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Miércoles, 12 de Febrero de 2014 09:23

The Soulbreaker Company: "Graceless" (Alone Records, 2014)

por  zappamacias
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No es fácil acercarse al nuevo disco de una banda cuando el anterior fue excepcional. Esto me ha sucedido con el último trabajo de los vitorienses The Soulbreaker Company, “Graceless” (Alone Records, 2014). En 2010, publicaron “Itaca”, un álbum formidable que logró que el público más cercano al Rock Progresivo se interesara por ellos, resultado de una evolución hacía un sonido con gran protagonismo de los teclados, el saxo,etc…y piezas de mayor duración, pero sin perder su esencia rockera. Esto no significa que The Soulbreaker Company sea una banda de Rock Progresivo, término que curiosamente ahora se utiliza en exceso, pero sí que en su música están interiorizadas algunas influencias del género. Escuchando en profundidad “Graceless” intuyo a una formación madura, con personalidad, que ha conseguido publicar cuatro discos en diez años, y que cada uno de ellos suene distinto al anterior. Aquí no hay temas largos, no hay solos extensos, sólo rock bien hecho, buenas melodías, impresionantes capas de guitarras, teclados esquemáticos, una contundente sección rítmica y unas líneas vocales inmejorables. Todo ello sazonado con una producción exquisita, que respeta el sonido añejo de la banda, pero dotándolo de una cierta “modernidad”. Esto no resulta extraño sabiendo que ha sido Liam Watson el que ha grabado y co-producido el disco junto a la banda, en sus propios estudios de Londres, Toe Rag Studios. Amante del sonido retro y de lo analógico, Watson ha sabido captar la esencia de la música de The Soulbreaker Company y plasmarla en la grabación.

Los músicos implicados en este proyecto son los mismos que en “Itaca”:

-Daniel Triñares: Guitarras eléctricas.
-Jony Moreno: Voz y guitarras acústicas.
-Andoni Ortiz Domingo: Batería y percusión
-Jose Javier Manzanedo: Bajo
-Oscar Gil: Teclados.
-Asier Fernandez: Guitarras eléctricas.


Además, cuentan con la colaboración de Bob Loveday al violín y al violonchelo, un reputado músico de sesión que ha tocado con gente tan importante como Van Morrison, Jeff Beck o la Penguin Café Orchestra, y la vocalista Bet Mburu-Bowie a los coros.
El disco se abre con “Many So Strange”, un gran principio, con guitarras hirientes que nos recuerdan a Pink Floyd, y un sonido pesado, con una base rítmica constante, el órgano siempre presente y un cierto aire a rock alemán de los ’70, sobre todo en los fragmentos instrumentales, más espaciales. Esto, junto con una bonita línea vocal, nos adentra en el universo de “Graceless”, que continúa con “Dust from the Stars”, una pieza emotiva, donde Jony hace un gran trabajo como vocalista, arropado por las guitarras, casi oníricas, y el órgano. El estribillo es sensacional, con arreglos de cuerda y la sección rítmica dando la fuerza necesaria para crear momentos realmente intensos. Le sigue “Rain or Shine”, una composición preciosa, nostálgica, donde una simples notas de piano, y la combinación de guitarra y batería, algo bucólica, bastan para hacernos soñar, mecidos por buenos arreglos de cuerda. Totalmente diferente es “How Will We Get By”, con una cierta sonoridad “pop”, sin querer utilizar este término como algo despectivo, ni mucho menos, sino para describir una cierta ingenuidad, sobretodo en la sección rítmica y en la utilización de los coros, pero sin perder su carácter rockero. Si no recuerdo mal fue el primer tema del disco que pudo escucharse en la red, y en mi opinión, no representa demasiado bien al resto del álbum.

Con “You!” llegamos a uno de los momentos álgidos de este trabajo. Una maravillosa miniatura con una gran melodía y una sencilla pero efectiva base de piano y guitarra, que me recuerda, en ciertos momentos, a los Spirit de Randy California. El nivel se mantiene con “So Blind”, una estupenda balada cargada de sentimiento, con sonidos de guitarras ásperos y profundos, con un estribillo de una intensidad apabullante, que me trae a la memoria a los Family y a Roger Chapman, donde la voz se eleva gracias al acentuado piano, a una desgarradora guitarra y a una sólida base rítmica.  Practicamente instrumental es la siguiente pieza, “Hard and Fast”, que tiene un cierto parecido a algunos temas de los británicos East of Eden, sobre todo por la combinación del violín y la guitarra y el carácter oriental de la bonita melodía principal.  Una excelente composición que da paso a “No One is Complaining”, que tiene ciertas propiedades hipnóticas que se ven interrumpidas por fuertes interludios de guitarra, piano eléctrico y una potente batería, y que con un marcado carácter ensoñador en las partes instrumentales. Otra gran canción es “Sparrows”, que se construye sobre un pegadizo ritmo con la sección rítmica apoyada por el piano eléctrico y las guitarras, con el órgano apoyando las excepcionales partes vocales más emotivas. Mucho más directa y contundente es “1789”, con un inicio que nos recuerdan a The Doors, pero que enseguida se convierte en una intensa pieza rockera, con momentos que evocan al “Peter Gunn” de Henry Mancini y una excelente combinación de guitarras, órgano, bajo y batería.
Para terminar “Good Times”, una bonita pieza semi acústica, sobria, con un precioso final con arreglos de cuerda y coros que resulta un excelente broche final para el álbum.
En definitiva, una gran disco de rock, que también se publicará en vinilo, incluyendo dos temas más que el Cd, y cuya portada, obra de Bill Artidoto, es realmente preciosa.
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