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Martes, 02 de Noviembre de 2010 20:30

Caravan: "Cunning Stunts" (1975)

por  Anin Jadas
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evenoaks, condado de Kent, muy cerca de Canterbury, Inglaterra, Octubre de 2008

Cuando el viejo Fitzpatrick se enteró de que había algunos miembros de mi club privado que deseaban escucharle disertar acerca de aquellos jovenzuelos de Canterbury que él tan bien conoció y cuya música tanto me había encandilado, puedo decir sin temor a ser corregido, que su pasmo fue tal que sus labios se tensaron un tanto y sus ojos mostraron un asomo de existencia que demostraba que su vida interior, tal como negaba mi esposa en contra de mi voluntad, iba algo más allá de la de una rana. Es más, creí notar cierto aflojamiento en una de sus rectilíneas piernas, en concreto, la derecha, que por un momento pareció hacerle trastabillar ligeramente. Mis ojos brillaron de satisfacción y, debo decirlo, expectación.
Recuperada su pétrea compostura, mi noble mayordomo, más estirado que nunca si es que eso era posible, engoló la voz y me dijo:
- Cómo no, señor. Supongo que el señor se refiere a mis antiguos apadrinados Caravan. No tendría ningún inconveniente en hacer lo que el señor me propone.
- Excelente – afirmé -. En ese caso deberá preparar una monografía sobre alguno de los acetatos de los tal Caravan y presentarla sin falta el 29 de octubre en mi club, que usted como bien sabe, es el Club de los Lechuguinos Estirados.
- Creo que tengo todos los datos necesarios, señor. Si no desea nada más me retiraré ipso facto para preparar el susodicho memorando.
- Puede retirarse Fitzpatrick.
Llegado el día del evento, mis compañeros del club esperaban con cierta curiosidad lo que un mayordomo tuviera que explicarles de unos jovenzuelos que tocaron extraños instrumentos electrónicos o eléctricos, a quién le importa, hace tres décadas.
Siento decir, y tengo que hacerlo para ceñirme a la verdad en todo lo posible como bien me propuse, que Fitzpatrick parecía extrañamente conmovido el día de autos, podría decir que incluso emocionado. Llegó puntual, subió al estrado y pronunció su exposición.

•Pye Hastings – electic and acoustic guitar, vocals
•Richard Coughlan – drums
•Dave Sinclair – keyboards
•Mike Wedgwood – bass guitar, congas, vocals
•Geoffery Richardson – viola, electric guitar, flute, night-shift whistle

•Jimmy Hastings – Brass arranger, alto & tenor sax, clarinet

David Hitchcock – producer


Caballeros, he de decir que supone para mí un honor la invitación que me hacen y que trataré de hacerles llegar lo mejor que pueda mis conocimientos y vivencias en torno a una de las producciones de Caravan, como ya saben banda de rock progresivo que desarrolló su mejor quehacer durante los años 70, y que se llamó genéricamente Cunning Stunts. Y permitan que mi pudor me impida aclararles lo que el título implica, caballeros.
Dicha grabación puede que sea la última en gozar del favor total de todo el público que se proclama seguidor de Caravan. Posee todo lo que les hizo grandes en los discos anteriores y algunos avances de su posterior venida a menos. Por mi parte no puedo juzgar los discos que siguieron pues aún no los conozco, pero si puedo decir que Cunning Stunts no siendo de los mejores discos que habían hecho hasta el momento, si que me permito afirmar que es un gran trabajo, con altibajos, pero con genialidades características de Caravan.
De hecho, y para corroborar mi anterior afirmación, diré que Cunning Stunts fue el mayor éxito comercial de Caravan, lo que hizo que sus seguidores más acérrimos y puristas se llevaran las manos a la cabeza, si me permiten la expresión.
La alineación de Caravan para este trabajo cuenta con el incombustible líder Pye Hastings a la guitarra, el retornado y convertido en una leyenda del Canterbury David Sinclair en los teclados, Richard Coughlan a la batería y Mike Wedgewood en el bajo completando la línea rítmica; además participan como músicos, más o menos invitados, Geoff Richardson tocando violines, flautas y algún instrumento más y Jimmy Hastings aportando algunos vientos. Por cierto, y según me indica el señor Tommy: Geoff Richardson es el que hace ese bonito solo de guitarra en el tema de apertura "The Show of Our Lives", además de tocar la guitarra acústica en "The Dabsong Conshirtoe". Hay que anotar que el señor Wedgewood aporta un toque pop-rock más convencional a una ciertamente potente formación.
Caballeros, me dispongo ahora a conectar el viejo toca-vinilos del salón de fumar para que escuchen la música mientras comento las canciones de este viejo acetato…


THE SHOW OF OUR LIVES
El disco comienza con una de las mejores canciones de Caravan, a mí humilde entender, que abre con unos deliciosos teclados a los que pronto se suma la base rítmica. Una grandiosa y épica canción de rock progresivo sinfónico. El tema habla, simplemente, de un concierto visto desde su punto de vista. Un arranque genial para sus presentaciones en directo, algo a lo que ustedes, señorías, quizá no querrían asistir.
A mitad de canción hay un precioso punteo, y luego, de nuevo se apropian las voces de la canción que discurre sobre una firme y reiterativa base rítmica. Eso sí, la guitarra vuelve a tomar el protagonismo y nos demuestra que Mr. Hastings ha mejorado notablemente con los años y la práctica. Al igual que la increíble voz de la que hace gala.
Unos coros finales despiden el tema y es fácil imaginar al público de un concierto coreando hasta el final: Ring the bells and sing… Cosa que no se me ocurriría proponer a ustedes, señorías, Dios me libre de hacer tal cosa.

