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Domingo, 07 de Noviembre de 2010 00:42

Frank Zappa & The Mothers: "Over-nite Sensation" (1973)

por  tobor distor
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Durante la primavera de 1973 la nueva formación de The Mothers estaba de gira por los Estados Unidos, a la vez que aprovechaban ciertas pausas para entrar en los estudios Bolic Sound y Whitney para grabar el material que iban rodando en directo. Para muestra este ensayo posterior a la grabación del disco...  Impresionado

En 9 días repartidos entre el 19 de marzo y el 1 de junio registraron los siguientes temas: Dirty Love, Dinah-Moe Humm, For The Young Sophisticate, Roadie Music, Montana, Excentrifugal Forz, I'm The Slime, Fifty-Fifty, Inca Roads, Camarillo Brillo, RDNZL, Cosmik Debris, Zomby Woof, Wonderful Wino y probablemente Kung Fu. No todos estos temas acabaron formando parte de Over-nite Sensation, sino que se acabaron repartiendo entre éste, Apostrophe', Läther y posteriormente como rarezas en The Lost Episodes. En este video podeis ver una interpretación de RDNZL, uno de los temas que finalmente no se incluyeron en el disco.

La nueva formación de The Mothers era seguramente la más versátil y completa hasta la fecha:

George Duke: Teclados.
Jean-Luc Ponty: Violín.
Ralph Humphrey: Batería.
Ruth Underwood: Marimba, vibráfono y percusiones.
Ian Underwood: Instrumentos de viento.
Bruce Fowler: Trombón.
Tom Fowler: Bajo.
Sal Marquez: Trompeta y voces.
Ricky Lancelotti: Voz.
Kin Vassy: Coros.
The Ikettes (Tina Turner, Linda Sims, Debbie Wilson): Coros.

Poco tienen que ver estos Mothers con los originales; más bien son la confluencia entre el rock venéreo de la etapa Flo & Eddie, (que fue interrumpida abruptamente debido al accidente que sufrió Zappa en diciembre de 1971), y la experiencia previa en la onda jazz-rock de The Grand y The Petite Wazoo a lo largo de 1972. Sin embargo es el comienzo de una etapa totalmente nueva y característica que se prolongaría hasta el comienzo de la gira con Captain Beefheart en 1975, en la que la fusión entre el rock retorcido, predominantemente cantado, y el jazz, incluso funk, se convertiría en la seña de identidad de Zappa, dejando una serie de álbumes inolvidables y cuya escucha es obligada para cualquier persona interesada en su música.

Se dice que Over-nite Sensation es uno de los discos más comerciales de Frank Zappa, y es muy posible que en el momento de su lanzamiento así fuese. De todas formas el concepto de comercialidad dentro de la obra de este músico se mueve dentro de un rango bastante lejano a lo que se suele entender como tal.

El disco se abre con Camarillo Brillo, un tema aparentemente sencillo, fácilmente memorizable y pegadizo, pero hay muchos detalles y arreglos detrás de esa aparente simpleza. A donde quiero llegar es que es un tema muy fácil de tocar en su forma básica; cualquiera puede coger una guitarra y cantar sobre los acordes, ahora bien, cuando uno se para a escuchar la forma en la que Ralph Humphrey exprime los timbales, cómo George Duke adorna los acordes de piano, o la delizadeza de los metales, dejándose caer poco a poco, enfermízamente, entonces la cosa cambia, y es ahí en donde radica la diferencia entre cómo conseguir que un tema aburra a la segunda escucha o no.

Después de esta primera concesión, con I'm The Slime el ambiente se vuelve más sucio y a la vez emocionante. Guitarras corrosivas, un texto grasiento referido a la televisión, un despliegue de teclados totalmente funky sobre un riff mítico, unos coros alucinantes de The Ikettes, y como colofón un solo agresivo que te conduce directamente hacia la mugre más maloliente.

Si hace 36 años la televisión ya era una porquería, ahora más. Me imagino que una de las cosas que más habría de molestar de las críticas que Zappa solía hacer acerca de las taras de la sociedad, era que estaban apoyadas sobre una música de una calidad incontestable.

Dirty Love es otro de los temas que, junto a Camarillo Brillo y Dinah-Moe Humm, se encargan de otorgar un importante peso a la temática sexual dentro del disco. Es precisamente en estos tres en los que la música se hace más accesible.

