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Lunes, 24 de Diciembre de 2012 19:51

Borja Ruiz - "Bajo el reino de la luna" (2010)

por  Edu Senogul
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Borja Ruiz es un compositor y multi-instrumentista de origen cántabro, siendo en la actualidad el dueño de los estudios de sonido Nunatak Sound. Cuenta con formación clásica, y aunque su instrumento principal es el violín, el público aficionado al rock progresivo recordará su buena labor como teclista del grupo Oz (cuyo disco Queer bugs, publicado en 2000, aprovechamos para recomendar encarecidamente, con elementos que van desde el jazz-rock y la fusión, hasta el metal progresivo o la improvisación libre con instrumentos de percusión).

Portada de Queer Bugs
Sin embargo, en este disco conceptual titulado Bajo el reino de la luna, Borja Ruiz se mueve por lenguajes muy diferentes. Para empezar, aunque cuenta con algunos colaboradores como Esther Esteban (voz), Julio Blanco (trompa) o David López (gaita gallega), el grueso de la instrumentación y de la producción (así como la composición íntegra) recae en el propio Borja, siendo éste uno de los aspectos más destacados de su obra (violines acústicos y eléctricos; guitarras acústica, eléctrica y clásica; mandolina eléctrica; bajo eléctrico; flautas de pico; whistles; gaita gallega en Re y mastergaita; sintetizadores analógicos; piano; órgano; carrillón; marimba; vibráfono; djembés; darbuka; caja; timbal base; bombo; shaker; platos; gong zen).

Bajo el reino de la luna presenta varias conexiones con discursos como el folk de raíz celta, la música minimalista, las bandas sonoras cinematográficas y el rock sinfónico más ambiental y evocador. Por ello no es de extrañar que puedan venirnos a la cabeza autores como Alan Stivell, Ennio Morricone, Dan Ar Braz, Ramón Prada, Bill Whelan o, sobre todo, Mike Oldfield (una de las influencias más poderosas en el tratamiento del material melódico, quizás a veces demasiado evidente), aunque también está presente la riqueza del panorama folk del norte de España (Milladoiro, DOA, Luétiga, etc.). 

El propio compositor hace referencia al paisaje cántabro y a un componente bucólico que bebe de la mitología, como principales fuentes de inspiración. No en vano, los títulos de cada una de las secciones que integran esta composición dividida en dos partes (y que se suceden de forma ininterrumpida), reflejan muy gráficamente ese trasfondo extramusical:

Parte I

El valle de la luna
Resplandores
Montañas del este
Senderos en la noche
Marcha hacia el abismo
Luces en el bosque
Viento en la llanura
Son de la luna
Tierra celta

Parte II

Reflejos en el agua
Montañas del oeste
Estelas
Lago de los sueños
Marcha hacia poniente
Acantilados

Resulta muy difícil destacar un único momento o sección cuando la música fluye como un todo. El tratamiento temático se hace muy patente a lo largo de toda la composición, siendo sometido constantemente a variaciones y ayudando al oyente a familiarizarse con la estructura. Se puede subrayar la excelente convivencia de los instrumentos acústicos y eléctricos (no se utilizan recursos electrónicos como programaciones, bases, etc.), al igual que el papel hipnótico de los ritmos de percusión o de las coros, remitiendo a los elementos rituales que se trataban de enfatizar a través del "celtismo".

Como se puede comprobar en estos vídeos, Borja Ruiz utiliza el formato trío de forma muy efectiva para la interpretación de esta obra en directo:





Un muy interesante y elaborado trabajo, recomendado especialmente para aquellos que disfrutan con el Oldfield de Tubular bells, Ommadawn o Voyager, así como con las obras que conjugan densidad orquestal y referencias a lo celta con carácter épico.

Más información sobre el autor y su obra en www.borjaruiz.com

Eduardo G. Salueña
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