace alusión a este concierto en el libreto del disco, indicando que fueron tres composiciones las que sonaron en aquel concierto (siendo “One way” la primera de la noche). La otra fue “Keep in lane”, por lo que no sé si se trata de la versión que se encuentra en el disco o no (en realidad esto no se acredita en la información del disco -indicándose, además, que el bajo en esa pieza era de Plant y no de Thompson-, por lo que sería interesante saber si hubo un registro de esa interpretación en el caso de que no sea la integrada en el álbum). Como curiosidad, hay que indicar también que “Poker dice”, junto a “One way” y otras piezas procedentes de sus posteriores álbumes para Islands Records, se incluyeron en la banda sonora original de la película The man who fell to Earth, dirigida por Nicholas Roeg en 1976 y que contaba con David Bowie como protagonista.

El inicio del disco, con la extensa “Poker dice”, es un buen ejemplo de estas pautas comentadas anteriormente. En la pieza podemos encontrar diferentes secciones, donde el instrumento con un acento solista más subrayado es el vibráfono. Su utilización en registros diversos va marcando cada cambio dentro de la pieza. Así, nos podemos encontrar en la primera sección (hasta el minuto 06:36 aproximadamente) el desarrollo de un pasaje in crescendo, encabezado por un solo de vibráfono que se va engrosando con la intervención de otros instrumentos (bajo, batería y piano eléctrico, fundamentalmente). También es importante reseñar la importancia de los instrumentos de percusión (lo que se refleja en los primeros sonidos que dan comienzo al disco, que nos llevan directamente a la estética de los primeros trabajos percusivos de Yamash'ta); en la segunda sección (hasta el minuto 11:43) prima el carácter rítmico, con ritmos en 5 tiempos que se entrelazan entre el bajo, el piano eléctrico, la percusión y el mismo vibráfono, con referencias tanto a la música africana como a compositores como Steve Reich. Los solos aquí son mucho más salvajes, con fuerza desde el principio (confundiéndose en muchas ocasiones los sonidos del piano y el del vibráfono por similitudes tímbricas); la tercera sección (hasta 14:02) viene marcada por un súbito cambio rítmico (compases de amalgama de 5 y 6 tiempos) y bajada de intensidad súbita. De alguna forma, en esta parte se concilian los dos mecanismos anteriores, incluyéndose una secuencia intrincada de base pero desarrollándose mediante un crescendo expresivo (en este caso con un papel más evidente de la batería y la percusión); la última sección es la más oscura, con una incisiva progresión al bajo distorsionado y una mayor profusión de solos de piano eléctrico con marcado acento jazzístico (cortesía de Peter Robinson). El final en ritardando podría ser una especie de vuelta cíclica a la calma inicial.

“Keep in lane” nos presenta otra faceta totalmente diferente de la formación. Su sonido es mucho más cálido y vigoroso, con un uso de la percusión más rítmico (como se muestra en la entrada y en la salida, marcándose el compás conjuntamente con percusiones vocales) y una dinámica sección de viento. Por razones evidentes esta es la pieza más jazzística de todo el álbum, con numerosos solos separados por unas frases interpretadas en conjunto por los instrumentos de viento. El acompañamiento de la sección rítmica es muy rico tímbricamente (sobre todo a partir de la interacción del piano acústico y del vibráfono), y sólo la batería y la percusión destacan en intensidad en determinados pasajes, lo que le da un carácter especial y muy explosivo (sobre todo en los registros más liberados del trío de metales, cerca del final).

El caos de los segundos iniciales de “Xingu”, con el saxo soprano ejecutando frases rápidas, dramatizadas y con multitud de cromatismos, intervenciones más etéreas del vibráfono, y una potente descarga percusiva (que en cierto modo nos puede recordar a su registro en la pieza anterior, aunque más lento) nos meten de lleno en un nuevo ambiente más desconcertante y sin generarse gradualmente como hasta ahora. Este es el número más cercano al rock progresivo, con muchos ecos de la estética cultivada en Canterbury a partir de grupos como Egg o los ya mencionados Soft Machine. También es el único compuesto por Pert, siendo el resto obra de Yamash'ta. Aquí, la predominancia tímbrica y solística es de los teclados (piano eléctrico y órgano), sobre una consistente base de bajo (que incluso tiene un solo) y batería. Ambos configuran dos ritmos diferenciados: uno primero más cercano al jazz y otro segundo, más complejo, al rock (siendo los dos separados por un interludio percusivo que nos recuerda al inicio de la pieza). El final va in crescendo y acelerándose hasta que desemboca en un fuerte caos sonoro.

Como se puede ver en otras entregas de este período en la producción de Yamash'ta, los finales de sus trabajos suelen ser piezas más suaves y tranquilas, en contraste con algunos momentos intensos presentes en los cortes anteriores. “One way” no resulta una excepción, aportando además  referencias a la música japonesa a partir de la flauta, los toques coloristas de la percusión y el sho, órgano de boca presente en muchos países asiáticos y que es el que produce esos acordes constantes tan ceremoniosos. El protagonismo absoluto de la pieza la tiene la percusión, en todas sus variantes (batería, vibráfono, campanas, timbales, steel drums, pequeña percusión, etc). El crescendo expresivo vuelve a ser el recurso a utilizar, a través de unas secuencias encadenadas que nos vuelven a traer referencias de las métricas africanas, los modos orientales (desde los ragas indios hasta la profundidad del solemne gagaku japonés) y de los compositores minimalistas. Las referencias a Red Buddha son innegables, y de alguna forma, también se podrían econtrar paralelismos con el cierre de Third (“Out bloody-rageous”). Un brillante final que nos conduce de forma vertiginosa hacia un clímax que se apaga muy lentamente con la reaparición de la flauta.

Un trabajo muy recomendable para los amantes de las músicas abiertas dentro del terreno del rock y el jazz de los 60-70, con fuertes dosis de experimentación e improvisación como medio para alcanzar el equilibrio final. Los discos publicados por Yamash'ta dentro del sello Islands en la década de los 70 se han re-editado a finales de 2008, (algunos de ellos vieron la luz de forma oficial en CD por primera vez), con libretos muy completos y detallados (en cuanto a textos y fotos documentales).

Os dejo un link para que veais la imagen que se incluía en la edición en LP del disco (rescatada para esta re-edición) y que muestra al grupo en directo (supongo que en el Queen Elizabeth Hall). Tuvo que ser impresionante ver ese montaje
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