Fifty/Fifty es un tema que se usaba en la gira previa, en una forma bastante más primitiva, para dar rienda suelta a los solos de Jean-Luc Ponty, George Duke, etc... En la versión que finalmente aparece en el disco se le incluye una letra cantada por Ricky Lancelotti que lo dota de una estructura más concreta, a pesar de mantener su función como vehículo para la alternancia de solos en un acercamiento bastante claro al jazz-rock tan de moda en la época.

Zomby Woof es el tema más enfermo del disco, una auténtica revolución musical, sin apenas tregua entre las partes que lo conforman, con una orquestación enrevesada hasta el límite, unos juegos vocales extremos con Ricky Lancelotti dándolo todo, un solo de guitarra sucio en plan neurona exprimida y George Duke tratando de aportar ese toque funky, aunque teniendo en cuenta cómo es la canción, hay partes en las que simplemente es inviable intentarlo.

Dinah-Moe-Humm es uno de esos temas que Zappa acabó odiando con el tiempo, ya que siempre se lo pedían en los conciertos y eso le obligaba a buscarle un lugar en el repertorio. A mí es el tema que menos me apasiona del disco - a pesar que tiene detalles como los coros de Tina Turner y sus amigas, maravillosos a lo largo de todo el disco – ya que la música queda en un segundo plano bien marcado, para centrarse en la dura experiencia que supuso conseguir que Dinah-Moe alcanzase la plenitud.

Y para finalizar, Montana es uno de los temas más grandes del Puto Amo, una epopeya del sueño americano, de la búsqueda de la autosuficiencia, del dominio de las tierras y de la transformación del paisaje. Detrás del absurdo concepto de establecerse en el estado de Montana para poner en funcionamiento una granja de hilo dental y disfrutar tranquilamente de las mieles del éxito productivo, se nos presenta un entramado musical perfecto, que suavemente deriva en un solo de guitarra cortante y agresivo, con ese clásico uso del pedal wah-wah como corte de frecuencias y no como complemento rítmico, para dar paso al que posiblemente sea el momento que más me emociona de toda su discografía:

I'm pluckin' the ol' Dennil Floss / That's growin' on the prairie
Pluckin' the floss! / I plucked all day an' all nite an' all afternoon . . .
I'm ridin' a small tiny hoss / (His name is MIGHTY LITTLE)
He's a good hoss / Even though
He's a bit dinky to strap a big saddle or blanket on anyway
He's a bit dinky to strap a big saddle or blanket on anyway
Any way
I'm pluckin' the ol' Dennil Floss
Even if you think it is a little silly, folks
I don't care if you think it's silly, folks
I don't care if you think it's silly, folks


Más allá de la 'obligación' de hacer un repaso tema a tema del disco sería interesante entrar un poco en algunas de las personalidades que formaban parte de esta encarnación de The Mothers, ya que una de las razones por las cuales la obra de Frank Zappa es tan heterogénea es sin duda la discontinuidad de muchos de los miembros que formaban parte de sus bandas.

Es evidente que a pesar de que la figura de Frank Zappa, musicalmente, conlleva una serie de características que se mantienen más o menos constantes, y evolucionan a medida que se va alcanzando una madurez, no se puede esperar que un tema suene igual tocado por unos determinados músicos que tocado por otros con estilos totalmente diferentes. Un cambio de batería puede resultar crítico, más aún cuando el feeling con el bajista no es el adecuado; un cambio de teclista/s es igualmente determinante; la presencia de una sección de viento puede elevar un tema a cotas inimaginables o su ausencia, por el contrario, hundirlo en algunos casos.

George Duke ya había formado parte de The Mothers para la gira de 1970, pero por aquel entonces la música de Zappa no se acercaba para nada al jazz-rock, que es el terreno en el que George Duke podía marcar las diferencias. En tres años, el mundo de los teclados y sintetizadores había evolucionado muchísimo, y la paleta de texturas que tenía a su disposición para la grabación de Over-nite Sensation era inmensa para la época. En los dos años y pico siguientes en los que George Duke se ocupó de los teclados en The Mothers, los temas estuvieron salpicados de esa frescura jazz-funk que posteriormente se perdió, algo que ya se veía venir cuando Terry Bozzio entró como batería en la gira con Captain Beefheart de 1975.