STUCK IN A HOLE
A partir de este tema, uno de los más famosos y comerciales de Caravan entramos quizá en la parte más farragosa del álbum, donde el pop se hace con el rock y la miel fluye por doquier, si ustedes me entienden.
Y ciertamente este tema sería perfectamente radiable o podría protagonizar un spot televisivo sin el menor rubor, algo difícil de decir de otros temas de Caravan.
Sin embargo, la calidad de estos músicos es innegable y no podemos dejar de movernos al ritmo de esta simpática canción en la que teclados y guitarra compiten en protagonismo y los coros vuelven a ser magníficos.

LOVER
Y es aquí, señores Lechuguinos, donde de verdad la miel y el dulzor se hacen un tanto espesos, y espero haber sido claro.
Ya el título nos indica por donde van los tiros: arreglos de cuerda melosos, cadencias para recordar la portada del Love Beach, y perdonen señorías por traer esa imagen a sus mentes, y una voz lánguida y susurrante. Vamos, lo que se dice una canción de Amor, de esas que podría rescatar una Mari Trini del siglo XXI, y no es que tenga yo nada contra el amor, faltaría más, señorías, pero coincidirán conmigo en que hay maneras y maneras de tratar el tema.
Y entre estrofa y estrofa y mucha, mucha cuerda, la canción se apaga, cómo no, con un coro violinesco de mucha ostentación.


NO BACKSTAGE PASS
La cosa sigue por los mismos derroteros, pero algo mejor para ser justos. En estos momentos alguien podría preguntarse por esos Caravan plenos de fuerza y por aquellos escapismos jazzísticos.
Y el caso es que no puedo afirmar que este tema y el siguiente, al igual que el anterior, sean malos, pero tampoco los rescataría para una selección de lo mejor que estos chicos de Canterbury han hecho a lo largo de los años.
Calidad hay, pero falta la chispa, a mi entender, y de nuevo me disculpo ante ustedes por usar este tipo de lenguaje, señores.

WELCOME THE DAY
Como advertía hace un momento, este tema tampoco es una cosa bárbara, pero tiene la curiosidad de introducir un toque funky, sobre todo en el ritmo del bajo, muy bien tocado por cierto, y unos curiosos violines dándole el contrapunto a las voces.
Guitarras y teclados también están bastante bien en sus respectivos solos, también con ese toque funky que respira toda la canción.


THE DABSONG CONSHIRTOE
Y ahora, si me lo permiten caballeros, llegamos al momento cumbre de este disco. El momento en que Caravan se atreven con una de sus épicas suites, de esas que cortan la respiración y hacen caer monóculos por doquier desde asombrados párpados que se levantan ante tanta maestría.
Los teclados abren esta majestuosa composición de 18 minutos de duración. Pronto la voz de Hastings comienza a deleitarnos cantando en un ligero falsete una dulce melodía… ¿Dije dulce? Pues ese dulzor se va endureciendo poco a poco y la guitarra le hace el eco, también contribuyendo a hacer más bronco el sonido, más roquero, dejando atrás ese sabor popero del principio.
Llega el momento de un cambio, estamos alrededor del minuto 5 y la canción da una vuelta total, recobrando un tono más jazz, con toques inequívocamente funkys, con algunos bronces destellando aquí y allá. Y también se produce un fantástico solo de teclados, al que acompaña un violín que parece impensable que esté ahí: más bien parece una guitarra eléctrica.
La canción avanza y nos sumergimos en un impresionante muro de teclados que ralentizan el ritmo y nos empapan de sinfonismo, antes de embarcarnos en un momento jazz-folk liderado por una flauta que podría pasar perfectamente en cualquier disco de Gwendal (y para mí eso es un halago, conste). Un momento precioso, para mi gusto lo mejor de esta gran canción.
El sabor jazz es cada vez más y más patente y los músicos aprovechan para lucirse a lo grande: la base rítmica es excelente y precisa, los teclados envuelven y destacan lo justo, violines y vientos se entremezclan con la guitarra, y la flauta reclama su parte de nuevo. Impresionante.
Y ahora, casi llegando al minuto 13, de nuevo el tema cambia radicalmente y se vuelve mucho más hard, cobrando la guitarra especial protagonismo en un ritmo endiablado que se hace cada vez más rápido, mientras unos space keyboards y extraños sonidos y voces nos precipitan a una extraña coda… que acaba con los mismos coros que The Show of Our Lives: Ring the bells and sing…

FEAR AND LOATHING IN TOLLINGTON PARK RAG
El último minuto de este disco está dedicado a una bonita composición acústica que deja un buen sabor de boca, al igual que un buen té bien preparado y en su punto, si sus señorías me comprenden.

En cuanto a los bonus tracks, seguramente una endiablada costumbre yanki, este disco incluye una versión single de Stuck in a Hole, un tema inédito llamado Keeping Back my Love, que está bastante bien, incluso yo lo habría puesto en vez de Lover sin ningún rubor, y, por fin, una versión en directo genial de For Richard que los chicos grabaron en Fairfield Hall en 1974.
Y por mi parte eso es todo caballeros, espero que mi exposición haya resultado de su agrado. Con su permiso, procedo a retirarme. Que pasen una feliz noche.
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