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Domingo, 17 de Junio de 2012 17:54

Trio Parker-Guy-Lytton en concierto en Málaga

por  CORONEL MORTIMER

Lo primero que quiero dejar claro antes de realizar esta reseña es que no tengo ni idea de Jazz Británico... o mejor dicho, que me estoy adentrando poquito a poco dentro del pavoroso mundo (digo pavoroso porque creo que adentrarse en el Jazz Británico es tan absorbente como satisfactorio) del Jazz Británico. Aclaradas las cosas ruego que para quejas, consultas y otras diatribas diríjanse a expertos del género de sobras conocidos por todos dentro de este foro, no vaya a ser que una simple reseña se convierta en un violento conato de represalias sin sentido que pongan en peligro la integridad física de este que escribe. Así pues, si cometo algún patón de los gordos, pues nada, que espero que quede justificado por mi nivel amateur.

Me gustaría hacer una reseña distinta, y para ello no quiero poner en antecedentes a nadie sobre lo que el Trio Parker/Guy/Lytton significan dentro del mundillo de la improvisación y el Free Jazz... pueden teclear unas palabras en internet todos aquellos que busquen una información más detallada; baste decir que los tres tipos en cuestión cuentan de currículums y estatus básicamente de leyenda. Eso sí, la estela del último COLTRANE es muy larga, y difícilmente creo que un movimiento tan particular y obsesivo como el Free se hubiese dado sin tan insigne figura (a los que duden de esto, pues que se escuchen por ejemplo INTERSTELLAR SPACE y que me cuenten).

Lo que nos encontramos pues esta noche dentro del particular contexto del Museo Picasso de Málaga (regulera organización y trato para con los músicos sobre todo al final de los conciertos, donde les dan la brasa para que recojan los bártulos y vendan sus discos a la sombra de la higuera del exterior) es a un trío dispar que lleva la friolera de tres décadas conectándose entre sí a través de un invisible cable de USB que transcurre invisible entre sus distorsionados encéfalos (vaya, parecido a la película EXISTENZ de CRONEMBERG pero sin cordones umbilicales) y realizando una catarsis musical de difícil catalogación. Los mendas llegan importándoles poco si están en Málaga o en Pekín, y no es que no respeten al respetable (perdóneseme la gilipollez), sino que saben que la comunión músico-oyente/espectador no es la habitual en cualquier otro tipo de música... o estás en la onda ese día y sintonizas el dial de los músicos, o mucho me temo que sufrirás jaquecas durante un tiempo indeterminado.

La improvisación libre y el Free Jazz se disfrutan mejor si uno no se obsesiona con la melodía y se deja llevar por el ritmo arrastrado, frenético y en ocasiones caótico que emana de los instrumentos; olvídense de estructuras, formas, modos y de en general todo aquello que sea organizado o al menos "aparentemente" organizado (eso sí, no me cabe la menor duda de que todo tiene un sentido y una forma dentro de las cabezas de los músicos), y para mí este tipo de músicas arriesgadas comulgan con un particular tipo de público, aunque la verdad es que no es momento ahora de estudios sociológicos de ningún tipo.

El señor Dios Parker coge su saxo a los sesenta y picos años y se marca un solo literalmente imposible que puso en pie al respetable, sacando a su instrumento tal panoplia de sonidos que uno no puede creer si no lo ve que es un solo instrumento de viento el que está tocando... lo que comienza como un hipnótico, repetitivo y aparentemente monocorde solo se va transformando poco a poco en un exorcismo musical rozando el prodigio (o quizás milagro, porque juraría que vi a Parker respirando por unas branquias que le salieron en su cuello, o al menos eso espero, sopena de que realmente sea un batracio habitante de INSMOUTH de esos que sacaba LOVECRAFT en sus relatos). Sencillamente sin palabras nos quedamos todos aunque eso sí, los aplausos sólo le sacaron una media sonrisa a EVAN PARKER.

BARRY GUY al contrabajo se marca otro solo imposible con unas varillas metálicas metidas en las cuerdas del contrabajo y haciéndolas oscilar a golpes, roces y otras vicisitudes. Aquello era puro drone jazz y la verdad es que estuvo igualado en calidad con el solo de Parker. Las muecas faciales de Guy me recordaban a Leslie Nilsen, y ya sé que esto no viene a cuento, pero ya dije al principio que no quería que fuese una reseña habitual.
Haciendo un inciso, gracias a Dios que el Trío decidió tocar en semi-acústico (solo en contrabajo estaba amplificado), porque si no hubiese sido así nos hubiesen reventado de dentro afuera y viceversa, tal era la potencia sónica que se manejaban los ingleses... aunque mi teoría no oficial es que lo hicieron para no hablar con el público y pasar de tonterías...

PAUL LYTTON creo que media hora antes del concierto cogió cualquier camisetilla y pantalones de andar por casa que tenía en el hotel (vaya, lo que cualquiera se pondría para dar una manilla de pintura al salón o limpiar el coche) y tiró para el concierto tranquilamente... y es que tal y como se ve él así suena su batería: espontánea, introvertida e "intrusiva". Me encantó sobre todo al principio del concierto, con una energía que te dejaba al borde del desaliento.

¿Y los tres músicos a la vez?... pues ya me diréis. Treinta años dan para mucho y lo de estos músicos no es de este mundo.
¿Sensación general?... pues que parafraseando a Coltrane: ""PLAY YOUR INSTRUMENT ENTIRELY... YOU HAVE A WHOLE LEFT REGISTER, USE IT... YOU HAVE AN UPPER REGISTER, USE IT, BRANCH OUT, OPEN UP, PLAY YOUR INSTRUMENT...".
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