La relación de Jean-Luc Ponty con Frank Zappa venía ya de atrás, cuando grabó King Kong, un álbum en el que interpretaba temas de Zappa junto con George Duke, que formaba parte de su banda a finales de los 60. Posteriormente hubo intentos de que entrase en The Mothers Of Invention, pero problemas con su permiso de trabajo en USA lo impidieron. Cuando esto se solucionó, entró a formar parte de la banda, pero no llegó a encontrarse a gusto durante la gira, ya que él esperaba un mayor protagonismo y libertad. Una de sus quejas era que las partes que tenía que interpretar estaban bastante acotadas, que no disfrutaba de suficiente espacio para solos, y que no se tocaban temas de aquel disco, King Kong. Es por ello que para otoño de 1973 ya no formaba parte de la banda y ficha por la nueva encarnación de The Mahavishnu Orchestra. Over-nite Sensation no es un buen ejemplo de su trabajo en la banda; para ver realmente lo que dio de sí esta colaboración lo mejor es hacerse con conciertos de cualquiera de las giras de 1973.

Sin un vocalista fijo, la tarea de cantar se reparte entre Frank Zappa y una serie de personas, cada cual más sorprendente: Kin Vassy, The Ikettes y Ricky Lancelotti.

La aportación del primero es muy puntual, y aunque llegó a ser el vocalista principal en algún concierto de la gira previa a la grabación, no hay mucho más que decir.

Uno de los puntos álgidos de este disco son los coros de Tina Turner y sus amigas The Ikettes. Los estudios Bolic Sound eran propiedad de Ike Turner, un lugar cochambroso según recuerdan algunos de los músicos, así que Frank recurrió a The Ikettes para grabar una serie de pasajes alucinantes y extraños, muchos de ellos con alguna voz grabada a velocidad lenta para luego ser reproducida más rápido en plan dibujos animados. Tuvo que ser un trabajo muy duro y a la vez muy divertido. Cuando se lo pusieron a Ike Turner, éste dijo algo sí como que tanta historia para grabar esa mierda...

Personalmente, el disco no hubiese sido lo mismo sin esas voces femeninas tan cómicas y a la vez maravillosas.

Y, ¿qué se puede decir de Ricky Lancelotti? No sé, todavía no he escuchado a nadie cantar como este hombre en los temas de Over-nite Sensation y las sesiones de la época. Desgraciadamente, y tras un par de conciertos como vocalista principal, una serie de problemas de comportamiento hicieron inviable que mantuviese su puesto en la banda. Una auténtica pena, pues el talento y la energía que rebosaban sus intervenciones era inigualable.

Tampoco se puede dejar de lado la labor de Ruth Underwood a la marimba, vibráfono y percusiones varias. Desde un año antes, Zappa apostó por la integración de estos instrumentos de forma prácticamente fija en la banda (con las excepciones de algunas giras de 1975, 1976 y la de 1984), y no cabe duda de que ha sido un elemento básico a la hora de decorar y adornar los temas. Tal y como cuenta Ruth Underwood en el DVD 'Apostrophe – Overnite Sensation', Zappa fue uno de los pioneros en el uso de sistemas de electrificación para marimbas y vibráfonos.

Por último comentar que el disco, igual que me ocurre con las voces, tampoco sería lo mismo sin la sección de vientos, conformada en este caso por Ian Underwood, Bruce Fowler y Sal Marquez. Cualquier versión posterior de estos temas sin el uso de estos instrumentos, o bien desapareciendo por completo las líneas que interpretaban o bien siendo sustituidos por los típicos sonidos de sintetizador teóricamente similares, palidece ante las originales.

Over-nite Sensation siempre ha sido, y supongo que seguirá siendo, uno de mis discos preferidos de Zappa. Si acaso hubiese cambiado Dinah-Moe Humm por alguna de las otras que se grabaron en las mismas sesiones. En España ya la cambiaron por Eat That Question, pero no fue precisamente una decisión artística.

Me da la sensación de que me dejo muchísimas cosas por comentar, pero es que quedan todavía ochenta y pico discos oficiales por reseñar.  Sonreir Sonreir Sonreir
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